Golpe emocional

¿Qué ayuda podemos necesitar para superar un aborto y cómo afrontar esta pérdida?

Es necesario experimentar el dolor que supone un varapalo tan duro como este, no bloquear a los sentimientos y, sobre todo, compartirlos, ya sea con alguien cercano o con un psicólogo.

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Mujer triste (Foto: Pexels)

El aborto es un tema tabú. Por mucho que los medios de comunicación intentemos dar visibilidad a una realidad que está muy presente en la sociedad, sigue costando tratarlo de frente, cara a cara, a nivel social. Y eso dificulta más si cabe el duelo cuando se experimenta en primera persona porque generalmente cuesta mucho abrirse al respecto. Ni con un psicólogo, ni tampoco con alguien cercano de máxima confianza.

Y no solo nos referimos a los abortos voluntarios. De hecho, no es lo que nos ocupa en este texto. Hablamos de los abortos naturales o espontáneos, que afectan a un porcentaje muchísimo más elevado de la población gestante de lo que la opinión pública cree. La mayoría lo sufre en silencio, y también pasa así el duelo, pero para nada son casos esporádicos, de ahí que dé tanta rabia que tendamos, en general, a silenciarlo cuando en realidad lo más saludable es compartirlo. 

Muchas parejas tienen que enfrentarse al que probablemente sea uno de los momentos más duros de su relación. Y para la mujer es doblemente duro porque a las consecuencias psicológicas hay que añadir las físicas. Es fundamental el papel de las parejas de quien sufre el aborto, pero hay que ser conscientes de que también están pasando por el duelo que supone algo así, por lo que tampoco se les puede exigir que sustenten a sus parejas. Si lo consiguen, genial, pero no es bueno que se añadan presión a una situación que también es muy dolorosa para ellos, de ahí que sea tan importante y necesaria la ayuda externa. 

De hecho, la búsqueda de apoyo emocional y sentimental es parte clave en el proceso de recuperación psicológica tras sufrir un aborto. Lo es entre la pareja, ya que es importante que la comunicación sea muy fluida, pero también de terceras personas. Un familiar, un amigo o un profesional. Cada cual sentirá qué figura es la que necesita sus circunstancias, pero es importante dar el paso en caso de que sienta que lo necesita. 

Cómo afrontar lo sucedido

Esta es la mejor forma de evitar que los sentimientos se queden bloqueados, que es algo que solo puede traer consecuencias negativas. No se puede renegar de los sentimientos, y sí afrontarlos y aprender de ellos. Por eso es importante experimentar también ese dolor profundo que supone un aborto en la mayoría de los casos.

Por otro lado, no hay más opción que permitirse un tiempo para la recuperación. Creer que un dolor así pasa en un día, en una semana o en un mes es utópico. Puede que sí, bienvenido sea para la salud mental y para la felicidad de quien ha sufrido tan traumática experiencia, pero por lo general lleva más tiempo. Y el dedicarse tiempo de calidad a uno mismo suele ayudar. El descanso, pasivo o activo, ayuda, así que no pasa nada si tienes la necesidad de parar el tiempo y tomarte un respiro en el trabajo, por ejemplo. 

Además, no solo es importante saber qué se puede hacer para generar el duelo cuando se vive el aborto en primera persona, sino que también es necesario aprender a gestionar la situación cuando le ocurra a alguien cercano y lo comparta contigo. Es más, esta es la primera piedra del camino. 

Y lo que recomiendan todos los psicólogos en este caso, entre otras pautas, es evitar en todo momento las frases hechas, un error muy habitual en el ser humano ante el dolor ajeno. Siempre es mejor permanecer en silencio dando apoyo físico y moral, que no intentar consolar de manera absurda. 

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