¿Niño o niña?

Elegir el sexo del bebé: ¿verdad o leyenda urbana?

Circulan por ahí varias recetas para lograr un bebé del sexo deseado. Todas son ineficaces. Pero existen técnicas que permiten seleccionar niño o niña.

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Según las estadísticas, por cada 512 niñas, nacen 488 niños. Más o menos, podríamos decir que las probabilidades son del 50 por ciento. Pero, ¿por qué hay parejas que solo tienen hijos de uno u otro sexo? ¿Deberían poder elegir?

Papá y mamá sí quieren decidir

“Unas cien parejas nos han solicitado información en el último año sobre esa posibilidad. El 80% ya tenían dos hijos del mismo sexo y buscaban un equilibrio”, indica Simón Marina, director médico de la clínica Instituto de reproducción Cefer.

Para luchar por su legalización ante el Congreso, este centro lanzó en 2013 una campaña de recogida de firmas, secundado por la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida (Anacer).

Sin embargo no todos están de acuerdo, por las implicaciones éticas que se desprenderían de esta práctica. Si, tras el proceso de fecundación in vitro, se seleccionan solo los embriones de niño para ser implantados en el útero de su madre, o solo los de niña, ¿qué pasa con los demás embriones sanos? ¿Se tiran a la basura por el mero hecho de ser femeninos o masculinos?

Por eso la Ley de Reproducción Humana solo contempla la legalidad en los casos que sea necesario para evitar la transmisión de enfermedades genéticas que se manifiestan en un sexo en concreto. El resto tienen que confiar en la buena suerte… o probar recetas caseras.

NO FUNCIONAN: métodos caseros

Son de los más variopinto, aunque casi todos están basados en dos principios:   

  • El pH del útero favorece que prospere un tipo concreto de espermatozoides (X o Y). Se cree que el medio ácido perjudica a los espermatozoides con cromosoma masculino (Y), que solo sobreviven en medios alcalinos, mientras que los femeninos (X) son más resistentes.
  • Es más fácil tener un niño o una niña según el momento del ciclo en que tenga lugar la concepción.

Algunos ejemplos:

  • Duchas vaginales con preparados de hierbas y fórmulas dietéticas. No solo no funcionan si no que además pueden resultar peligrosas: recomiendan una ingesta excesiva de sodio para tener varones y ello supone un riesgo de salud para la futura madre (por ejemplo al provocar hipertensión).  
  • Existe una web que ofrece ¡una calculadora del sexo del bebé! Promete decirnos qué día debemos tener relaciones para conseguir un resultado u otro.
  • Y perlas varias que circulan por Internet como: “Si quieres tener una niña, hínchate a chocolate y haz el amor en la posición del misionero. Si buscas un varón, entonces lo que debes comer es mucha carne y practicar sexo de pie”.

SÍ FUNCIONAN: selección en laboratorio

“Ningún remedio anterior tiene base científica sólida. Algunas técnicas de reproducción asistida permiten hacer más fácil que el bebé sea de uno u otro género. Si se necesita por la presencia de enfermedades hereditarias ligadas al sexo, se puede, como último extremo, seleccionar con certeza”, nos explica José Luis Bartha, catedrático en la Universidad Autónoma de Madrid y Jefe de Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario La Paz.

Selección del esperma

El doctor José Luis Bartha, que también forma parte del Comité Científico de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, se refiere a este método como uno de los dos que funcionan con seguridad.

Se trata de separar en el laboratorio los espermatozoides con cromosoma X (que, al unirse al óvulo, crearían una niña) de los que tienen cromosoma Y (que darían lugar a un niño). A continuación, los elegidos son implantados en el útero de la futura madre, para que allí tenga lugar la fecundación. Su fiabilidad depende de lo certero que sea el método de selección de espermatozoides empleado.

Diagnóstico genético preimplantacional

Más eficaz aún que el anterior y con probabilidades de éxito del 100%.

Requiere que haya un proceso previo de fecundación in vitro, es decir, que varios óvulos de la futura madre sean fecundados en el laboratorio con varios espermatozoides del padre. Los embriones resultantes son analizados para detectar si tienen algún problema genético y, mediante un test de ADN, se averigua si son femeninos o masculinos. Como en las técnicas de FIV habituales, uno o dos embriones, en este caso, del sexo buscado, son implantados en el útero de la madre.

El proceso cuesta unos 8.000 €, según la asociación Anacer. La sanidad pública lo cubre en Murcia, Andalucía o el País Vasco, siempre que exista peligro de transmitir enfermedades ligadas al cromosoma X o al cromosoma Y. Entre estas enfermedades raras: atrofia muscular espinal, distrofia muscular de Duchenne, enfermedad de Huntington, fibrosis quística y hemofilia A y B. En Sevilla, el hospital Virgen del Rocío ha sido el primero en España en ofrecer este servicio público.

Etiquetas: bebé, embarazo, niño, sexo bebé

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