Recién nacido

SOS ¡Son dos!

Si los comienzos en casa con un recién nacido son difíciles, la cosa se complica bastante con gemelos o mellizos. Es normal sentirse desbordada, pero también es posible, si no evitar, reducir bastante el estrés que genera la situación. Te contamos cómo.

1. Establecer prioridades

Lo primero que debemos hacer en un embarazo múltiple (y único) es establecer prioridades. Y la primera son los bebés. Esto significa que hay que adaptarse al ritmo vital de cada niño, a sus tomas diurnas y nocturnas, las rutinas de higiene, los ciclos de vigilia y sueño…

  • ¿Por qué? Respetar los ritmos y necesidades de un recién nacido durante sus primeras semanas de vida siempre es importante, pero más aún en los partos múltiples. En estos casos, es habitual que los bebés nazcan bajos de peso o con signos de prematuridad. Ser muy escrupuloso con sus cuidados favorece su evolución. Además, pasados los primeros meses, es importante empezar a establecer unos horarios de alimentación, sueño, paseo, juego… Mantener estas rutinas (es decir llevarlas a cabo cada día, a la misma hora), también es clave para la organización.

 

2. Reponerse y cuidarse

La madre tiene que recuperarse de un embarazo y dos partos. Hay puntos que curar, cansancio acumulado, el cuerpo atraviesa todavía cambios físicos y hormonales… Y mientras todo esto ocurre, hay que seguir las rutinas de dos recién nacidos, lo que supone un gran esfuerzo físico y psicológico. La prioridad son los bebés, pero mamá les sigue de cerca. Difícilmente los niños van a estar bien, si ella se encuentra al borde de la extenuación.

  • ¿Cómo? Es fundamental que la madre aproveche las siestas de sus hijos para descansar, “desconectar” y recuperar fuerzas. También debe aprender a “hacer la vista gorda” si la cocina no está reluciente y posponer (sin remordimientos) las visitas de amigos y familiares para cuando se encuentre mejor. Y hablando de visitas y de organización, no está de más pedir (cuando haya confianza) regalos prácticos y necesarios. La otra opción es exponerse a recibir 20 faldones preciosos, pero nada funcionales.

 

3. Evitar el: “Yo puedo con todo'

Los primeros meses son agotadores. Los días transcurren entre pañales y tomas, hay que aprender a alimentar a dos bebés al tiempo, descubrir qué calma a cada uno, tener toneladas de ropa infantil limpia… Es tan importante asumir el gran esfuerzo que supone criar a dos hijos, como dejarse ayudar.

  • ¿Por qué?La salud física y mental es más frágil tras un parto múltiple. Según una investigación realizada por el Instituto de Salud Infantil de la Universidad de Bristol, en Londres, las madres de gemelos son más propensas a sufrir depresiones que las madres de niños nacidos con un intervalo de dos años entre el alumbramiento de cada uno. En este sentido, el papel del padre es fundamental, pero no está de más que colabore una tercera persona. Estar acompañada, por ejemplo, de una de las abuelas o de una cuidadora (aunque sea a ratitos) dará a la madre un respiro que puede aprovechar para “echar una cabezadita” o ducharse tranquilamente.

 

4. Anticiparse

Hacer cualquier cosa, por simple que sea, como buscar o limpiar un chupete, con un niño llorando es estresante; con dos, es desquiciante. Por eso conviene aprovechar los ratitos en los que están tranquilos para anticiparse a las situaciones.

  • ¿Cómo?La clave no está solo en tenerlo todo a mano, sino preparado para usar. Así, por ejemplo, se puede aprovechar cuando juegan tranquilos para reponer los pañales de la bolsa de paseo; sacar la ropa para salir luego a la calle; o cocinar y congelar comida en tuppers.

 

5. Huir de la perfección

Cuando la casa se convierte en un hospital-hotel-guardería, el desorden aumenta, las tareas se acumulan y los nervios se pierden. Además, no se puede confiar en la memoria, pues la falta de sueño hace estragos en ella muy pronto. Al menos durante un tiempo, hay que darse permiso para ser imperfecta.

  • ¿Cómo? No es el momento de estar disponible para todo y para todos. Esto significa: aprender a decir “no puedo”, bajar el listón de autoexigencia y delegar tareas, aunque no se resuelvan tal y como nos gustaría. Otra clave es hacer listas de cosas pendientes. Tenerlo todo por escrito ayuda a priorizar y a planificar el día a día. Con todo ello, se reducen los olvidos y, por tanto, el estrés. Por último, hay que entender los sentimientos de frustración, los temores y las dudas como parte del proceso de adaptación. Compartir con la pareja o con otras personas cercanas estas emociones, no convierte a ninguna mujer en una mala madre.

 

 

Etiquetas: embarazada, embarazo, embarazo múltiple, mellizos

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