Recién nacido

La piel del bebé: frágil y delicada

Sabemos que tiene el tacto más suave del mundo y que huele maravillosamente bien. Pero más allá de estas sensaciones, conocer cómo es la piel del recién nacido y en qué se diferencia de la nuestra nos ayudará a darle los cuidados necesarios para que el peque se sienta muy a gusto.

La piel del bebé: frágil y delicada

La delicada piel del bebé comenzó a formarse en el útero materno durante el primer trimestre del embarazo y hacia la semana 34 su maduración como ‘órgano barrera’ es casi completa. En los días posteriores al nacimiento, su piel, igual que el resto de sus órganos, tendrá que adaptarse del medio acuoso en el que vivía al mundo exterior.No hay problema porque vienen preparados “de fábrica” con una protección extra. Se llama la vérnix caseosa y es una capa formada por restos de células y grasa que protegía al bebé mientras permanecía en el líquido amniótico. Una vez que nace, se tiende a postergar el primer baño y dejarle esa capa al menos 24 horas porque le protege (normalmente se retira el exceso de grasa y células con una gasa o toallita, pero se pospone el primer baño).

 

¿Es igual que la de un adulto?

El aspecto no es la única diferencia entre nuestra piel y la de un bebé. Internamente también hay una serie de variaciones que hay que conocer para darle los mejores cuidados:

  • Capa córnea (la más externa de la piel) es más fina. Una de las consecuencias es que su piel es más permeable, por lo tanto hay que poner especial cuidado en utilizar productos suaves, especiales para bebés y que no contengan tóxicos.
  • Unión dermo-epidérmica. La dermis y la epidermis son dos capas diferentes de la piel. Conforme el bebé vaya creciendo estas capas estarán más conectadas, pero al principio de la vida esta separación hace que su piel sea más frágil (por ejemplo, se descamará más fácilmente si le ponemos un esparadrapo).
  • El número de melanocitos (células encargadas de la pigmentación de la piel) es menor de lo normal, por eso los niños hasta los tres meses, incluso los de razas de piel oscura, son más claritos de piel. Además de producirse cambios en la pigmentación de la piel, esta es más vulnerable ante la radiación solar, por lo que hay que tener mucho cuidado de no exponerle al sol directamente antes de los seis meses.
  • Las glándulas sudoríparas no funcionan a pleno rendimiento. Por eso, cuando los bebés sudan demasiado, se producen erupciones cutáneas llamadas sudaminas. En estos casos no hay que hacer nada, simplemente eliminar los factores que estén causando el exceso de calor.

 

Cómo cuidar su piel en 3 pasos

  1. Tocar al bebé solo con las manos limpias y no hacerlo si se tienen infecciones comunes como el herpes.
  2. Para asegurarse de que está bien hidratado basta con aplicar una crema hidratante cada día, aunque no vale cualquiera. Una crema de adulto puede contener productos tóxicos o irritantes para el pequeño (recordemos que su piel tiene mayor capacidad de absorción que la nuestra), así que lo mejor es escoger un producto especial para bebés que no contenga perfumes ni conservantes.
  3. Algunos papás lavan al bebé por partes los primeros días; otros le dan un baño cortito. Es lo mismo, siempre que el pequeño no pierda calor y que la zona del cordón quede perfectamente seca después. Los jabones que se usen también deben ser especiales para bebés: suaves, sin demasiados perfumes ni demasiado espumosos para que no arrastren la grasa, que ofrece la protección natural de la piel.

 

Con más delicadeza en algunas zonas

  • La costra lácteaEstá formada por unas escamas en el cuero cabelludo y es muy común en los recién nacidos. La mayoría de las veces se va por si sola, no necesita ningún tipo de tratamiento, pero otras veces se vuelve más gruesa y es difícil retirarla. Aunque algunos papás utilizan aceite para ablandarla y retirarla a la hora del baño, pero es más recomendable utilizar vaselina líquida que tiene mejor olor. A veces, cuando se trata de un caso complicado, el pediatra recomendará la aplicación de corticoides tópicos u otros tratamientos.
  • El pañal: Al ser tan fina y delicada la piel del bebé, muchas veces, el roce con el pañal le produce irritación. Además, los pañales desechables tienen componentes plásticos y esto hace que el calor y la humedad creen un caldo de cultivo ideal para la infección por hongos en la zona del pañal. Lo que se puede hacer es cambiarle repetidamente para no fomentar el desarrollo de infecciones, secar bien la zona del pañal y utilizar cremas barrera también llamadas “pasta al agua” para prevenir infecciones o irritaciones.
  • La zona del cordón: Esta zona se lava al mismo tiempo que el resto y siempre que entre en contacto con orina o heces. Se lava con agua y jabón, se enjuaga bien para retirar los restos de jabón y se seca con una gasa limpia tanto el cordón como la base del mismo. Esto es lo más importante, ya que la humedad retrasa la caída del cordón (que debería producirse entre el 8º y el 15 día) y aumenta el riesgo de infecciones. Hay que colocar el pañal y vestir al pequeño de manera que no roce con el cordón.

Asesora: Ángela Hernández Martín, dermatóloga adjunta del Hospital Niño Jesús y dermatóloga del Hospital Beata María Ana (ambos en Madrid).

 

Etiquetas: bebé, crema hidratante, cuidados bebé, recién nacido

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS