Chupete para relajar

Chupete para dormir, ¿sí o no?

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Por un lado el chupete produce placer y relajación porque tenemos el instinto de succión, por otro lado, este reflejo está asociado a alimentarse, no a dormir, por ello, ¿es bueno el chupete?

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Chupete para dormir, ¿sí o no?

La sensación que el chupete produce en un bebé es placentera. Mientras perdura el instinto de succión, cumple una función relajante. Pero la acción de succionar se asocia al hecho de alimentarse, no al de conciliar el sueño.

Desde el principio de su vida, cada vez que lloran o necesitan dormir, les metemos algo en la boca. Les acostumbramos a dormirse succionando. Sin embargo, no necesitan succionar, no necesitan alimentarse.  Necesitan  conciliar el sueño.

Si hemos acostumbrado a nuestro hijo a utilizar chupete, debido a la deformación que produce su uso prolongado, tenemos que decirle que debe «despedirse del chupete». No le consultamos si quiere dejarlo, sino que le explicamos que tiene que dejarlo: «Ya no tienes edad para usar chupete».

¿Cómo dejar el chupete?

Dejar el chupete no tiene por qué ser traumático, pero a algunos niños les cuesta especialmente. Se enganchan al chupete para calmar sus ansiedades, igual que otros niños abrazan un osito. El problema es que el chupete deforma su paladar. Tendremos que ayudarle a desprenderse del chupete, igual que a otros niños tendremos que ayudarles a desprenderse del biberón, de su osito, de su almohada o de su mantita.

El niño acepta esos desprendimientos si le enseñamos a dejar el objeto del que se debe desprender lo antes posible. Los niños dejan sus objetos de compañía antes de día que de noche. A medida que crecen y adquieren seguridad en sí mismos, dejan los objetos que les proporcionaban un sucedáneo de seguridad afectiva. Pero, si por el motivo que sea, han prolongado excesivamente el uso de determinados objetos, les tenemos que ayudar a dejarlos.

Para dejar el chupete hay que contar con ellos

Siempre que queramos ayudar al niño a desprenderse de algo, tenemos que contar con él. No ocultamos el objeto, ni le engañamos: se ha perdido el chupete. Establecemos una fecha para dejarlo: «Necesitas dejar de usar el chupete porque creces y te deforma el paladar. El próximo fin de semana ya no lo usarás. Eres capaz de dormir sin chupete, aunque al principio te cueste un poco acostumbrarte a dormir sin él».

Es importante contar con el niño y que sepa que le estamos proponiendo algo que puede conseguir, aunque le cueste. Así el niño cuenta con nuestra comprensión y nuestro apoyo, animándole a dar un paso más en su proceso de crecer.

El chupete no desaparece, él lo deja, lo tira a la basura, se desprende de él porque le está perjudicando. Nosotros le ayudamos a dar el paso, animándole. Hay que aceptar que le cueste y no volverle a dar ningún chupete cuando se ha desprendido del suyo. En pocos días se habitúa.

Pasos para dejar el chupete

Para ayudar al niño a desprenderse del chupete:

  • Dejar el chupete, paulatinamente, primero a la hora de la siesta, después por la noche.
  • Proponer una fecha para dejar el chupete.
  • Dejar que sea el niño quien se desprenda del chupete, no escondérselo.
  • Aceptar que al niño le cueste dormir sin chupete los primeros días.

 

Extracto del libro “Educar a niños y niñas de 0 a 6 años”, de Maite Vallet (Ed. Wolters Kluwer). Más libros para padres en Ser Padres- Libros Educación

Etiquetas: dormir al bebé, reflejos recién nacido

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