Molestias digestivas en el bebé

Cómo ayudar a tu bebé a sentirse mejor si tiene gases

Todos los bebés tienen gases, aunque no todos sienten molestias relacionadas con ellos como dolor o irritabilidad. Saber cómo ayudar al pequeño en esos momentos tan incómodos es fundamental, ya que puede sufrirlos apenas unas horas después de comer.

Muchos padres primerizos se sorprenden al descubrir la gran cantidad de ‘ruidos’ que tienden a salir del bebé. Y mientras que los recién nacidos pueden ser una auténtica orquesta, a los pocos meses el sonido puede tornarse atronador, y el gas forma parte a menudo del repertorio. Por ejemplo, se estima que cada bebé suele tener entre 15 a 20 gases al día, y ser algo absolutamente normal.

Se trata, dicho sea de paso, de una parte normal del proceso digestivo del pequeño. Y, en la mayoría de las ocasiones, es debido a que el bebé tiene una mayor posibilidad de tragar aire cada vez que come (independientemente de que la comida provenga del pecho o del biberón), cuando chupa el chupete o cuando llora.

Así, cuando el aire queda atrapado en el vientre del bebé, es común notar que eructa o tiene pedos, pero también puede tener la barriga dura, lo encontramos más quisquilloso o irritable, llora y lo sentimos hinchado.

En ocasiones, los bebés con gases pueden estar realmente incómodos, y muestran dolor. De ser así, ¿cómo es posible saber si existe otro problema que esté causando este síntoma?.

Aunque es cierto que los gases se encuentran presente en la mayoría de las dolencias intestinales, se trata de algo normal en los bebés, especialmente entre los más pequeños. Así, si el bebé está habitualmente contento y solo se queja durante unos segundos mientras tiene los gases o los expulsa, entonces todo es normal.

Cuando se ponen rojos o hacen mucho ruido tampoco son síntomas de que los gases les molestan. La clave está en si los encontramos contentos entre los episodios gaseosos. Si es así, entonces es probable que no haya nada malo, y que todo esté bien.

De hecho, puedes estar tranquilo/a, ya que a medida que crece el tracto digestivo del bebé los gases serán menos problemáticos.

¿Por qué el bebé produce tanto gas?

A medida que los alimentos que comemos se mueven a través del tracto gastrointestinal, nuestro intestino delgado absorbe los nutrientes que puede utilizar, mientras que las bacterias presentes en el intestino grueso descomponen lo sobrante, liberando durante el proceso hidrógeno y dióxido de carbono, a la vez que también producen burbujas de gas.

Los eructos, por ejemplo, permiten que una pequeña cantidad de gas escape del estómago por la boca. El resto terminará ‘viajando’ desde el colon hasta el recto, donde será expulsado principalmente a través de las deposiciones y de los pedos.

Pero cuando el gas no pasa fácilmente tiende a acumularse en el tracto digestivo, causando incomodidad, hinchazón y dolor. Los bebés, precisamente, suelen ser bastante propensos a esto.

¿El motivo? El sistema digestivo del recién nacido, que aún está inmaduro, por lo que tiende a producir una gran cantidad de gas. A ello se le une que, a lo largo del día, cuando el bebé llora o come, suele tragar mucho aire, lo que produce más gases.

¿Qué podemos hacer para ayudar al bebé a sentirse mejor?

Comprueba que la posición al comer es la correcta. En ocasiones, cuando estás amamantando al bebé o alimentándolo con biberón, puede ocurrir que la posición no sea la correcta, lo que puede hacer que el bebé tienda a tragar más aire. En estos momentos, debes tratar de mantener la cabeza del bebé en una posición más alta que su estómago, de esta manera, la leche llegará con mayor facilidad al fondo del estómago, y el aire subirá a la parte superior, siendo más fácil de expulsar a través de los eructos. En caso de biberón, trata de inclinar la botella ligeramente hacia arriba, para evitar que se formen burbujas de aire.

Haz que el bebé eructe. Una de las formas más fáciles de ayudar al bebé a aliviar los dolores causados por los gases es hacer que eructe durante y después de cada toma. Si no eructa de inmediato, entonces puedes acostarlo boca arriba durante unos minutos, y volverlo a intentar de nuevo. Para ello puedes sostener al pequeño en posición vertical contra tu pecho, apoyando su culito con una mano y con la otra acariciar suavemente su espalda. También puedes optar por intentar sostenerlo un poco más arriba, sobre tu hombro, para que éste presione ligeramente su barriga.

Ayuda a que el gas salga. Coloca a tu bebé boca arriba, y trata de mover las piernas con cuidado como si el pequeño estuviera montando en bicicleta. A menudo, este movimiento tan sencillo ayuda a romper las burbujas de gas, dándole ese pequeño empujón que necesita para salir.

Baño tibio. Un baño tibio también puede ayudar a que el bebé expulse mejor el gas acumulado. Es especialmente útil cuando notas que el pequeño está incómodo, ya que lo ayudará además a sentirse más relajado.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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