Recién nacido

Cómo bañar al bebé recién nacido sin temor a hacerle daño

El primer baño del bebé puede convertirse en un momento emocionante para la mayoría de mamás y papás. Aunque es cierto que se caracteriza, también, por ser un momento no exento de dudas y temores, sobre todo cuando pensamos que podríamos hacerle daño.

Cómo bañar al bebé recién nacido sin temor a hacerle daño
Foto: Istock

La llegada del recién nacido a casa se convierte en un momento alegre y feliz, aunque también puede causar cierta angustia y nerviosismo, especialmente cuando somos padres primerizos y nos enfrentamos por primera vez a una situación así.

Aunque siempre el instinto de madre y de padre salen por encima de los temores iniciales, y conseguimos dar los primeros pasos incluso sin la ayuda de nadie, es normal sentir ciertas dudas con algunas cosas. Y el momento del baño suele ser considerado como una de ellas.

El temor a que el delicado bebé se nos resbale de las manos, lastimarle o tener especial cuidado con su cuello suelen ser algunas de las principales preocupaciones entre mamás y papás primerizos. Pero evidentemente no son las únicas, puesto que cada padre, al igual que cada bebé, es un mundo. 

Eso sí, debemos recordar que algunos pediatras aconsejan retrasar el primer baño del bebé hasta pasados unos días. Esto es importantísimo, dado que, después del nacimiento, el bebé se encuentra cubierto de una sustancia cerosa conocida con el nombre de vérnix, la cual protege al bebé de los gérmenes presentes en el ambiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo, aconseja retrasar el primer baño hasta pasadas las primeras 24 horas.

Pasados unos días después de que el recién nacido haya llegado a casa, es posible darle un baño de esponja suave, útil para limpiar el área del pañal, su cabeza y su cuerpo.

Y es que, como opinan los especialistas, esta es en realidad la forma más segura de bañar a nuestro recién nacido hasta que, al menos, se le haya caído el cordón umbilical. Por tanto, debemos evitar sumergir al bebé hasta que el cordón umbilical no se le haya caído.

El primer baño del bebé paso a paso

Aunque bañar al recién nacido por primera vez puede parecer abrumador, sobre todo en un principio, con un poco de calma, preparación y la configuración correcta podemos incluso disfrutar con el primer baño del bebé.

Cómo bañar a un recién nacido con esponja

A lo largo de las primeras semanas después del nacimiento, es posible usar una esponja suave para bañar al recién nacido rápidamente. Los pasos que debemos seguir son bastante simples y sencillos.

Para ello necesitamos una toalla o manta acolchada, un cuenco grande con agua tibia (nunca caliente), jabón suave para bebé, una esponja o toallita de algodón suave, un pañal limpio y la toalla para secar al bebé.

Debemos escoger una habitación cálida, donde tendremos que quitarle la ropa, el pañal sucio y envolverlo en una toalla. Lo acostamos sobre una superficie plana, como por ejemplo el cambiador, y desenvolvemos la toalla solo una parte cada vez, exponiendo únicamente el área del cuerpo del bebé que vayamos a lavar.

El baño del recién nacido con esponja
Foto: Istock

Es conveniente empezar por la cara y por la parte superior de la cabeza del bebé. Para ello, sumergimos primero la esponja suave en el agua tibia sin jabón, y limpiamos con cuidado la parte superior de la cabeza y alrededor de las orejas, los pliegues del cuello y el mentón.

Luego, añadimos algunas gotitas de jabón suave para bebés en el agua tibia, y volvemos a sumergir la esponja, escurriéndola bien. Ahora simplemente debemos deslizar la esponja con cuidado por el cuerpo del pequeño.

Finalmente, una vez hemos acabado, es fundamental secar bien los pliegues de la piel del bebé, colocarle un pañal limpio y terminar de vestirlo.

Cómo bañar al bebé en una bañera

Cuando el cordón umbilical del bebé se ha caído, es el momento de pasar a una bañera para bebés. El proceso a seguir nuevamente es igual de sencillo.

Tan solo tenemos que llenar la bañera o tina con una pequeña cantidad de agua tibia. Para evitar que el agua se enfríe, es adecuado desvestir al bebé y colocarlo en el agua de inmediato. 

Con la ayuda de una mano sostenemos la cabeza del bebé, manteniendo siempre tanto la cabeza como el cuello bien por encima del agua en todo momento.

Para mantenerlo caliente, es recomendable salpicar con suavidad al bebé o verter un poco de agua tibia por encima. Igualmente, con la ayuda de una esponja suave podemos limpiar su rostro y el pelo, y proceder a lavar el resto del cuerpo siempre de arriba hacia abajo, con la ayuda de una esponja limpia o con agua tibia.

¿Con qué frecuencia deberíamos bañar al recién nacido?

Para un recién nacido, un baño de esponja de entre una a tres veces por semana debería ser más que suficiente, ya que en realidad no es necesario bañar a un bebé recién nacido con tanta frecuencia, debido fundamentalmente a que un recién nacido no se ensucia en realidad.

Generalmente, esta frecuencia es suficiente cuando el área del pañal, que es el área que más tiende a ensuciarse y a irritarse, se encuentra limpia.

También es sumamente importante humectar la delicada piel del bebé para evitar que se reseque, utilizando para ello un aceite corporal suave o una crema hidratante infantil.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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