Recién nacido

Cómo cuidar las fontanelas del bebé

A todos los padres, especialmente a los más primerizos, es normal que su recién nacido parezca sumamente delicado y frágil. Y en el caso de las fontanelas la preocupación puede ser mayor.

Cómo cuidar las fontanelas del bebé
Foto: Istock

Los huesos del cráneo de un bebé no se encuentran fusionados. Al contrario, existen espacios entre los huesos. Estas líneas de sutura, presentes en el cráneo, ayudan a conocer dónde se encuentran estos puntos blandos, que son conocidos con el nombre de fontanelas. Estos espacios son esenciales, y cumplen funciones muy importantes, ya que permiten que los huesos puedan superponerse cuando el bebé se mueve a través de la pelvis al final de la gestación, y, sobre todo, durante el trabajo de parto.

¿Qué son las fontanelas del bebé?

Una fontanela consiste en una abertura presente en el cráneo del bebé, donde los huesos todavía no se han unido. Aunque es posible que parezcan áreas que aún no se han desarrollado de la cabeza del bebé, las fontanelas consisten realmente en una parte fundamental del desarrollo infantil normal del bebé

Por un lado, durante el nacimiento, las fontanelas permiten que la cabeza del bebé pueda pasar por el estrecho canal de parto sin dañar su cerebro, al dejar espacio para que los huesos del cráneo puedan moverse.

Por otro lado, los espacios presentes entre los huesos del cráneo dejan el espacio necesario para la expansión del cerebro del bebé durante los dos primeros años, ya que durante este período tiende a crecer más rápidamente.

Tipos de fontanelas

¿Sabías que un recién nacido tiene dos fontanelas? Aunque la mayoría de las personas conocen el gran punto blando existente en la parte superior de su cabeza, en realidad no es el único. 

La fontanela anterior se encuentra ubicada en la parte superior de la cabeza del bebé. Mide entre 1 a 3 centímetros, aunque puede ser más grande o más pequeño. Luego nos encontramos con la fontanela posterior, que es una abertura más pequeña, situada en la parte posterior del cráneo, y que presenta una forma triangular.

Dado que el cerebro del bebé aún necesita espacio para crecer, es habitual que los huesos del cráneo no se cierren completamente hasta pasados unos meses. Así, mientras que la fontanela posterior se cierra entre 1 a 2 meses después del nacimiento del bebé, la fontanela anterior puede tardar entre los 9 y los 18 meses.

¿Cómo debemos cuidar las fontanelas del bebé?

El cuidado de las fontanelas del bebé no es complicado, pero sí es necesario comprender qué es normal y, sobre todo, atender a algunos síntomas que pueden no serlo tanto:

  • Las fontanelas del bebé deben verse planas, nunca hundidas, abultadas o hinchadas.
  • Cuando pasamos suavemente los dedos sobre la parte superior de la cabeza del bebé, la fontanela (o punto blando) debe sentirse plano y suave, con una ligera curva hacia abajo.
  • Es posible que, cuando el niño se acueste, llore o vomite, la fontanela anterior puede verse ligeramente abultada o levantada. Es normal, sobre todo cuando vuelve a la normalidad una vez que el bebé se encuentre tranquilo y / o en posición vertical.
Consejos para cuidar las fontanelas del bebé
Foto: Istock

Por otro lado, es normal sentir que la fontanela parece latir al mismo ritmo de los latidos del corazón del niño. Se trata de un comportamiento absolutamente normal, que no es motivo de preocupación.

Aunque es cierto que las fontanelas del bebé pueden llegar a impresionar, en especial la fontanela anterior, que es la más grande y puede dar a los padres la impresión de que el cerebro del pequeño está al “alcance” de la mano, lo cierto es que, a pesar de su gran flexibilidad, protegen de forma eficaz el cerebro del niño. De hecho, encontramos sobre cada abertura una membrana resistente que protege tanto el tejido blando como el cerebro.

Esto significa que, en realidad, no existen precauciones especiales que debamos mantener asociadas con las fontanelas. Aunque sí debemos manejar su pequeña cabeza con especial cuidado.

Por tanto, podemos tocar delicadamente la cabeza del bebé, lavarle tanto el cabello como el cuero cabelludo, utilizar un cepillo o un peine suave y delicado, o ponerle una bonita diadema. Evidentemente, y al igual que ocurre con todos los demás aspectos relacionados con el cuidado del bebé, solo debemos asegurarnos de manipularlo con cuidado. Con la práctica, desarrollaremos una mayor confianza.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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