Cuidados del recién nacido

Cómo quitar las legañas del recién nacido (y del bebé)

Tanto las legañas como las secreciones oculares son tremendamente comunes en los recién nacidos, en los bebés e incluso en los niños. Pero cuando son aún muy pequeños, saber cómo retirarlas es fundamental, sobre todo para evitar daños o infecciones innecesarias.

Cuando nos convertimos en padres (especialmente en padres primerizos), una de las partes más difíciles es lo desconocido, sobre todo en los primeros momentos, y más concretamente, cuando surge alguna complicación o problema, incluso aunque ésta sea leve y no tenga -en realidad- demasiada importancia. No solo debemos aprender cosas elementales, como por ejemplo cómo “funcionar” con apenas dos o tres horas de sueño. También es imprescindible aprender a cubrir las necesidades básicas de salud del recién nacido.

Desde el momento del nacimiento, una de las partes más sensibles son sus ojos. De hecho, la más mínima presencia de polvo, suciedad o alguna que otra pequeña pestaña pueden hacer que se inflamen, se enrojezcan o se irriten. No obstante, uno de los síntomas que más suele preocupar a las mamás y a los papás es la presencia de alguna secreción, en especial cuando los ojos parecen llorosos y “pegajosos”.

En algunas ocasiones, la causa puede deberse simplemente a la existencia de unos conductos lagrimales bloqueados, algo común (y absolutamente normal, en especial durante los primeros meses). Cuando los bebés nacen, sus conductos lagrimales en ocasiones no están completamente desarrollados, pudiendo también estar bloqueados.

Esto puede dar como resultado la formación de secreciones claras, de color blanquecino o amarillo en la parte interna de los ojos, concretamente en la zona situada más cerca de su nariz. Pero cuando a esta secreción le acompaña otros síntomas situados alrededor del área de los ojos, como sensibilidad, hinchazón o enrojecimiento, puede ser una señal de infección ocular, o cualquier otro problema en los ojos.

Consejos útiles para retirar las legañas del recién nacido y del bebé de forma correcta

Si la presencia de legañas o de secreciones oculares se debe principalmente a la existencia de un conducto lagrimal bloqueado, por lo general suele resolverse -sin tratamiento médico- dentro de los 4 a 6 meses tras el nacimiento.

No obstante, es posible retirar con cuidado las legañas o las secreciones, con el fin de limpiar el área situada alrededor de los ojos. Para ello, es recomendable seguir los pasos que te proponemos a continuación:

  1. Antes de tocar el área cercana a los ojos del bebé, o del niño, es fundamental lavarse bien las manos con agua tibia y jabón, para prevenir infecciones. A la hora de evitar que pueda entrar jabón en los ojos, es necesario enjuagarse bien las manos siempre.
  2. Para eliminar las legañas, o el exceso de secreciones, sumerge un trozo limpio de gasa, o un paño suave limpio, en un poco de agua tibia.
  3. Limpia con suavidad la esquina del ojo del recién nacido o del bebé. En caso de que el conducto lagrimal bloqueado afecte a los dos ojos, es imprescindible utilizar una nueva gasa o tela para limpiar el otro ojo.

¿Por qué aparecen legañas en los ojos del recién nacido y del bebé?

Especialmente cuando se trata de un recién nacido, la secreción ocular es absolutamente común, y no tiene por qué convertirse en un motivo de preocupación ni alarma. Precisamente, una de las causas más habituales se debe a la presencia de un conducto lagrimal bloqueado, condición conocida médicamente como dacriostenosis, u obstrucción del conducto nasolagrimal.

De forma natural, las lágrimas se forman en la glándula lagrimal, que encontramos situada justo por encima del ojo. Este líquido ayuda tanto a limpiar como a lubricar la superficie del ojo. Por otro lado, el conducto lagrimal es un pequeño canal que se encuentra en la esquina del ojo, cerca de la nariz. De esta forma, cada vez que parpadeamos, los párpados son capaces de barrer el líquido lagrimal en estos conductos, drenándolo por la nariz.

Sin embargo, cuando existe un conducto lagrimal bloqueado, es posible que el líquido lagrimal no pueda drenarse con normalidad, pudiendo causar ojos muy llorosos y la formación de una sustancia pegajosa en la zona del ojo situada más cerca de la nariz. ¿Y por qué está bloqueado? Puede ocurrir cuando el final del conducto lagrimal no se abre correctamente tras el nacimiento del bebé.

Por tanto, la presencia de estas secreciones (principalmente por estos motivos) es algo absolutamente normal. No en vano, de acuerdo a la Academia Estadounidense de Oftalmología, se estima que cerca de un 20 por ciento de los recién nacidos tienen un conducto lagrimal bloqueado, pudiendo afectar a uno o a ambos ojos.

No obstante, un conducto lagrimal bloqueado no es la única causa de aparición de secreciones y legañas en los ojos del recién nacido, y posteriormente también del bebé. La conjuntivitis también suele ser una causa habitual relacionada, y puede estar presente tanto desde el nacimiento como desarrollarse posteriormente. 

Es lo que ocurre con la denominada como conjuntivitis del recién nacido. Es también conocida como conjuntivitis neonatal, y consiste en una infección o irritación de la parte blanca de los ojos, y de la parte interna de los párpados, que puede cursar con la presencia de un drenaje espeso (similar a pus) de los ojos, párpados hinchados y enrojecidos, y drenaje acuoso. Puede estar causada por exposición a productos químicos o irritantes, por la presencia de conductos lagrimales bloqueados, o por infecciones virales o bacterianas.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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