La prioridad es el bienestar del pequeño

Consejos para ir a una boda con un bebé

Compartimos contigo, en base a la experiencia en primera persona, los detalles que debéis tener en cuenta antes de que llegue el día de la boda y también durante la celebración de la misma si sois padres de un recién nacido.

Si tienes una boda próximamente y estás a punto de dar a luz o acabas de ser madre, toca afrontar este compromiso de una manera distinta a cómo has vivido habitualmente las bodas a las que has acudido de invitada cuando no tenías un bebé al que cuidar, atender y alimentar. 

Nos saltamos directamente el debate estrictamente personal entre decidir si acudir con tu pequeño al enlace o dejarle con una persona de confianza, cosa que es posible dependiendo de la edad del pequeño y de si podéis dejar el suficiente leche en caso de que el bebé sea lactante. Directamente, avanzamos de fase hasta encontrarnos en el escenario siguiente: ya habéis decidido ir con él a la boda.

Pues bien, en este caso, nuestros consejos para que la experiencia salga lo mejor posible son los siguientes.

Mentalizarte

El objetivo es que el pequeño esté bien dentro de las circunstancias, que no son las mejores para un recién nacido pero también es que vosotros, padre y, sobre todo, madre, no acabéis agotados y tirando la toalla al poco de llegar a la boda. Por eso, el primer paso previo es mentalizarte de que será diferente a otras bodas, difícil y cansado incluso por momentos, pero al mismo tiempo único porque tendrás contigo a tu pequeño en un día especial para alguien cercano.

Chequear antes dónde está y cómo es el sitio de la boda

Una vez habéis tomado la decisión de acudir a la boda y hacerlo además con vuestro bebé, comprobad dónde se celebra y cómo es el sitio. No vayáis a ciegas, sobre todo si es lejos de casa. Aunque sea cerca y podáis dormir en vuestro hogar después del evento, no está de más tener claro el camino, cómo aparcar, cómo es el espacio para ver si podéis llevar el carrito siempre con vosotros, etcétera. Os ahorraréis muchos contratiempos, que es uno de los grandes enemigos de los planes con niños recién nacidos. Está claro que todo no se puede controlar al detalle, pero sí se pueden minimizar riesgos, y esta es una forma de hacerlo muy recomendable. 

Reserva en el hotel de la boda

Si la boda es lejos de casa y tenéis que dormir fuera, hablad con los novios para que, en caso de que lo celebren en un hotel, os guarden una habitación para vosotros u os den el contacto directo para que podáis reservarla vosotros. Y si no es un hotel, buscad cuanto antes el hotel más cercano y con mejor acceso desde el lugar de la boda. Que tenga parking en la puerta, ascensor o baño amplio son algunos de los detalles que podéis valorar, pero por encima de todo, que esté lo más cerca posible de la celebración. Si es en el mismo sitio, mejor que mejor.

Preparar una bolsa completa

A diferencia de lo que es recomendable en otras situaciones, en una boda con un bebé, cuantos más “por si acaso”, mejor. Se trata, como decíamos antes, de limitar al máximo los contratiempos y tener a mano posibles soluciones sin necesidad de añadir estrés al asunto. Además, dado que llevaréis el carrito, podéis aprovechar la bolsa del mismo y la bandeja inferior para ocuparlas con todo lo que podáis necesitar. 

Trata de llegar con tiempo

Este es el consejo más complicado de cumplir, pero no por ello lo podemos obviar. Salid con mucho tiempo porque es la forma de aseguraros de que llegaréis a tiempo sin que el bebé y vosotros sufráis el estrés de un día así. Además, esta es la mejor forma de escoger el sitio más oportuno para la ceremonia, que también tiene su miga este asunto.

Prioriza

No intentes priorizar el protocolo, el contexto o lo que te digan los demás: lo importante es vuestro bienestar. Si tenéis que mover a alguien para que os deje el sitio, pedídselo educadamente. Si el niño llora de repente, no os avergoncéis por ello y si tenéis que darle el pecho, buscad el lugar más tranquilo que haya pero no por esconderos, sino porque será mejor para los dos. Y así con todo lo que ocurra en la boda. Además, aunque no sea lo prioritario, los novios, que seguramente serán cercanos -si no lo son, con un bebé seguramente decidáis no ir-, saben y valoran el esfuerzo que supone que hayas decidido acompañarla en un día tan importante como su boda pese a tener un hijo recién nacido.

Sitio estratégico

El sitio ideal durante la ceremonia, como decíamos antes, tiene que cumplir una serie de requisitos. Por encima de todo, tres: que tenga acceso directo a una salida o escapatoria para poder salir de forma discreta si el bebé está molesto, tiene hambre o cualquier otra necesidad; que esté a la sombra, factor esencial si la boda es al aire libre y en verano; y que esté lo más lejos posible de altavoces y fuentes de ruido. La música alta es muy molesta para el pequeño, de ahí que también en el baile posterior, en la medida de lo posible, es aconsejable que no estéis mucho tiempo en espacios cerrados o cerca de los altavoces.

Ropa cómoda para los dos

Para el pequeño, de algodón de calidad, que sea fresquita si es verano y que no penalice los quehaceres habituales con un bebé recién nacido -no desaparecen por el hecho de estar de boda…-, como por ejemplo el cambio de pañal. Para ti, por encima de todo, que te facilite lo máximo posible darle el pecho a tu hijo, cosa que no es nada habitual con los vestidos, salvo que se abrochen en la parte delantera con botones. Los monos o los trajes de chaqueta son alternativas muy interesantes si acudes a una boda siendo mamá lactante.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

Continúa leyendo