Cambiar el pañal al bebé

La higiene del culete

Durante los primeros meses, el bebé mancha el pañal con mucha frecuencia y hay que limpiarle a menudo para evitar que su piel se irrite. Te contamos cómo hacerlo paso a paso.

La higiene del culete en los bebés es una de las cosas que más preocupa a los papás. Sin embargo, su cuidado no es difícil si somos disciplinados y contamos con los útiles necesarios. 

Por disciplina en este caso se entiende no dejar para luego el cambio del pañal cuando notemos que el bebé ha hecho pis o caca. No conviene que la orina o las heces estén en contacto con su piel. Cambiarles, lavarles e hidratarles es la mejor manera para proteger su piel. 

Ahora bien, también conviene contar con los utensilios buenos para que esos cambios se hagan en perfectas condiciones. Entre esas 'herramientas' debemos contar con agua (de preferencia calentita), una esponja y, si queremos, un poquito de jabón. La alternativa al agua son las toallitas higiénicas (procuremos no tiradlas al WC ya que lo atascan). Sea cual sea la opción elegida, debemos tener una toallita suave para secar al bebé. Cuando esté bien sequito, es recomendable echarle alguna cremita para hidratarla la zona del pañal.

Obviamente el mejor lugar para hacer el cambio de pañal y la higiene del culete es un cambiador donde es importante que también mantengamos la higiene, especialmente si sobre la superficie ponemos una toalla. Acordémonos de cambiarla y lavarla regularmente para evitar que las bacterias campen a sus anchas. 

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Además de todo lo anterior, recomendamos tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Aunque el cambio de pañal se puede realizar sobre cualquier superficie amplia como una mesa o una cómoda, lo idóneo es habilitar un espacio agradable y calentito. Así el bebé se irá familiarizando con sus objetos de aseo.
  • La bañera-vestidor es una buena opción porque lleva protecciones laterales para prevenir caídas y permite tener todos los accesorios a mano.
  • Aunque el vestidor lleva una cubierta impermeable es útil poner encima un cambiador plegable que se pueda meter en la lavadora.
  • Para asearle, las toallitas desechables son la opción más higiénica siempre que estemos fuera de casa. En casa lo mejor es limpiar el culete del bebé con una esponja y agua (y si queremos jabón). Eso sí, si eliges esta opción ten en cuenta que habrá que limpiarlo a menudo. No olvides lavarte las manos antes y después de cada cambio.
  • Es importante también tener en cuenta que en función del sexo, los bebés necesitarán técnicas diferentes. La orina del varón suele esparcirse por todas partes. Además es habitual que hagan pis en cuanto se liberan del pañal.
  • En los chicos hay que limpiar también bien la base de los genitales, los pliegues de los muslos, la parte baja de los testículos y el pene, con cuidado de no forzar la retracción del prepucio.
  • En las niñas, sin embargo, los genitales se limpian siempre de delante hacia atrás, para que no entren gérmenes del ano en la vagina.

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