Apego

La importancia del apego en niños con Síndrome de Down

Es muy importante tener un vínculo de apego amplio y consolidado con todos los peques, sin embargo, la importancia aumenta en niños con síndrome de down.

También te puede interesar: Logran silenciar el cromosoma causante del síndrome de Down
La importancia del apego en niños con síndrome de Down

Es de sobra conocida la importancia y la efectividad de la crianza con apego en los niños. Tener ese vínculo con los padres, alguien directo, de quien sentir amor, cariño, cuidados…es vital para los peques. Sin embargo, la crianza con apego, y el propio vínculo, es aún más importante en los niños con síndrome de Down.

Para conocer cómo se forma el vínculo de apego, es muy importante conocer las etapas por las que se atraviesa desde que el bebé está en el vientre materno hasta que queda consolidado.

Etapas por las que pasan los padres de niños sin Síndrome de Down

  1. Una primera etapa en la que hay nerviosismo y ansiedad por conocer al bebé. Se va gestando el apego, el cariño para, finalmente, conocerle.
  2. Esta sería la segunda etapa, los momentos posteriores al parto, en la que ponemos todos nuestros sentidos a funcionar: oler al bebé, escucharle llorar, contemplarle. Los papás están, prácticamente, en un estado de enamoramiento con el recién nacido.
  3. La tercera etapa, ocurre a lo largo de la vida, dónde se refuerzan los lazos afectivos, el niño recibe estímulos de sus padres…Así, en los padres aparece el amor, el cariño, etc.

Etapas por las que atraviesan los padres de niños con Síndrome de Down

¿Qué sucede cuando las expectativas que han generado los padres durante el período del embarazo se ven afectadas por la llegada de un bebé que presenta alguna dificultad o retraso en su desarrollo psicomotor? 

  • La primera etapa es de impacto. La noticia les paraliza, no logran comprender, no entienden los consejos médicos y puede que se generen sentimientos contrarios como querer ver y no ver al niño, tocarle y alejarse de él. Son sensaciones que pueden tener los papás debido al impacto que supone enfrentarse a la realidad.
  • La segunda etapa es la de negación. Ellos no están pasando por eso, el bebé no tiene el síndrome que dicen tener, “es posible que sea de un grado leve, pues se ve igual a cualquier bebé”… Todas esas frases se las repiten los papás.
  • La tercera etapa es la de tristeza o dolor. La pareja se intercambia la idea de culpabilidad, aparece una gran tristeza, se pierde la esperanza del ‘bebé ideal’ y se comienza a saber que el niño sí tiene síndrome de Down. Las madres suelen ‘aceptar’ ya al niño, accediendo a darle el pecho, a no alejarse de él, algo que podía no ocurrir en la primera etapa.
  • La cuarta etapa es la de adaptación, en la que aceptan sus sentimientos, la condición de su hijo y buscan formas de informarse y conocer el síndrome de Down. La vinculación afectiva en esta etapa es muy importante, porque si no tiene lugar se expone al niño a sentirse abandonado.
  • La quinta etapa es la de la reorganización, en la que todos los sentimientos pasados se dejan atrás y se comienza a tolerar los problemas del niño, se buscan formas de ayudarle y, sobre todo, se llevan a cabo. Aquí el apego va creciendo poco a poco, fortaleciéndose. El bebé tiene más interacción con los papás.

Establecer el vínculo de apego

Si somos papás de niños con Síndrome de Down es importante no tener prisa: saber y conocer todas las etapas por las que podemos pasar y, sobre todo, respetarnos –a nuestra pareja, familiares y a nosotros mismos-.

Es conveniente intentar tener todo el contacto físico posible con el niño, desde el inicio: colocarle en el pecho de la mamá, abrazándole, teniendo un lenguaje acogedor…

Si el bebé tiene que ser separado de sus papás, por cualquier razón, es conveniente que este tiempo no sea mayor de 24 horas ya que, pasado este tiempo, restablecer el apego resulta más complicadopara el bebé y, además, hay que tener en cuenta que los padres pueden seguir en una etapa de impacto.

Por otro lado, es conveniente también apoyar a los padres de forma que se les dé un tiempo para reajustarse al momento por el que están pasando, porque si bien quieren a sus hijos como cualquier otro padre lo hace, es cierto que el proceso de adaptación a una situación diferente lleva siempre un poco de tiempo.

Emergencia afectiva

Es importantísimo el vínculo de apego y establecerlo cuanto antes, sobre todo, cuando el bebé tiene algún tipo de discapacidad como es el caso del síndrome de Down. Si no se consigue tener este vínculo de apego, se puede poner en riesgo el futuro del bebé.

Para ello, el equipo profesional como pediatras o psicólogos, deben estar alerta para que esto no pase y poder reconocer todas las situaciones que demuestren que el vínculo de apego no se está creando correctamente o ha fallado.

Para que no haya una desvinculación afectiva, es conveniente que el equipo de profesionales también elabore un plan dirigido a reconducir la actitud de las familias al completo más que únicamente la de los padres.

Conclusiones

  • La importancia del vínculo de apego en niños con síndrome de Down es incluso mayor que la de cualquier otro peque sin discapacidad.
  • Es fundamental respetar y ayudar a las familias en las etapas en las que se encuentran.
  • Separar lo menos posible a los niños de los padres para reforzar el vínculo de apego por parte de los pequeños.
  • Intentar que las 24 horas después del parto, el bebé esté lo máximo posible con sus padres, como sucede en cualquier otro nacimiento.
  • Detectar las posibles carencias afectivas que pueda tener el bebé y advertir a los padres de ello para que no se les pasen por alto.
  • Elaborar un plan de acción, junto con profesionales, para fortalecer el vínculo de apego.

Etiquetas: síndrome de Down

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS