Recién nacido

La interacción con los recién nacidos es beneficiosa para su desarrollo

Desde que son recién nacidos, el bebé observa diariamente a sus padres y cuidadores. Y, como muestra un estudio publicado recientemente, la interacción continua con ellos sería realmente beneficiosa para su desarrollo.

La interacción con los recién nacidos es beneficiosa para su desarrollo
Foto: Istock

¿Sabías que la visión es el último sentido que se desarrolla en el feto? Los párpados, por ejemplo, permanecen fusionados hasta la semana 24 de embarazo. Y solo a partir de entonces tanto la retina como el nervio óptico se desarrollan de forma más significativa. 

Así, hacia el séptimo mes de embarazo, el bebé es capaz de distinguir sombras y matices de luz. Por ejemplo, puede reaccionar si se dirige una fuente de luz fuerte hacia el estómago de la mamá. Y se ha demostrado que su corazón late más rápido cuando se introduce una fuente de luz en el cuello uterino, por ejemplo como parte de una amnioscopia. Precisamente, esta reacción significa que su sistema visual es sensible a la luz.

Sin embargo, es en realidad poco probable que su vista se desarrolle más, debido a la oscuridad presente en el útero de la mamá, al estar poco estimulada.

Posteriormente, al nacer, el bebé tiene un campo de visión más pequeño que el de un adulto. Pero desde los primeros días de su vida, el recién nacido sí tiene la capacidad de seguir con la mirada un objeto en movimiento, siempre y cuando se encuentre cerca de su rostro y tenga bastante contraste.

De ahí que el recién nacido observe activamente a sus cuidadores, y lleguen incluso a intentar imitar sus movimientos. Y, como ha encontrado un estudio publicado recientemente, la interacción con los recién nacidos es tremendamente beneficiosa para su desarrollo, especialmente durante los tres primeros meses de vida.

Y es que, como manifiestan los autores del estudio, “los bebés pequeños observan cuidadosamente los movimientos de sus cuidadores, y se preparan para los intentos de imitarlos desde el primer día”. 

Sabiendo esto, los investigadores son claros: “los padres deben colocar a su recién nacido a la vista de sus actividades diarias siempre que sea posible, y hacer un esfuerzo por fomentar las habilidades motoras, como alcanzar y agarrar objetos, incluso antes de que el bebé comience a hacer estas cosas por sí solo”.

¿Qué dice el estudio?

El estudio fue publicado en la revista especializada Infant Behavior & Development. Y en él, sus autores, llevaron a cabo una revisión de la literatura científica de los últimos 59 años de estudios sobre recién nacidos y bebés pequeños.

Aunque es cierto que los bebés menores de 3 meses de edad no muestran signos visibles de intentar alcanzar o agarrar objetos, sí absorben la información relacionada con estas habilidades cada vez que observan a sus padres o cuidadores.

La importancia de estimular al bebé
Foto: Istock

En palabras de los expertos, “nuestro trabajo contradice la percepción de que los niños pequeños son seres pasivos y adopta una perspectiva de que son activos desde muy temprano”. De ahí que sugieran “actividades para promover oportunidades para que los bebés aprendan a usar su propio cuerpo, especialmente sus manos, de manera funcionan durante las prácticas de cuidado diario”.

Todo ello gracias a que los recién nacidos observan con atención los movimientos de sus padres y cuidadores, por lo que deben ser colocados, en la medida de lo posible, donde puedan ver a los adultos. Además de que los padres fomenten el desarrollo motor grueso mediante actividades que ayuden a estimular este desarrollo, incluso antes de lo que se recomendada en un primer momento (es decir, durante la etapa de recién nacido).

¿Cómo deberíamos interactuar con el recién nacido a partir de ahora?

A través del estudio, los científicos proporcionan algunas recomendaciones y sugerencias sobre cómo estimular al bebé durante los 3 primeros meses de vida.

Estos incluyen, por ejemplo, ofrecerle un dedo para que lo agarre y lo sostenga, o colocar objetos de distintas texturas en sus manos, lo que le permitirá explorar cómo las siente. Además, también proponen encender una linterna en una habitación oscura para que el rayo proporcionado por la luz se encuentre al alcance del pequeño.

Eso sí, no podemos correr el riesgo de ofrecerle al pequeño demasiados objetos, o intentar captar su interés de forma insidiosa. En ocasiones, será mejor dejarle que, simplemente, observe lo que los adultos están haciendo a su alrededor.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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