Aprende a diferenciarlas

La tos del bebé a los dos meses: ¿qué tipos hay?

Te ayudamos a diferenciar entre unas y otras en base a sus características más evidentes para poder actuar en consecuencia, algo que también depende de los síntomas asociados que muestre el niño.

Bebé
Bebé (Foto: depositphotos)

Esa tos es blanda, tiene mocos. Que seca tiene el bebé la tos, se va a hacer daño en la garganta. Esa tos no es de catarro solamente, ¿eh? Parece mentira que una palabra tan corta y un concepto tan sencillo y manejable por todos genere tantos comentarios aparejados cuando hace acto de presencia en un bebé o un niño. Y ya sabemos lo que los comentarios suelen provocar en los papás: dudas e incertidumbre. La cabeza empieza a dar vueltas pensando en si la tos que tiene su hijo es “normal” o si debe preocuparse más de la cuenta. El lío está montado. 

Pero este lío se puede evitar documentándose sobre los tipos de toses que existen en bebés y cómo identificarlos. En base a ello, será más sencillo aislarse de los diagnósticos de fuentes no expertas y también decidir si es conveniente acudir al pediatra y con qué urgencia, si de forma inminente o por la consulta habitual. 

Tos seca

Irritante y muy repetitiva, su característica fundamental es que no conlleva la producción de mucosidad. Es un poco dolorosa porque irrita y aparece de forma brusca, y son un síntoma habitual del inicio de un proceso respiratorio vírico que puede ser de distinta gravedad. Un ejemplo es la faringitis. Nada como hidratarse -la miel es nada más que un edulcorante, no tiene propiedades milagrosas- para por lo menos aliviar las molestias que causa. 

Tos productiva

Así se conoce técnicamente a la tos blanda, esa que sí viene acompañada de mocos. Es la típica del resfriado, y se produce más a menudo en los peques que todavía no saben sonarse la nariz porque el exceso de mucosidad busca otro camino para salir. El golpe de tos no es preocupante; de hecho, es un mecanismo de autodefensa del organismo para evitar que las bacterias penetren hacia los bronquios. 

Tos asmática

Provocada por la contracción de los bronquios a causa de una reacción alérgica, es la reacción del organismo para blindar esta zona delicada del cuerpo. La prueba más reconocible de este tipo de tos, que suele ser seca, más allá de otros síntomas compatibles con la alergia como la dificultad para respirar -la saturación suele bajar muchísimo- es el silbidito que produce. 

Tos por inflamación de laringe

Propia de la laringitis, está provocada por un virus, es bastante ruidosa y llamativa y, lo más característico, suele ir acompañada de dificultad respiratoria evidente por la afección que presentan las cuerdas vocales. 

Tos provocada por bronquiolitis

La temida enfermedad que buena parte de la población más joven suele pasar en sus primeros dos años de vida provoca también tos, ya que el cuerpo trata de expulsar así los gérmenes que están dañando sus bronquios. Estamos hablando de una tos vinculada a una patología grave, similar también a las de las neumonías y bronconeumonías. Todas ellas son toses que parecen costarle sacar al niño, lo cual no es más que una demostración de su debilidad ante la gravedad del virus que padece. 

Tos por sinusitis maxilar

Los maxilares, dos cavidades situados a ambos lados de la nariz, se pueden llenar de mucosidad por culpa de un resfriado que se prolonga demasiado en el tiempo y se complica, y esta mucosidad puede pasar a la garganta, sobre todo al descansar. La sinusitis no es tan grave como la bronquiolitis pero también requiere tratamiento específico. 

Dependiendo de si hay síntomas asociados y la gravedad de estos, habrá que actuar en consecuencia. Puede ser recomendable pedir cita con el pediatra o acudir a urgencias si aparece dificultad respiratoria, fiebre alta y prolongada, sangre al toser o el pecho se hunde, entre otros síntomas graves.  

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