Coronavirus

Nacimientos en tiempo de coronavirus: cómo proteger al recién nacido contra la COVID-19

Si el embarazo en tiempos de COVID-19 puede llegar a causar mucha ansiedad y angustia en la futura mamá, el momento del parto tiende a no ser menos, especialmente a medida que la fecha probable de parto se aproxima. Los médicos y especialistas extreman las medidas para proteger al recién nacido y a la mamá.

Nacimientos en tiempo de coronavirus
Foto: Istock

Como resultado de la pandemia global en la que nos encontramos inmersos desde hace ya más de medio año, las mujeres de todo el mundo han visto cómo sus experiencias de embarazo y de parto han cambiado, en algunos casos drásticamente. 

Aunque es cierto que estos cambios han sido necesarios, especialmente con la finalidad de proteger la salud de la embarazada y disminuir al máximo el riesgo de contagio, han acabado teniendo un impacto considerable en la experiencia no solo del propio embarazo en sí mismo, sino también del parto.

Durante los meses que duró el confinamiento en nuestro país, por ejemplo, las citas presenciales con las matronas se redujeron al máximo, al igual que las diferentes revisiones médicas, incluyendo las obligatorias. Al igual que también se cambiaron muchas citas físicas por consultas telefónicas, con la finalidad de mantener al mínimo el contacto físico.

Mientras que algunos estudios han mostrado que las mujeres embarazadas infectadas con el coronavirus corren un riesgo mayor de desarrollar complicaciones graves, pudiendo enfrentarse a su vez a un riesgo más elevado de dar a luz a sus bebés de forma prematura, también podrían presentar un mayor riesgo de pérdida del embarazo.

Todo ello influye de forma tremendamente negativa en la estabilidad emocional y psicológica de la futura mamá, especialmente cuando el embarazo transcurre en un momento tan complicado como el que estamos viviendo desde el mes de marzo en nuestro país. Y es que cuando el nacimiento se produce en tiempo de coronavirus, es normal que surja preocupación y temor ante la posibilidad de un contagio en el momento del parto, o durante los días que tanto la mamá como el bebé permanecen en el hospital.

Evidentemente, no se trata de algo nuevo. Cualquier crisis sanitaria exige que se tomen acciones similares. Aunque es cierto que muy posiblemente no hayamos sido testigos de ellos. Sea como fuere, es cierto que la pandemia ha alterado la experiencia de la maternidad, puesto que, en ausencia del apoyo de amigos y familiares, sobre todo físicamente, a lo que se le une un acceso más restringido a la atención médica durante la maternidad, dar a luz en un momento así es una experiencia tan única como angustiante.

Por suerte, hoy en día la situación se encuentra relativamente más tranquila. Y aunque es normal sentir bastante preocupación relacionada con las posibilidades de contagio en cualquier visita al médico, o durante la estancia en el hospital tras el nacimiento del bebé, se puede continuar disfrutando de la maternidad.

La importancia de conocer los riesgos

En la actualidad no existen evidencias que sugieran que las mujeres embarazadas presenten un riesgo mayor de contraer el coronavirus, en comparación con la población en general. No obstante, sí se ha encontrado que podrían contraer una enfermedad más grave cuando se infectan con el nuevo virus, algo que tendría relación con el funcionamiento del sistema inmunológico a lo largo de la gestación, dado que tiende a verse alterado.

Estos mismos estudios encontraron que muchas mujeres embarazadas hospitalizadas, que estaban infectadas con el virus, no presentaban ningún síntoma. Aunque es cierto que, entre las que sí tenían síntomas, entre un 16 a un 30 por ciento requirió cuidados intensivos, mientras que entre un 6 a un 8,5 por ciento necesitó ventiladores para poder respirar. 

Por tanto, dado que las embarazadas son consideradas como grupo de riesgo frente al coronavirus, deben extremar las precauciones al máximo, tratando de acceder a la asistencia médica de forma no presencial, virtual y / o remota siempre que sea posible.

Y, en caso de citas médicas presenciales (por ejemplo, ante la realización de una prueba médica, como una ecografía de control), es fundamental hablar primero con el médico de cabecera, médico o matrona del centro de salud de confianza.

El momento de la llegada del bebé

Parto y coronavirus
Foto: Istock

Muchas mujeres embarazadas es normal que se pregunten si es verdaderamente seguro acudir al hospital cuando el bebé esté a punto de nacer. Evidentemente, la respuesta debe ser siempre positiva. De hecho, la mayoría de los hospitales de nuestro país han adaptado sus instalaciones para atender a las embarazadas que no presenten síntomas por separado de aquellas que sí podrían tener COVID-19. Lo que podría implicar la existencia de áreas de parto separadas.

Aunque es cierto que es posible que las futuras mamás tengan que asistir solas a algunas citas y pruebas prenatales, en el momento del parto ya no se exige que den a luz sin el apoyo de su pareja (o familiar).

El parto en el agua se considera seguro para aquellas mamás que no presentan síntomas, pero no para las embarazadas con síntomas o que han dado positivo en la prueba de COVID-19. Esto se debería a que el virus se encuentra presentes en las heces, por lo que el agua de la piscina podría acabar contaminándose.

A la llegada al hospital, en muchos hospitales se realiza PCR en el momento del ingreso, para asegurarse de que la mamá no está infectada. A su vez, únicamente se permite un solo acompañante.

Después del nacimiento, los especialistas aconsejan ahora no separar a las madres y sus bebés, favoreciendo continuamente el piel con piel, y alentando a la mujer a amamantar desde el momento en el que sea posible.

Tras el parto, la permanencia en el hospital se ha reducido al mínimo posible. Salvo cuando la mamá esté grave, debido a lo cual continuará ingresada. Sea coo fuere, los nacimientos durante la crisis sanitaria en la que nos encontramos inmersos se atienden entre medidas de protección y cuidados extremos.

Además, igualmente se extreman las medidas al máximo, y las visitas se reducen únicamente a la familia más íntimas, lo que incluiría únicamente padres, madres, hermanos e hijos.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

Vídeo de la semana

Continúa leyendo