El apego con el bebé

¿Para qué nos sirve el apego en la infancia?

Desde que un bebé llega al mundo, es capaz de comunicarnos sus necesidades. Y aprender a reconocer lo que demanda y proporcionárselo, es fundamental para crear un apego seguro con el pequeño. Esto es esencial para su desarrollo y tiene consecuencias en su futuro. Descubre por qué es tan importante y los tipos de apego que existen.

madre e hijo
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El  apego es la relación más íntima que se puede crear entre un niño con sus padres o cuidadores desde que nace.

Todos los niños intentan crear un vínculo con las personas encargadas de su cuidado, incluyendo a personas adultas que no sean muy afectuosas. Pero este vínculo va mucho más allá de querer ser alimentado, un bebé busca tener una proximidad y lo demuestra a través de señales como el llanto, la sonrisa, la succión, el balbuceo… Lo hace porque necesita sentirse querido, protegido y aceptado. Es básico para la continuidad de la especie humana.

Este apego no solo es básico en la infancia, sino que influye en las relaciones del niño con su entorno a largo plazo. De esta forma, si construye un apego seguro, tendrá unas relaciones de confianza y se relacionará de forma saludable en su etapa adulta.

No es algo que pueda construirse en unos minutos u horas, es una conexión que se establece día a día, desde el nacimiento.

Todos los bebés pueden sentir apego también por el padre, los hermanos o los abuelos, por ejemplo, siempre que satisfagan sus necesidades y respondan a lo que demandan mediante señales. Asimismo, las figuras no tienen por qué ser solo miembros de la familia más directa, de hecho, un bebé puede estar apegado a muchas. Lo que sí es fundamental es que al menos tenga a una.

La importancia del apego en el desarrollo infantil

apego
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El apego es una pieza clave en el desarrollo psicológico de un niño y en la formación de su personalidad. Es tan importante como lo puede ser comer o respirar, por lo que es puramente una necesidad para el ser humano.

Tanto, que la calidad del mismo influye en su comportamiento y en su futuro desarrollo. El apego es capaz de aportar seguridad, confianza, autoestima e independencia, entre otras cualidades, con las que una persona puede enfrentarse al mundo que le rodea.

Muchos especialistas están de acuerdo en que para que un apego sea saludable va a depender de cómo sus cuidadores responden a los estímulos de apego de sus hijos. Si estos lo que hacen es rechazar o ignorar esas necesidades, se puede generar un apego inseguro y esto puede causar dañar duraderos.

Es esencial para un bebé que sus figuras de apego comprendan lo que demanda y requiere. Porque cuando lo hacen, el pequeño aprende a confiar en los demás.

Tipos de apego

Que un apego sea fuerte o débil, que exista o no, causa diferencias que permanecen toda la vida. Estos son los principales tipos de apego que pueden darse:

  • Seguro. Es incondicional y se da cuando el niño sabe que su figura de apego no le va a fallar. Se siente aceptado, valorado y querido.
  • Ansioso y ambivalente. El niño no tiene una relación de confianza con los cuidadores y muestra inseguridad.
  • Evitativo. En este caso asume que no puede contar con sus figuras de apego. Esto le causa sufrimiento y aprende a vivir sintiéndose poco querido y valorado.
  • Desorganizado. Se presenta cuando el niño muestra comportamientos contradictorios y poco adecuados y conductas destructivas. No se siente querido y da la sensación de que pone rechazo a forjar relaciones.
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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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