La postura del recién nacido

¿Por qué tiene los puños apretados?

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El recién nacido se encoge como un ranita porque necesita sentir los límites como ocurría en el útero materno.

puños

Para el recién nacido, que ha pasado meses no pudiendo separar un brazo o una pierna más de unos centímetros del cuerpo, es aterrador el enorme espacio sin límites al que se enfrenta fuera.

Así que todos los recién nacidos pasan días o semanas intentando repetir la postura que tenían en el útero: la postura fetal, con sus piernas y brazos flexionados y pegaditos al cuerpo como si fueran una ranita. Es como se sienten más seguros.

Enrollarle en un pañuelo como un gusanito de seda también le devuelve esa sensación de seguridad y le ayuda a descansar.

El bebé no puede prestar atención a todo a la vez, ha de ir paso a paso y esa postura estable (con sus puños cerrados y girados hacia el pecho y el pulgar dentro), favorece que conecte con el mundo y que pueda centrar su atención lo que sus sentidos le traen: los rostros difusos, el olorcillo de mamá…

A la vez esas experiencias sensoriales le invitan poco a poco a salir de la postura fetal y le estimulan para moverse: el olor del pecho le hace girar la cabeza y extender la mano hacia el pecho. Si está boca abajo y cerca, es capaz incluso de reptar en busca de ese olor. Los movimientos del bebé están muy relacionados con sus percepciones.

Etiquetas: bebé, recién nacido

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