El verano del bebé

¿Puedo llevar al bebé a la playa?

Es el primer año del bebé y estamos deseando disfrutar con él del sol y de la arena, pero nos surgen dudas, ¡es tan delicado…!

Verano

Se puede llevar a los bebés a la playa incluso desde pequeños, obviamente protegidos con gorrito, sombrilla y estando atentos al sol y al viento. Eso sí, es mucho más divertido llevarlos cuando ya dominan el gateo, porque entonces se les puede soltar sobre la arena. Además, su piel también es un poco menos delicada frente al reflejo del sol en la arena, cosa que también hay que vigilar. Tanto la arena seca como la húmeda les ofrecen unas texturas muy interesantes para gatear, espachurrar y, ojo, llevarse a la boca para experimentar.

Recuerda que los rayos solares son menos dañinos en las primeras horas de la mañana (de 8 h a 10 h) y a última de la tarde (de 17.30 h en adelante). Esta limitación sí conviene llevarla a rajatabla.

¿Puede bañarse en el mar o en la piscina?

Los bebés, bien cogiditos en brazos de papá o mamá, pueden disfrutar unos minutos en el mar a la temprana edad de dos meses, siempre que el agua no esté demasiado fría y con cuidado de no sumergirle los oídos, porque su conducto auditivo externo no tiene suficiente declive a esta edad como para drenar el agua.

Con respecto a las piscinas, el consejo general es que conviene llevarlos solo cuando ya estén cercanos al primer año, dada la gran concentración bacteriana de estos lugares. Una buena alternativa, cada vez más frecuente, es elegir piscinas con agua filtrada con ozono en lugar de cloro, por ser esta sustancia muy agresiva para la piel y las mucosas.

Cuanto mayor sea el peque, más rato podrá permanecer en el agua. Sin embargo, hay que estar atentos siempre a su temperatura corporal. Por una simple cuestión de superficie, su cuerpecito es más susceptible al frío que el nuestro.

¿Puede jugar desnudo con la arena?

Si bien hay quien recela de la limpieza de la arena, el poco rato que los bebés pasarán sentados o gateando puede ser más beneficioso que perjudicial, al estimular su circulación, permitirle jugar con esa cosa tan rara y tan nueva y airear su culito encerrado en un pañal durante demasiadas horas.

¿Puede aprender a nadar ya?

Teniendo en cuenta la definición de nadar que dan los instructores infantiles –recorrer una distancia de modo cómodo y armónico, con la cabeza dentro o fuera del agua y terminar felices, no agotados ni sin aliento–, la media de edad para lograrlo son los cuatro años. Mientras tanto, lo que sí pueden aprender los bebés con ayuda de sus papás es a flotar boca arriba con una sujeción en la nuca o a perder el miedo a introducir la cara en el agua. Un buen momento para disfrutar y una buena preparación para las verdaderas lecciones de nado del futuro.

Etiquetas: bebé, playa con niños, vacaciones, verano

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