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¿Qué es el cólico del lactante? Síntomas, causas y qué hacer

¿El bebé tiene gases? El cólico del lactante es un problema común en los recién nacidos. Normalmente el bebé suele llorar desconsoladamente, especialmente por la tarde, y tiene malestar general. Desaparece cuando el pequeño expulsa el aire.

¿Cómo sé si mi bebé tiene un cólico?

¿Cómo sé si mi bebé tiene un cólico? Cuando el bebé sufre un cólico, afecta entre el 15-40% de los niños en los primeros cuatro meses de edad, suele llorar desconsoladamente, normalmente por la tarde (hacia las 20-21h, denominado también la “hora bruja”), siente malestar general y suele flexionar las piernas hacia la tripa. Los síntomas son llanto excesivo, inconsolable, repetitivo durante tres horas al días, al menos tres días a la semanas y tres semanas al mes. Aparece en las primeras semanas de vida, siendo su intensidad mayor entre las 4 y 6 semanas de vida. 

A menudo el cólico del lactante causa verdadera angustia a los padres, ya que no saben por qué su hijo está tan nervioso, hasta que comprueban que la crisis aumenta después de una toma y casi desaparece cuando el bebé consigue expulsar el aire.

Se resuelve de forma espontánea durante el 4º o 6º mes de vida. El trastorno no es grave, pero genera angustia y frustración, al ser fuente de gran ansiedad e impotencia para los padres y generar costosos problemas para los servicios de salud.

¿Cuáles son las causas del cólico?

Su causa sigue siendo de origen desconocido. Se le atribuyen múltiples procedencias: psicológicas (niño de carácter difícil, padres primerizos, mal manejo del estrés generado por el cólico), dietéticas,  inmadurez neurológica, etc.  pero múltiples estudios concluyen que parece que el tracto gastrointestinal y el eje microbiota-intestino-cerebro está íntimamente relacionado con este problema.

Existe evidencia científica que comenta que el desequilibrio de la microbiota intestinal, es decir, una mayor cantidad de bacterias coliformes productoras de gas (E.coli especialmente) en contra de  una menor cantidad de bacterias con propiedades antiinflamatorias como Lactobacillus y Bifidobacterias. También se debe a la inmadurez del propio estómago del bebé o una posible inflamación intestinal. También existe otra teoría dado la repetición de las horas del cólico a que se debe una mayor sensación de dolor a nivel cerebral. 

Postura al dar el pecho es clave

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  • El niño debe introducir toda la areola en su boquita y su nariz quedar despejada para que pueda respirar.
  • Al terminar, es muy importante incorporarle durante unos instantes hasta que eructe.
  • Si expulsa el aire después de cada toma, se sentirá mucho más tranquilo.
  • También hay que saber que no siempre traga aire, por lo que no habrá que empeñarse en que lo saque.
  • Si la alimentación es artificial, habrá que cuidar que el biberón se administre adecuadamente.

Qué hacer si el niño tiene un cólico

El manejo del cólico del lactante debe empezar previamente por un buen asesoramiento a la familia.  Tu pediatra seguro que tratará de tranquilizaros hablando de su transitoriedad y no gravedad. Es importante pedirle información sobre su técnica de alimentación y de expulsión de gases así como qué técnica utilizamos para calmar al niño (en ocasiones provocamos cierta sobreestimulación que conlleva al llanto excesivo), etc.

  • Una de las actitudes más perjudiciales para un bebé que esté padeciendo los síntomas de un cólico es obligarle a comer, creyendo que la causa de su inquietud es la falta de alimento. El exceso de comida haría trabajar más al intestino y acabaría provocando un dolor aún mayor.
  • Lo que hay que hacer es mantener la calma para poder transmitir a nuestro hijo todo el sosiego y el bienestar que en estos momentos necesita.
  • El chupete ayuda a tranquilizarle. Además, es normal que con el llanto prolongado ingiera incluso más aire que con la comida.
  • No conviene hacer cambios de dietas ni de horarios sin consultar con el pediatra.
  • Tampoco es recomendable recurrir a los remedios naturales (como infusiones) sin el consejo médico.
  • Lo mejor es calmar su estado con el contacto físico, el movimiento rítmico de los brazos, la cuna...
  • Una luz tenue, el silencio o una música suave le ayudarán a relajarse. Cuando esté tranquilo, resulta beneficiosa una sesión de masajes en el vientre, con movimientos suaves y en el sentido de las agujas del reloj.

¿Tiene tratamiento?

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Aunque algunos profesionales de la salud siguen recomendando algún tipo de tratamiento farmacológico para el cólico, como pueden ser antiespumantes como la simeticona, u otras terapias complementarias como la homeopatía, las infusiones o los masajes, uno de los tratamientos más comúnmente utilizados en la actualidad por su eficacia demostrada son los próbioticos. Y en particular, Lactobacillus reuteri DSM 17938 y Bifidobacterium brevis. Su empleo se basa en la existencia de una microbiota colónica alterada en los lactantes con cólicos. Este producto funciona como inmunomoduladores y antiinflamatorios mejorando así la movilidad intestinal. A pesar de la evidencia científica que los respalda, la sensación general es que ningún tratamiento funciona al 100%. 

El tratamiento ideal sería aquel que pudiera restablecer la integridad de la mucosa intestinal y equilibrar la composición de la microbiota intestinal con el mínimo riesgo para el lactante, como por ejemplo Aprotecol, destinado a tratar los cólicos flatulentos en lactantes. Este probiótico lleva en su composición xiloglucano, un agente formador de una película protectora sobre la mucosa intestinal, que impide la adhesión y sobreinfección por patógenos, protege la mucosa intestinal, evita los síntomas del cólico, mejora la inmunidad intestinal y regula el equilibrio de la flora intestinal .

 

 

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