El desarrollo de las emociones

¿Qué siente el bebé?

El bebé es capaz de expresar lo que siente, y los padres de percibirlo y de actuar en consecuencia.

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Emociones del bebé

Al principio todo parece resumirse en dos sensaciones que se pueden leer perfectamente en sus gestos y en su cuerpo: bienestar o malestar. Está bien o está mal. 

Desde que nace: Expresa alegría, tristeza, enfado, curiosidad y miedo.

Con el paso de las semanas los padres empiezan a afinar su observación (y el bebé su expresión) hasta poder diferenciar cinco emociones básicas: Alegría, tristeza, enfado, curiosidad y miedo están presentes desde el principio, afirma María Jesús Fuentes, catedrática de Psicología en la Universidad de Málaga. 

Hace ya tiempo que los estudiosos del tema han dejado de considerar la emoción como un simple estado intrapsíquico y han reconocido su poder enfocado a la acción. Los padres pueden leerlas en el cuerpo del bebé y entender qué quiere sin necesidad de recibir clases extra. 

Su primer lenguaje: Los padres se deleitan con su alegría (y repiten eso que tanto le gusta); su enfado les avisa de que hay algo que le está molestando, y corren a subsanar el problema; su tristeza les empuja con fuerza a abrazarlo; su miedo les incita a protegerlo; y su curiosidad, a mostrarle las maravillas del ancho mundo al que acaba de llegar. Sus emociones guían la acción de los padres siempre que sean capaces de ponerse en su lugar. Son el lenguaje a través del cual se comunican con su hijo antes de la palabra.

Pero hay algo más: El bebé desarrolla la empatía en el vínculo de apego, afirma la doctora María Jesús Fuentes. Ocurre en todos esos momentos cargados de emoción que compartimos diariamente. Ahí explora su emoción (aceptada por nosotros), explora la nuestra en el rostro, descifra poco a poco, gracias a las palabras y las miradas lo que él siente y lo que nosotros sentimos. 

De 3 a 12 meses: Lee el rostro de mamá

En un estudio realizado con bebés de solo diez semanas, los investigadores entrenaron a las madres a expresar tres emociones con su rostro y voz. Las autoras comprobaron que los bebés sonreían ante la cara alegre de su madre, fruncían en ceño o retiraban la mirada de la madre enfadada, y sentían desasosiego ante la madre triste e iniciaban conductas de consuelo, como la succión. Dado que a esa edad el bebé no ve demasiado bien, se dedujo que percibía la emoción de la madre en gran parte por su tono de voz. 

Pero se sabe que el bebé se convierte en un experto lector de rostros y actúa en función de lo que ve. En otro estudio se pidió a las madres de bebés de entre tres y siete meses que congelaran su expresión durante la interacción con el bebé: las señales de desasosiego (expresiones faciales, vocalizaciones o movimientos corporales) de los bebés fueron muy evidentes en los mayores de cinco meses.

Un salto más en este aspecto ocurre hacia los ocho o diez meses, edad a la que los padres pueden comprobar diariamente cómo antes de enfrentarse a algo nuevo el bebé gira la cabeza y escruta su cara: ¿es peligroso lo que se propone? ¿Es seguro, puede continuar? Las respuestas las encuentra, él solito, en la cara que mamá o papá pone ante lo que está a punto de hacer. Se puede deducir queLas emociones de los padres guían su acción.  Es señal también de una empatía cada vez más fina: puede sentir lo que mamá o papá sienten.

La empatía es un seguro personal y social. El niño capaz de comprenderse a sí mismo y a los demás siempre encontrará buenos amigos. Y se tratará a sí mismo con respeto.  

 

Etiquetas: bebé, desarrollo infantil, padres, recién nacido

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