Cuida su higiene

Todo lo que debes tener en cuenta para el primer baño del bebé

Este es un momento maravilloso pero que puede convertirse en caótico si no se tienen en cuenta de forma anticipada todos los detalles que deben estar bien atados para que el momento baño sea placentero tanto para el recién nacido como para los papás.

Primer baño del bebé
Primer baño del bebé (Foto: depositphotos)

Las horas posteriores al parto para la mamá en el hospital pasan entre el cansancio extremo y la admiración por lo que ha conseguido al ver a su pequeño descansar o mamar plácidamente. No tiene que preocuparse demasiado todavía por los cuidados del bebé porque el personal del hospital se ocupa, por ejemplo, del primer baño y de hacerle todas las pruebas necesarias antes del alta. Y aunque haya muchas cosas de las que se encarguen ya sí los papás -el cambio de pañales, por ejemplo-, la sensación es la de estar en un burbuja protegida por toda esa gente maravillosa que trabaja al servicio de los demás en la clínica. Esta burbuja, sin embargo, se pincha de golpe al llegar a casa con el recién nacido por primera vez. 

De repente, todo es nuevo y desconocido, y hay muchas cosas que hacer. Y encima está el cansancio haciendo su parte para provocar una reacción de ansiedad o pánico que a veces, aunque sea momentáneamente, es inevitable. No pasa nada. Todo a su tiempo. El bebé y descansar son las únicas dos cosas que deben importarte. Y el bebé solo necesita amor, comida, descanso e higiene. Y esto último, el baño, es una parte preciosa a la que no hay que tenerle miedo. Si sabes cómo actuar, solo se trata de disfrutar con él y seguir conociéndole poco a poco. 

Aunque hay algunos especialistas que consideran mejor no bañar al bebé hasta que no se seque y se caiga el cordón umbilical, la amplia mayoría de ellos opinan justo lo contrario. El consenso es amplio al respecto ya que el baño le ayuda a relajarse, no solo es una herramienta de higiene personal, pero es fundamental tener en cuenta en el momento del primer baño que el cordón umbilical sigue tierno, por lo que es mejor evitar empapar esa zona.

Crea un ambiente acogedor

Pero el baño comienza unos minutos antes de llenar la bañera. Primero, precalentando el espacio donde lo vayáis a realizar en caso de que la temperatura ambiente sea inferior a 22 grados; segundo, preparando todo lo que necesitaréis durante y después del mismo, para que el cambio sea lo más rápido posible; y tercero, preparando un ambiente aislado y relajado, tranquilo y libre de corrientes de aire, en el que podáis disfrutar los papás y el bebé del primer baño al 100%. Lo habitual es que sea el baño el lugar elegido porque cumple todos los requisitos mencionados y además es más fácil tenerlo todo a mano, pero no es obligatorio que lo hagáis en él si preferís hacerlo en otra estancia de la casa. 

Para el baño, lo más recomendable es llenar la bañera infantil que tengáis en casa unos 15 centímetros con agua que esté caliente pero agradable. En este aspecto, además, es importante tener en cuenta la época del año para ajustar la temperatura del agua a la temperatura ambiental que haya. Entre 34 y 37 grados está bien. Podéis haceros con un termómetro o simplemente utilizar el contacto de vuestra piel con el agua como unidad de medida. Esta última es infalible, aunque no sea científica. Cuando ya está lista el agua, con una esponja suave, puede ser natural o vegetal, así suelen estar etiquetadas las más agradables para niños, se trata de ir recorriendo el cuerpo del pequeño con ella y jugando también con el agua que cae de esta al empaparla. 

Mejor sin jabón

En estos primeros baños, no es necesario utilizar jabón para no eliminar su capa de grasa. Piensa que el pequeño apenas se mancha: no se reboza por el suelo ni nada por el estilo; va de la cunita a los brazos de su mamá o papá, a comer, al cambiador y vuelta a la cunita a dormir. Por este mismo motivo no pasa nada si no se baña todos los días en sus primeras semanas de vida, aunque es muy probable que le encante y le ayude a conciliar el sueño. Por otro lado, este primer baño no puede durar mucho, ni siquiera es necesario que así sea. Ya a partir de los tres meses podéis ir alargando el baño unos minutos siempre y cuando notéis que el pequeño disfruta con ello. 

En definitiva, el primer baño solo requiere de un ambiente relajado, de unos papás con plena disposición para conectar con su pequeño, y de tener atención especial a los detalles de forma anticipada para que luego todo sea mucho más sencillo. Cogedle con delicadeza, evitar la zona del ombligo, la cual tendréis que secar bien después, y evitad el jabón, que es otro error habitual en los papás primerizos. Por lo demás, escuchad y observar al pequeño para saber qué le gusta y qué no tanto, y poco a poco pulid vuestra rutina para que todo sea incluso mejor en futuros baños. 

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