Alérgenos en bebés

¿Y si introducimos los alérgenos a partir de los 3 meses?

Un nuevo estudio afirma que introducir los alimentos alérgenos a partir de los tres meses en la alimentación del bebé puede ayudar a que no aparezcan alergias.

El mundo de la alimentación infantil es tan complejo que la ciencia no se cansa de estudiarlo y poder buscar posibles soluciones que hagan la vida más sencilla a las familias y a los pequeños en el presente y en el futuro.

alimentacion complementaria
Fuente: iStock

Una de las cosas que más miedo suscita siempre es el inicio de la alimentación complementaria. Entre otros factores, por el riesgo de alergias que pueden empezar a surgir poco a poco. Por suerte, cada vez descubrimos más sobre la introducción de los alérgenos.

Si hace unos años los pediatras recomendaban a todas las familias introducir estos alimentos en último lugar, después pasaron a recomendar la introducción temprana, a fin de evitar alergias.

La recomendación oficial es que la alimentación complementaria se inicie a los seis meses, pues más o menos sobre esta edad pierden el reflejo de extrusión que les hace escupir todo lo que se llevan a la boca y porque suelen mantenerse ya erguidos.

Sin embargo, un reciente estudio llevado a cabo por científicos del Karolinska Institute (Suecia) y la Universidad de Oslo (Noruega), y publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet, asegura que introducir los alérgenos a partir de los tres meses de edad puede prevenir alergias.

Introducción temprana de alérgenos: ¿solución para las alergias?

El objetivo de la investigación fue claro: examinar si el riesgo de alergia a los tres años de edad puede reducirse si los niños empiezan a probar los alimentos más alérgenos a partir de los tres meses de edad. ¿El resultado?

“Hemos demostrado que la exposición a alimentos alérgenos desde los tres meses de edad redujo la alergia alimentaria a los 36 meses en una población general. Nuestros resultados respaldan que la introducción temprana de alimentos alérgenos comunes es una estrategia segura y eficaz para prevenir la alergia alimentaria”, aseguran los autores de la investigación en un comunicado público.

Para llegar a este resultado, analizaron el comportamiento de 2397 niños de Noruega y Suecia que fueron asignados en grupos aleatorios para el tratamiento: un grupo solo se expondría a las alergias por vía oral, otro por vía cutánea y el tercero por una combinación de los dos anteriores.

Al grupo de las alergias por vía oral primero les dieron a probar el cacahuete, siempre procesado de manera que pudiera ser ingerido por bebés de tres meses; después, les dieron a probar la leche de vaca, las gachas de trigo y el huevo (por ese orden). ”Hablamos de cantidades pequeñas; un bebé que se chupa un dedo cubierto con mantequilla de cacahuete o que prueba el sabor de una chucharada”, aseguran los autores.

¿Cómo lo hacían? Dieron instrucción a los padres de que se lo administrasen al menos cuatro días a la semana junto a su comida normal (lactancia materna o artificial) y, después, se les animó a que siguieran introduciendo estos alimentos en su dieta regular después de los seis meses de edad.

Aquí no quedó el estudio: casi todos los pequeños siguieron en análisis rutinarios hasta los tres años de edad, momento en el que se analizó si presentaban alergia a alguno de los cuatro alimentos que habían estado tomando desde los tres meses de edad. El resultado fue esperanzador: solo 44 de los 2397 desarrollaron alergias. En concreto, 32 al cacahuete, 12 al hueve y 4 a la leche de vaca.

“Nuestros resultados respaldan que la introducción temprana de alimentos alérgenos comunes es una estrategia segura y eficaz para prevenir las alergias alimentarias”, concluyen.

Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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