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Mi bebé tiene fiebre ¡socorro! Toda la información

No hay nada que más pueda preocupar a los padres que ese momento en el que, de repente, el termómetro indica que su bebé tiene fiebre. ¿Qué debemos saber sobre ello?

La fiebre es, sin duda, el top one de consultas en las urgencias de Pediatría. Es típico que los padres digan: “Tenía mocos y tos, pero es que hoy ya tiene fiebre” o “Me han llamado de la guardería porque tenía fiebre y lo he traído corriendo”. También está el “Seguramente no sea nada, pero me quedo más tranquila si lo ven, porque tiene fiebre” La realidad es que el 99% de los niños que vienen a urgencias con fiebre no tienen nada grave, pero es un síntoma que asusta, que angustia, que apremia a los padres a acudir al hospital.
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Mi bebé tiene fiebreFoto: Istock

Cuando empecé a escribir este texto pensé en estructurarlo como se hace habitualmente (qué es la fiebre, cuáles son los síntomas de gravedad, cuando acudir a urgencias, el tratamiento…) pero voy a intentar hacerlo desde un punto de vista práctico y un poco divertido, no pretendo que nadie se ofenda, sólo reflejar situaciones que os puedan servir:
Javier tiene 20 meses y acude a escuela infantil desde hace 8 meses. Estamos en febrero y lleva arrastrando mocos todo el invierno, por lo que sus padres ya no se preocupan por ello. Llega a las 16: 00 a casa, merienda, se pone a jugar y sobre las 19:00 se queda “como sin pilas”.
Además, tiene chapetas. Su madre le toca la frente. “¡Ay si está ardierdo!.” Aquí se plantea la primera duda de padre/madre: ¿Qué hago? Pues primero mantener la calma y después tomar la temperatura. ¿Con qué termómetro? Pues con el que tengas.
Recomiendo fervientemente a todas las familias que sólo tengan un termómetro en casa, el digital es el más recomendable y fácil de usar. ¿Por qué tener solo uno? Porque te puedo garantizar que si tomas la temperatura a tu hijo con tres termómetros diferentes en menos de cinco minutos ninguno marcará lo mismo.
Así que mejor solo uno y te dejas de líos. ¿Y dónde se lo pongo? Aquí si te pones a leer por internet te dirá que si el culete, pero hay que hacer cálculos para saber la temperatura real, que si mejor en la boca, que si en la axila, pero si el peque tiene más de no sé qué edad… Mucho más sencillo. Siempre puedes tomar la temperatura en la axila. Lo que marque el termómetro al pitar es la temperatura que tiene. Y ya está. La madre de Javier, que llamaremos Marta, le pone el termómetro digital y marca 38,2ºC.
Y Marta se pregunta: ¿Cuándo debo considerar fiebre? ¿Es fiebre alta? La mayoría de los pediatras consideramos fiebre de 38ºC hacia arriba. De 37ºC a 37,9ºC consideramos febrícula y a partir de 39ºC consideramos fiebre alta. Es también muy típico que haya quien te diga que su hijo tiene fiebre con 36ºC porque su temperatura habitual son 34ºC. En este punto me gustaría remarcar que puede haber personas cuya temperatura corporal sea levemente más baja, pero nadie vive con 32ºC, 33ºCº ó 34ºC de temperatura corporal porque no somos lagartos.
De todas formas, no me gusta hablar de intervalos, o cuando es fiebre o cuando son décimas porque en el momento clave igual no recuerdas las cifras exactas pero sí que te das cuenta de que tu peque está malo. Por eso no tratamos temperaturas. Tratamos niños. Te puede ocurrir (y te ocurrirá) que tu hijo/a esté dando carreras por el pasillo y de repente te des cuenta de que tiene fiebre. Y piensas “Anda que… yo con 37,3 estoy para el arrastre y este con 38ºC está jugando con su patinete”. También puede ocurrir que tu peque se encuentre mal con pocas décimas. Por eso te digo que olvídate de tablas o intervalos y aplica la lógica. ¿Tu hijo está jugando, cantando mientras ve los dibujos o revolviendo los cajones? Pues no es necesario que le des medicinas. Espera, obsérvalo, toma la temperatura en media hora o vigila si en algún momento se queda más flojo o sin ganas de jugar. Ahora bien ¿Tu peque está tirado en el sofá con “ojos de fumado” sin jugar e irritable a la mínima? Pues vamos a darle algo para que se encuentre mejor.
Marta observa que Javier, con 38,2ºC se ha quedado mirando sus juguetes con ojos vidriosos y al intentar cogerlo en brazos llora como si le molestara algo. ¿Has tenido esa sensación de dolor de cuerpo o “pinchazos” cuando vas a caer malo con una gripe? Pues los niños sienten lo mismo, pero no lo pueden expresar. Lloran y se muestran irritables. Ante estos síntomas Marta decide que es mejor darle una medicina a Javier.

¿Qué medicina podemos darle al bebé cuando tiene fiebre?

¿Y qué medicina le doy? Piensa Marta. Otra gran pregunta. La que tu peque prefiera o tolere mejor. Igual que hay gente de rock y de gente de pop, hay niños de paracetamol y niños de ibuprofeno. No hay uno que funcione mejor, depende del niño. En urgencias te pueden decir que “a mi hijo el paracetamol no le hace nada” o “mi hija vomita solo con oler la medicina”. Pues siempre que sean mayores de seis meses puedes darle el que quieras.
¿Por qué mayores de seis meses? Pues porque, aunque puede darse a partir de los tres, es preferible esperar a los seis para dar ibuprofeno. Y recordemos que tenemos paracetamol en supositorio. Yo le digo el “supositorio salvador” porque, aunque de entrada no te apetezca usar la vía rectal, la realidad es que te puede salvar la vida si tu peque vomita todo medicamento que intentes darle. Hay niños que se toman las medicinas divinamente.
Pero hay otros a los que les echas tres gotas contadas de paracetamol en un yogur y vomitan hasta la primera papilla. O solo con oler el yogur “aromatizado” con jarabe. Son peques con olfato de perro policía. Los podríamos contratar en los aeropuertos. Ya en serio, en estos casos te recomiendo usar los supositorios de paracetamol, sobre todo porque muchos niños vomitan una o dos veces por el malestar de la fiebre y hasta que no les damos algo para la fiebre no dejan de sentir ese malestar con lo que es la pescadilla que se muerde la cola.
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Qué hacer cuando el niño tiene fiebreFoto: Istock

Una vez dada la medicación Marta le quita el jersey a Javier, pues lleva debajo camisa y body. Es recomendable retirar ropa, no hace falta desnudar al niño entero, pero sí una capa, sobre todo si va tapado en exceso. A veces los padres acuden las noches de invierno al hospital con su peque con fiebre y viene “como el muñeco de michelin” con dos bodys, pijama, pelele del punto polar y abrigo cerrado por cremallera hasta el cuello. Y con fiebre. Como podéis imaginar “colorao como un tomate”
Una vez dado el antitérmico y retirada la ropa vamos a esperar a que el jarabe haga su efecto. ¿Cuánto tiempo espero para volver a tomar la temperatura? Se pregunta Marta. Pues le recomendaría que esperase una hora, pero como sé que Marta no va a aguantar tanto le diré 40 minutos.
A los cuarenta minutos la fiebre de Javier ha bajado a 37,5 y se encuentra mejor. Sonríe y tiene ganas de jugar otra vez. Qué bien ¿no? Pues no del todo. Marta, como mamá preocupada y primeriza, piensa: Pero sigue con febrícula, no le ha bajado del todo. ¿No lo estoy haciendo bien? Si querida mamá, lo estás haciendo fantástico. Los antitérmicos bajan la temperatura máxima un grado y medio.
Si un peque tiene 39ºC que la fiebre baje a 37,5ºC es buena respuesta. Marta vuelve a tomar la temperatura a la hora de haberle dado a Javier el antitérmico y ahora tiene 36,9 y tiene ganas de comer. Ahora es el momento de aprovechar y darle líquidos y alimentos. ¿Por qué ahora y no antes? Porque ahora es cuando el peque se encuentra bien y demanda los alimentos. Si te empeñas en dar de comer o beber a tu hijo/a con fiebre lo más probable es que no quiera o vomite.
Marta pide cita para que vean a Javier en su pediatra, pero no le dan cita hasta pasado mañana. Se pregunta si debe acudir a urgencias. Pues en principio no es necesario. Vamos a repasar cuales son las pistas para que Marta “se quede más tranquila”. Javier tiene 20 meses, por tanto, no es menor de tres meses. Si lo fuese habría que ir a urgencias. Javier tiene todas las vacunas al día. No ha tenido ninguna enfermedad grave.
Todas sus revisiones de salud han sido normales. Y acude a escuela infantil con lo que la posibilidad de tener un “virus de guardería” es muy alta. Además, no tiene vómitos repetidos, ni manchas en piel, ni dificultad para respirar. Ha respondido bien al antitérmico porque la fiebre ha bajado y esta bajada se ha acompañado de mejoría en su ánimo. Marta decide esperar y controlar la fiebre de Javier con los antitérmicos.
A los dos días ven a Javier en el centro de salud. Su pediatra le diagnostica una leve infección de garganta y le indica a Marta que siga con el mismo tratamiento. Al día siguiente Javier ya no tiene fiebre y puede volver a acudir a la escuela infantil. ¡Hasta el próximo virus!

Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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