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La maternidad provoca un cambio mental irreversible: ¿cómo lidiar con ello?

Después de ser mamá tu cerebro no volverá a ser el mismo que era antes del embarazo. Se prepara para ser madre. Te contamos cómo afrontar los cambios.

Aunque en el embarazo se vive una auténtica revolución hormonal propiciada por los cambios físicos, psicológicos y emocionales de la gestación, lo cierto es que esa revolución cambiará el cerebro de la madre para siempre. Este no volverá a ser el que era antes de tener un hijo.
“Las hormonas del embarazo, el parto y la lactancia provocan una serie de cambios genéticos que, en última instancia, modifican la arquitectura cerebral de la madre”, contaba a The New York Times la psicóloga y científica Abigail Tucker.
Una vez que termina el embarazo, pasa el parto y la madre se instaura en plena lactancia (incluso en la artificial) esos cambios hormonales van amainando, pero son muchas las que siguen sintiendo que no son las mismas que antes. Sobre todo, las madres primerizas a menudo describen una especie de “niebla mental” durante los primeros meses de la crianza de su bebé. Una especie de “metamorfosis que ocurre de manera invisible dentro de nosotras”, de acuerdo a las palabras de los expertos.
A esa ‘niebla’ o ‘metamorfosis cerebral’ le acompañan sentimientos de esperanza de que sea algo pasajero, de volver a recuperar el cerebro en su plenitud. De volver a ser quien la madre era antes de serlo. Pero, sin embargo, la ciencia ha demostrado a lo largo de los años que cuando una mujer se convierte en madre, su cerebro cambia para siempre. “Es algo aterrador para algunas madres. No sabemos mucho sobre el cerebro y nos negamos a pensar que los cambios sean permanentes, pero no hay nada que temer”, explica a The New York Times Cindy Barhha, doctora de la Universidad británica de Columbia.

El cerebro no necesita volver a ser el mismo

“El cerebro no necesita volver a ser como era antes porque ha cambiado, ha evolucionado”, cuenta la misma fuente. De hecho, de acuerdo a un estudio llevado a cabo en 2016, las madres que más cambios experimentaron en la materia gris cerebral fueron aquellas que crearon los vínculos más estrechos con sus bebés.
¿En qué consisten esos cambios exactamente? En una mejor concentración en momentos de estrés, mayor capacidad de alerta, mayor instinto de supervivencia, cambios en la memoria o en la plasticidad del cerebro.
En relación a esto último, un estudio reciente del que nos hacíamos eco en Ser Padres, demostraba que las prioridades de la mujer cambian radicalmente y para siempre cuando se convierte en madre. En concreto, cuando la mujer tenga que elegir entre dos o más opciones, tenderá siempre a decantarse por aquella que más beneficios tenga para su hijo. Y esto será así para siempre.
Así que, para todas las madres que estén preocupadas por su cerebro después de dar a luz, el único consejo que podemos darles para que afronten esos cambios es la paciencia y la adaptación paulatina. Ya no necesitarán volver a ser las que eran porque ahora son otra persona.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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