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Cómo curar el cordón umbilical

Es un proceso muy sencillo pero que requiere atención, cuidado y dedicación para que no se produzcan contratiempos derivados de una mala higiene en la zona del ombligo del bebé.

El cordón umbilical, como seguramente sabrás de sobra, es la vía natural que mantiene unidos a mamá y feto hasta el parto. Este es el camino por el cual el pequeño recibe durante el tiempo que pasa dentro de la barriga de su progenitora el alimento, y una vez nace, deja de tener sentido porque pasa a comer por la boca. Por eso, entre otras muchas razones, se corta.
Como ya te hemos contado en temas anteriores, el cordón umbilical ya hace tiempo que no se corta al ras, sino que se dejan unos 3 o 4 centímetros de distancia del abdomen del bebé. Una vez hecho, el personal sanitario que asista el parto sujeta el tramo que no se ha cortado entre dos pinzas hemostáticas, cuya función es contener la hemorragia.
Desde el momento en el que se corta, el cordón umbilical empieza a secarse hasta que finalmente se desprende pasados bastantes días. No es un proceso peligroso, pero sí es importante curarlo con regularidad, cuidado y atención para que se evite la acumulación de suciedad o cualquier otro problema que pueda derivar en una infección. Por este motivo permanece tapado y seco antes de que se caiga completamente.
Para limpiarlo, no es necesario tener a mano más que gasas estériles y clorhexidina, además de otra gasa o similar con la que taparlo. Para que no se mueva, lo más cómodo y eficaz es aprovechar la presión que ejerce el pañal para pillar la gasa, pero sin hacer daño al bebé.
De todas formas. este último, el de taparlo, no es más que el paso final de la limpieza del cordón umbilical de un recién nacido. Antes hay que dar tres más:

Limpiarse las manos

Con agua y jabón. Como cualquier médico hace antes de manipular a un paciente. Es la garantía de que nada peligroso rondará la zona del cordón antes de que cicatrice, cosa que hará definitivamente tres o cuatro días después de que se caiga el trozo que no se cortó tras el parto.

Limpiar con una gasa humedecida en clorhexidina

Sin miedo, moja bien la gasa y pásala por toda la zona. Hay muchos papás, sobre todo los primerizos, que tienen miedo al hacerlo, pero hay que hacerlo con convicción para que se desinfecte bien toda la zona del cordón y el ombligo.

Secar la zona

Con una gasa estéril seca es la forma más eficaz de hacerlo. Lo peor que le va al cordón para caerse y curar bien la herida es la humedad, ya que las bacterias se mueven mucho mejor en dicho ambiente. Además, el mal olor será muy desagradable si no se seca muy bien.

Tapar con un gasa limpia

Puedes humedecerla con más clorhexidina o dejarla seca, simplemente para tapar  y proteger la zona. Sujétala, como decíamos antes, con la ayuda del pañal, pero sin que este le oprima la tripa.
Es bueno repetir el proceso al menos dos o tres veces al día, aprovechando cada cambio de pañal incluso.
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