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Mordidas durante la lactancia: cómo actuar y consejos útiles

Aunque no lo creas, las mordeduras durante la lactancia materna son muy comunes. Y no es aconsejable abandonar la lactancia. Te explicamos cómo debes actuar en todo momento.

Te encuentras amamantando pacífica y tranquilamente al bebé mientras lees calmadamente o ves la televisión y, de repente, te muerde el pezón. Después de que hayas terminado de ver las estrellas, es posible que, seguidamente, te preguntes qué hacer para que no vuelva a ocurrir.
Aunque no todos los bebés muerden durante la lactancia, lo más probable es que acaben haciéndolo en algún que otro momento cuando les están saliendo los dientes, algo que suele ocurrir alrededor de los seis meses de vida, aproximadamente.
Es más, aún cuando no todos los bebés lo hacen, sí se convierte en un motivo de preocupación para prácticamente todas las mamás que amamantan. De hecho, es habitual que esa preocupación surja, sobre todo, a medida que se aproxima la etapa del comienzo de la dentición entre los más pequeños.

¿Por qué se producen las mordidas?

Para que la lactancia sea lo más cómoda posible para la mamá, es necesario que el bebé tenga un agarre profundo y agradable, lo que también permite que se amamante de manera adecuada y correcta. De esta manera, cuando el pestillo es profundo, lo más probable es que el bebé no pueda morder.
Sin embargo, a medida que la lactancia avanza podemos encontrarnos con un problema: el comienzo de la dentición, lo que puede hacer que a los bebés les duelan las encías, y terminen ajustando el pestillo, sobre todo hacia el final de la toma, cuando ya no tienen hambre. Es justo en este momento cuando se producen la mayor parte de las mordidas, cuando el pestillo se vuelve menos profundo.
Foto: Istock

Causas de las mordidas del bebé en la lactanciaFoto: Istock

Pero la dentición y la presencia de encías sensibles no es la única causa relacionada. En ocasiones simplemente puede ocurrir que el bebé se encuentre aburrido o distraído mientras se alimenta, de forma que está tratando de llamar la atención de la mamá.
También puede ocurrir a consecuencia de un resfriado común o una infección de oído, que le dificulta alimentarse con normalidad debido a que presenta dificultades para tragar y succionar correctamente.
Por suerte, en la mayoría de las ocasiones se trata de una fase pasajera, que no suele ocurrir diariamente y que, sobre todo, no tiende a extenderse demasiado en el tiempo. Además, hay muchas maneras de afrontarlo de manera eficaz cuando ocurre. Y, como se puede imaginar, gritar no es en absoluto la solución ni la forma más efectiva de conseguirlo.

Consejos útiles para detener las mordeduras del bebé durante la lactancia

Es fundamental evitar los gritos y enfados
Cuando se produce la mordida, es absolutamente normal que uno de los primeros instintos de la mamá sea gritar y enfadarse. Duele muchísimo, por lo que es común que sea la forma de liberar parte de ese dolor. Sin embargo, puede acabar siendo contraproducente, ya que el bebé podría enojarse y morder aún más si se asusta con la respuesta.
Es mucho más recomendable respirar profundamente y calmarse antes de reaccionar, indicándole luego al bebé con calma que morder no está bien porque duele.
También es posible alentarlo a que no vuelva a morder diciéndole “no”, retirándolo suave pero firmemente del pecho después de que lo haya hecho.
Retirando al bebé con cuidado del pecho
Aunque es normal querer sacar al bebé del seno tan pronto como sea posible, se puede correr el riesgo de que surjan mayores lesiones si el pequeño no suelta el pezón, incrementando los daños.
En su lugar, es conveniente colocar el dedo meñique o cualquier otro dedo en la esquina de la boca del bebé, lo que ayudará positivamente a la hora de romper el sello y permitirá que el bebé se desprenda con suavidad.
Ofreciendo una alternativa
Si sentimos que el bebé se encuentra muy molesto o dolorido por sus encías sensibles a consecuencia de la salida de los dientes, es recomendable optar por un juguete para la dentición, lo que ayudaría muchísimo a la hora de calmar sus encías.
Y, a diferencia de lo que puede pensarse en los primeros instantes, es un mito que la aparición de los dientes en el bebé sea una señal de que hay que destetarlo. Es más, no podemos olvidar en esta ocasión las recomendaciones de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), recomendando la lactancia materna exclusiva durante, al menos, los primeros 6 meses de vida, y posteriormente hasta los 2 años de edad o más en combinación con la alimentación complementaria.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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