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¿La silicona de los implantes mamarios es peligrosa para el bebé?

Si te has sometido a un aumento de senos, o piensas hacerlo en breve (y también ser madre), es normal que te preguntes hasta que punto los implantes de silicona son seguros.

Cada año aumenta el número de mujeres que deciden someterse a un aumento de senos, al igual que también aumenta la búsqueda de información relacionada con la seguridad de la lactancia materna con implantes mamarios.
Estas dudas pueden aumentar principalmente cuando la mujer se realiza una cirugía de aumento de senos mucho antes de quedar embarazada, lo que hace que, luego, puedan aumentar las dudas acerca de la seguridad de los implantes de silicona, que se caracterizan de hecho por ser los más comunes en este tipo de procedimientos.
Si bien es cierto que algunas investigaciones han encontrado que las mujeres con implantes mamarios tienen más probabilidades de tener problemas para amamantar, en comparación con las que no se han sometido a este tipo de cirugía, en realidad las probabilidades son muy bajas.
Y lo mismo ocurriría con los propios implantes mamarios, que se consideran seguros para el bebé, aunque es posible que la mamá sí deba enfrentarse a algunos desafíos adicionales.

¿Qué son los implantes mamarios y cómo son?

Los implantes mamarios consisten en unas estructuras de silicona suaves fabricadas con la intención de aumentar el tamaño de los senos femeninos mediante un procedimiento quirúrgico, los cuales son insertados debajo de la piel, con la finalidad de alterar y agrandar los pechos.
No en vano, la mayor parte de los implantes mamarios cuentan con una cubierta de silicona llega de gel de silicona, mientras que otros están rellenos de una solución salina (agua salada).
La silicona consiste en una sustancia de origen sintético, que comprende una combinación de compuestos fabricados principalmente de silicio, que es un elemento natural que encontramos en la arena.
Durante el proceso de fabricación, la silicona es descrita generalmente como de toxicidad baja. De hecho, es habitual encontrarla en las tetinas para biberones, juguetes y utensilios de cocina. Pero, ¿qué ocurre realmente con la silicona usada en los implantes mamarios? ¿Pueden afectar negativamente al bebé?

¿Qué ocurre con la silicona? ¿Es segura para el bebé?

Foto: Istock

SiliconaFoto: Istock

Se trata posiblemente de una de las dudas o preocupaciones más comunes, especialmente cuando durante el procedimiento se han utilizado prótesis de silicona, ante el temor de que la silicona pueda ser perjudicial para el bebé, o si podría acabar pasando a través de la leche materna.
Lo cierto es que, tal y como coinciden en señalar muchos médicos, la silicona es segura para la lactancia materna, lo que significa que no pasa ningún tipo de sustancia de la prótesis a la leche. Es decir, la leche materna no se contamina por los materiales utilizados en la fabricación de los implantes mamarios de silicona.
No en vano, el riesgo de ruptura es en realidad bastante bajo, por lo que las mamás que deseen amamantar a sus bebés y tengan implantes mamarios no tendrían por qué tener ningún tipo de temor en este sentido.

¿Cómo podría afectar realmente los implantes mamarios a la lactancia?

Que la lactancia materna con implantes de silicona pueda ser considerada como segura esto no significa necesariamente que, en algunas mujeres, no surjan posibles complicaciones o problemas asociados con el procedimiento quirúrgico, puesto que su capacidad de amamantar podría verse reducida cuando la incisión para la colocación de los implantes se llevó a cabo alrededor del pezón.
Es lo que se conoce como incisión periaerolar, la cual puede originar la aparición de una inflamación de los conductos galactóforos, que consisten en los conductos encargados de transportar la leche materna.
Aunque esta situación sí puede originar algunas molestias para la madre, igualmente no supone un riesgo para el bebé.
Lo mismo ocurriría con el área escogida por el experto para la colocación de los implantes. Debemos tener en cuenta que la mamá se encuentra compuesta de tejido glandular (productora de leche), ubicada por encima de una capa de músculo.
Si el implante es colocado entre el tejido glandular y la capa muscular, es posible que ejerza una mayor presión sobre los conductos y las glándulas, pudiendo interferir con el flujo de leche y reducir la producción normal de leche.
En estos casos, la posible solución pasa con colocar el implante debajo de la capa muscular, lo que podría tener un menor impacto en la producción de leche materna.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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