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La hamaquita: manual de uso

La gandulita o hamaquita resulta muy útil porque en ella se puede trasladar al bebé fácilmente. Pero cuidado, no hay que abusar. Está bien para momentos concretos, pero no para usarla todo el día.

La hamaquita: manual de uso

Donde mejor está el bebé es en el suelo, sobre una mantita o alfombra limpia que le aleje del frío y de la suciedad, y donde pueda realizar los movimientos que le plazcan. En la hamaquita el niño tiene los movimientos limitados. Es una cuestión física. Pruébalo: ¿cuántos abdominales trabajas cuando estás tumbado en una mecedora? ¿Y cuántos cuando te tumbas boca arriba, con las piernas en alto? Pues eso, un bebé sentado apenas se mueve.

Dicho esto, las hamaquitas vienen muy bien para momentos puntuales: cuando estamos cocinando y queremos tener al bebé a la vista pero sin que corra peligro, si queremos bajar con el niño al jardín, si tenemos que trasladarnos de una habitación a otra…

¿Cómo son?

  • El chasis es de metal o de plástico. Algunas tienen un sistema de plegado con doble bloqueo de seguridad para que no se cierre accidentalmente.
  • Está revestida con un material blandito. Lo más normal es que sea de algodón, que permite la traspiración, o de plástico, para limpiarla con facilidad.
  • El respaldo es rígido y se suele poder inclinar en varias posiciones (también tiene un sistema de bloqueo). De esta forma, podemos reclinar al niño para que duerma o dejarle un poquito más horizontal para jugar.
  • Los modelos que encontrarás en las tiendas van desde el más sencillo hasta el más sofisticado, con música o vibración. Pero como más se entretendrá el bebé es siguiendo con la mirada todo lo que haces.

Prevenir accidentes

  • El niño ha de permanecer siempre atado. El sistema de sujeción es sencillo: una correa que rodea la cintura o dos tirantes y otra que se pasa entre las piernas. Se trata de que el pequeño no pueda resbalar hacia abajo.
  • No poner la hamaquita en algún lugar alto (sofá, mesa). El suelo liso es lo más seguro.
  • Al trasladar al niño hay que cerciorarse de que la hamaquita no se ladea.
  • Si la gandulita es a la vez mecedora (la mayoría lo son), hay que fijarse en que el modelo tiene la base reversible, es decir, que pasa de fija a balancín.

Cuidado…

  • La hamaca no se puede utilizar nunca en el automóvil.
  • Hay que dejar de usarla cuando el niño se vuelva muy activo, intente salirse de ella o sea capaz de balancearla con su propio impulso.
  • No tires las indicaciones del fabricante: en ellas especifican el peso máximo recomendado. Cuando el bebé lo rebase, hay que desechar la gandulita.

 

 

Etiquetas: bebé

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