Desarrollo

El corralito: así hay que usarlo

El parque de juegos o corralito ofrece un espacio seguro donde dejar a los bebés en esas ocasiones en las que no es posible ni vigilarlos ni atenderlos.

Pero cuidado, es un lugar donde el niño no se mueve libremente y eso le impide ejercitar un montón de movimientos que necesita desarrollar en sus primeros meses y años de vida para crecer bien. En el corralito tampoco le permitimos descubrir por sí mismo novedades que solo podría hacer si le dejamos explorar, moverse de un lado para otro.

  • El parque es un lugar donde el pequeño se entretiene por un rato, no donde le encerramos.
  • Ha de tener juguetes aptos para su edad, que sacien su curiosidad de explorar e investigar. Si es un bebé pequeño, cuelga juguetes de tela, de goma o sonoros a diferentes alturas. Y si es mayor, procura que no sean muy voluminosos porque podría usarlos para trepar.
  • No es necesario llenar el espacio de juguetes, con unos poco bastan. Eso sí, conviene renovarlos todos los días para que el pequeño no se aburra de ellos.
  • Mueve el corralito al lugar donde estés o donde esté el resto de la familia para que os vea. Y si no se puede, al menos háblale para que no se sienta solo.
  • A partir de los ocho o diez meses, muchos niños se resisten a usarlo. Lo suyo es no forzarles, y si no se puede, al menos restringir su uso lo máximo posible.
  • Aléjalo de la calefacción o de estanterías donde podría caerle algo encima. Tampoco es buena idea colocar el parque en medio de una corriente de aire o cerca de una puerta.

Alternativas

Además del corralito existen una serie de alternativas para mantener ocupados a los peques jugando, explorando y divirtiéndose. Toma nota de algunas opciones que tienes a mano:

  • Manta de actividades. Es una opción válida solo para los niños pequeños, que no saben andar o gatear. Algunas tienen unas paredes bajitas que impiden que el niño las atraviese reptando.
  • Hamaca. También es una opción para pequeñitos y lo bueno es que se puede desplazar de un lado de la casa al otro con mucha facilidad. Podemos incluso levarla al cuarto de baño para tener vigilado al peque cuando nos duchamos. 

No me queda más remedio…

Es cierto que los niños pequeños necesitan espacio y oportunidades para moverse libremente, solamente de esta forma pueden ejercitar la motricidad y desarrollarse bien. Pero también es verdad que a veces no hay más remedio que dejar al niño en el corralito por más tiempo del deseado (¡hay que poner lavadoras, cocinar…!). Así que no no hay que sentirse la peor madre cuando se abusa un poquito de él. No va a afectar al desarrollo del niño por usarse un poco de más. Y compensa esos momentos de corralito con muchos ratos de juego «a sus anchas»: deja que corretee por la casa, siéntate en el suelo a jugar con él, procura llevarle al parque cada día, etc.

 

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