Estímulos para el bebé

¿Estás listo para jugar, mi amor?

Al hablar con el bebé, acariciarle o achucharle favorecemos su desarrollo, siempre que lo hagamos cuando él está receptivo. ¿Y cómo se sabe si llegamos en un buen momento?

¿Estás listo para jugar, mi amor?

El desarrollo se produce cuando el niño entra en contacto con el estímulo idóneo en el momento justo. A veces no es el momento, a veces el estímulo no es oportuno, y eso es algo que en realidad podemos comprobar cada vez. ¿Cómo?

Si el bebé llora o se enfada mucho, el estímulo (o el momento) no son adecuados.

Si el niño o bebé no le presta la menor atención, sin duda no ha llegado en el mejor momento, o no es apto para su edad.

Es común ofrecer a los niños objetos o juguetes para más mayores (como la ropa, para que no se le quede pequeña), y además a veces en las cajas de juguetes la edad no está bien ajustada. En realidad no es la edad, sino el grado de madurez y los intereses personales los que marcan qué tendrá éxito y qué no.

Cuando el estímulo llega antes de tiempo no suele encontrar ningún eco en el niño (o le produce estrés). Es el momento de guardarlo para más adelante. Si llega tarde, es el momento de regalarlo.

Cada estímulo genera una respuesta en el niño o bebé, y esa respuesta es precisamente lo interesante, lo que le ayuda en su desarrollo. Por eso los estímulos unidireccionales (que dejan al bebé o al niño como hipnotizado, sin respuesta) tampoco son adecuados. La interacción de nuestro hijo con el objeto es fundamental.

Lidia García-Fresneda es experta en Desarrollo Psicomotor y Psicomotricista (www.jugandoenfamilia.blogspot.com).

Etiquetas: estimulación bebés, jugar

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