Desarrollo del bebé

5 formas de aumentar la capacidad intelectual de tu bebé

Estas actividades, sencillas y simples, son de muchísima utilidad a la hora de nutrir el crecimiento del pequeño y son ideales para estimularlo activamente.

Cómo aumentar la capacidad intelectual de tu bebé
Foto: Istock

A lo largo del primer año de vida, el bebé pasa de depender de su mamá (y de su papá) para todo, a balbucear, moverse e incluso alimentarse. Y, de repente, desde hace pocos meses, el bebé ya no lo es tanto.

Al nacer, el cerebro del recién nacido contiene 100 mil millones de neuronas, y desarrollará billones de conexiones entre células cerebrales, llamadas sinapsis neuronales, en la niñez. Cuando estas sinapsis no se encuentran “conectadas” entre sí a través de la estimulación, pueden llegar a perderse.

Por lo tanto, es fundamental proporcionar experiencias enriquecedoras para el bebé, especialmente desde el principio, dado que lo ayudará positivamente a la hora de estimular todas esas conexiones que pueden conducir a mejores habilidades de razonamiento, lenguaje y planificación.

Tiempo boca abajo

Poner al bebé boca abajo puede proporcionar excelentes beneficios, y se convierte en un estímulo muy interesante para el pequeño cuando llega a la edad adecuada. De hecho, es un excelente calentamiento para sentarse, gatear y caminar, ya que fortalece la parte superior del cuerpo y la base, ejercita la motricidad fina y lo expone, además, a nuevas miradas.

En caso de que el bebé se sienta incómodo al principio (suele ser lo más común, sobre todo al principio), una buena idea es colocarlo sobre nuestro pecho mientras se reclina en el suelo

Eso sí, es fundamental escoger un momento en el que ambos estén alerta, ya que si el bebé se encuentra cansado simplemente la actividad no tendrá el resultado deseado.

Luego, una vez que el bebé haya hecho la transición completa y empieza a jugar en el suelo, es posible empezar a colocar algunos juguetes para que los agarre.

Es conveniente empezar despacio, con solo dos a cinco minutos varias veces al día, hasta llegar a los 20 minutos cuando el pequeño ha cumplido el primer año de edad.

Lectura infantil

La lectura expone al bebé a nuevas palabras y sonidos del lenguaje, especialmente cuando se trata de un tipo de lectura interactiva donde, por ejemplo, le indicamos al bebé el sonido que hace un determinado vehículo y, seguidamente, le preguntamos cómo es ese sonido.

Es recomendable señalar objetos en la página y cambiar nuestra voz para cada personaje. Es más, los libros de cartón y colores brillantes que se despliegan o hacen ruido son ideales para los bebés pequeños.

Luego, entre los 6 a 12 meses de edad, lo ideal es optar por libros con imágenes de animales, formas o rostros.

Hablando con el bebé

Jugando con el bebé
Foto: Istock

¿Sabías que cuantas más palabras escuche el bebé, más fácil le resultará aprender a producir los sonidos necesarios para el lenguaje? Además, hablar con él también le enseñará los diferentes ritmos de la conversación.

Aunque es normal que el niño tenga menos interacción con los adultos y los niños, es posible llenar esos huecos narrando su rutina (por ejemplo, “¡ahora es la hora del baño!”). También es aconsejable imitar los sonidos del bebé y animarle a que imite los nuestros.

La importancia de animar al bebé

Sostener al bebé, sonreírlo y tranquilizarlo cuando está probando algo nuevo lo ayuda a sentirse protegido y cuidado. Se trata de un hito del desarrollo emocional sumamente importante, dado que les permite explorar, aprender y tomar riesgos

De hecho, se ha demostrado que aquellos bebés que tienen un apego seguro (es decir, cuando el vínculo que se forma entre un bebé y un tutor a partir de un cuidado constante es fuerte), tienden a desarrollarse a un ritmo mucho más apropiado al estar más dispuestos a ser independientes (como, por ejemplo, el momento de dar sus primeros pasos).

Por otro lado, las rutinas constantes durante el día (como podría ser el momento del baño, la hora de jugar en la bañera y el rato de vestirlo) también pueden ser de bastante ayuda a que este apego seguro se desarrolle, crezca y evolucione, puesto que el bebé puede anticipar lo que ocurrirá a continuación, aunque no lo llegue a expresar con palabras.

Tiempo de juego

El tiempo de juego ayuda al bebé a comprender la causa y el efecto (levantar algo y dejarlo caer), a aprender sobre su entorno y ver cómo funcionan las cosas (levantar la mano para ver el chupete o el sonajero).

Básicamente, el simple hecho de aprender cosas nuevas ayuda a su cerebro a construir conexiones fundamentales e importantes. Y, en ocasiones, basta simplemente con fomentar el juego de simulación. ¿Un ejemplo sencillo? Dándole un vaso infantil y comprobar si intenta beber de él.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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