Padres en forma

Así se debe hacer running con el cochecito del bebé

Cada vez se ven más padres haciendo running con el cochecito de su bebé. ¿Qué hay que tener en cuenta?

Running

Muchos corredores ven bruscamente truncadas sus sesiones de entrenamiento al tener un bebé. Deben dedicarle tiempo y atenciones y, lógicamente, disminuyen sus opciones de salir a correr. Hasta que llega un momento en el que no pueden más.  Necesitan liberar adrenalina con el deporte y se les pasa por la cabeza que tal vez podrían correr con su hijo, además, al niño le viene muy bien tomar el aire. Todo son ventajas.

¿A partir de qué mes y hasta cuándo?

Es mejor empezar a correr con un cochecito de bebé cuando el niño haya cumplido al menos medio año. Antes podría ser peligroso, ya que los músculos del cuello todavía serán demasiado débiles para sujetarlo con seguridad, especialmente si lo sometemos a unos movimientos a los que no está nada acostumbrado. Hasta cuándo dependerá del propio niño, aunque no tiene mucho sentido alargarlo mucho más allá de los tres años, cuando ya pueden caminar perfectamente. Por lo que se refiere al estado físico del padre, no hace falta ser un superatleta, pero sí que es necesario estar muy bien preparado, tanto física como mentalmente.

 ¿Por dónde?

Las rutas conocidas, llanas y libres de obstáculos son las más adecuadas, aunque si el padre o la madre quieren descubrir nuevos trayectos y se sienten capaces de subir y bajar cuestas no hay ningún problema para que lo hagan, siempre y cuando sena conscientes de las dificultades que ello comporta. Correr con un cochecito de bebé es bastante más complicado y cansado que correr solo. El esfuerzo a realizar es mucho mayor, especialmente en las subidas pero también en las bajadas. No es extraño que, al finalizar el ejercicio, los hombros y la espalda queden algo cargados, por lo que conviene no excederse con la intensidad del agarre. Hay que sujetar en todo momento el asidero, por descontado, pero tampoco es necesario estar en tensión todo el rato, ya que ello obliga a apretar demasiado las manos.

Seguridad

Siempre debemos elegir una ruta lo más tranquila posible, a poder ser que esté libre del tráfico de vehículos y de obstáculos que puedan provocar algún accidente. Aunque parezca muy elemental, hay que intentar no caerse, no soltar nunca el carrito ni someterlo a giros bruscos que puedan acabar con el bebé en el suelo.

¿Qué carrito?

Si nos limitamos a un trote ligero en una ruta llana, puede hacerse con uno cualquiera, aunque siempre es mucho mejor recurrir a cochecitos específicos para esta actividad. Los modelos más habituales, y también los más aconsejables, acostumbran a tener tres ruedas y el precio de los más económicos no sobrepasa los 200 euros. Es importante que sean ligeros y, sobre todo, confortables para los bebés. También ayuda que las ruedas sean grandes y que el cochecito disponga de frenos que se activen en el hipotético caso de que el corredor se vea obligado a soltarlo, algo que, por otra parte, deberíamos evitar a toda costa.

Participar en una carrera sí o no

Sí, siempre que conozcamos bien nuestro estado de forma y nuestros límites. Sí siempre que tengamos muy claro que no corremos solos y que la integridad física de nuestro hijo (o del bebé que nos han confiado) depende de nosotros.

Pros y contras

Pros: puedes compaginar tu deporte favorito con el paseo de tu bebé. El aire libre resulta beneficioso para la salud de ambos, siempre que no se te ocurra salir a correr bajo un intenso chaparrón o cuando el termómetro sobrepasa los treinta grados.
Contras: corres el riesgo de que el cochecito se te escape, de tener que esprintar para evitar que acabe bajo las ruedas de un trailer o en las fauces de un perro enrabietado.

Josep Pastells es escritor y corredor, autor del libro Fidípides, Adhara publicaciones

Etiquetas: bebé

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