Síndrome del bebé sacudido

¿Cómo evitar las terribles consecuencias del Síndrome del bebé sacudido?

Zarandear al bebé para que deje de llorar puede costarle bastante caro: las secuelas pueden ser irreversibles. ¿Cómo evitar el síndrome del bebé sacudido? El Hospital Vall d’Hebron lanza un programa para familias.

“Zarandear a un bebé solo unos segundos puede dejarlo ciego o provocarle secuelas neurológicas irreversibles o incluso la muerte”. Así de tajante suena el Hospital Vall d’Hebron en un comunicado público sobre el Síndrome del Bebé Sacudido (o zarandeado) y de sus consecuencias para los niños.

Las consecuencias van, incluso, más allá: “Las consecuencias inmediatas es que esos movimientos hacen que el cerebro se mueva dentro del cráneo del bebé rompiendo unas venas que unen al órgano con el hueso y produciendo un sangrado interno”, explicaba a Ser Padres hace unos meses Jorge Martínez Pérez, médico adjunto en el servicio de Pediatría del Hospital Niño Jesús de Madrid. De hecho, el hospital de Barcelona referenciado asegura que, de las víctimas de este síndrome, alrededor de entre el 65 y el 80% presentan secuelas neurológicas, como el deterioro motor, cognitivo o el retraso mental.

“Zarandear al bebé no es la violencia física más frecuente que se ejerce contra los niños, pero sí la que causa más muertes y más secuelas”, asegura la doctora Anna Fàbregas, adjunta del Servicio de Pediatría del Vall d’Hebron y Coordinadora del equipo EMMA- Unidad de Atención a las Violencias hacia la Infancia y la Adolescencia.

Aumentan los casos de bebés víctimas del síndrome del bebé sacudido

Solo en los primeros seis meses del año 2022, el equipo EMMA del hospital referenciado ha atendido cinco casos de bebés con traumatismo craneal abusivo duplicando, de esta manera, la media anual de los últimos años.

La mitad de ellos llegan con una sintomatología grave que requiere, incluso, intervención quirúrgica de urgencias.

Entre las causas de estos traumatismos, el hospital advierte que la mayoría de las familias explican un episodio de convulsiones como desencadenante de la situación.

¿Se puede evitar el síndrome del bebé sacudido?

El llanto desconsolado del bebé o los temidos espasmos de sollozo ponen, sin duda, a prueba la paciencia y la calma de los padres que buscan cualquier remedio para que el bebé, bien se calle, bien vuelva en sí. En cualquiera de esos casos puede tenderse, de manera inconsciente, a sacudir al bebé agarrándolo de por debajo de los brazos, o a moverlo bruscamente sobre nuestro pecho, siempre creyendo que se hace el bien para él.

Pero, sin embargo, las consecuencias, como explican los profesionales, pueden ser desastrosas a corto, medio y largo plazo, por eso es muy importante no solo evitar esta práctica si no disponer de otro tipo de herramientas que nos ayuden a calmar al niño sin miedo a dañarle.

¿Si se puede evitar? Por supuesto que sí. No se trata de una enfermedad, sino de una afección contraída por una violencia, consciente o no, por parte de las familias o cuidadores del menor.

Con el fin de evitarlo, precisamente, ha nacido el programa de Prevención contra el síndrome del bebé sacudido en el Hospital Vall’dHebron, gracias al trabajo del equipo EMMA y el Servicio de Neonatología: “Nuestra tarea como equipo de enfermería es principalmente preventiva. Mediante la información proporcionada a los padres y madres de los bebés ingresados en planta y haciéndolos conocedores de los riesgos que comporta el zarandeo, contribuimos a reducir el número de casos”, explica en un comunicado público Mari Carmen Márquez, supervisora de hospitalización de Obstetricia.

Los especialistas apuntan a diferentes consejos para evitarlo:

  • Ajustarse a las expectativas de cada periodo de desarrollo: “Es importante que, como adultos, sepamos que los llantos forman parte de una etapa normal en el desarrollo y que hay una gran variabilidad entre bebés”, explica la doctora Fàbregas
  • Controlar el estrés: otra de las causas más frecuentes de este síndrome es el estrés de los padres o cuidadores, por lo que lo mejor será mantenerlo bien controlado

Otros consejos, ofrecidos esta vez por la Asociación Española de Pediatría, serían:

  • Si vemos que el niño se queda sin respiración por un espasmo de sollozo, ataque de tos, atragantamiento u otra causa, hay que colocarlo boca abajo y mantenerlo sentado, inclinado hacia delante y sujetando su cabeza, dándole golpes suaves sobre la espalda, pero no agitarlo nunca
  • Poner en práctica cualquier otro tip para controlar y hacer frente a un llanto prologando, pero nunca acudir a ese zarandeo que, como vemos, tiene consecuencias nefastas para su salud

En consecuencia, “zarandear a un bebé es un maltrato muy grabe y hace falta que la población sea consciente del daño que puede provocar a sus hijos al zarandearlos”, en palabras de Anna Fàbregas.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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