Cuidados del bebé

Cómo utilizar el sacamocos de forma efectiva y con cuidado

El sacamocos es un elemento indispensable en el botiquín de invierno de muchas casas, habitualmente utilizado para extraer la abundante mucosidad cuando el bebé está enfermo.

Que los bebés y los niños tengan mocos es algo absolutamente normal y cotidiano, que no supone de hecho, en la mayoría de las ocasiones, prácticamente ningún tipo de problema, salvo observarlo (por si los síntomas empeoran), y ayudarle a la hora de respirar mejor. No obstante, en algunos padres la presencia de mucosidad -sobre todo si es abundante- llega a convertirse en motivo de preocupación.

Por suerte, los bebés estornudan de manera natural para limpiarse la nariz. Así, a medida que crecen, este mecanismo se vuelve aún más “aterrador” si cabe, en especial cuando existen más mocos de los que un simple estornudo es capaz de soportar.

No obstante, tanto cuando el bebé es pequeño como cuando nos encontramos en plena temporada de gripes y resfriados (en especial durante los meses de otoño e invierno), la existencia de secreciones nasales en el bebé es prácticamente una constante. 

Y con razón: el moco es esencialmente un sistema de filtración natural que ayuda a eliminar tanto las infecciones virales como las bacterias dañinas del cuerpo. Quizá por estos motivos deberíamos, como padres, comenzar a ver los mocos de otra forma, ya que toda esa mucosidad ayuda a los bebés y a los niños a mantenerse saludables.

Cuando el bebé está resfriado o agripado, y además tiene un exceso de mucosidad, el conocido como sacamocos tiende a convertirse en un elemento indispensable en muchas casas. Aunque de acuerdo a la recomendación de muchos pediatras, a pesar de su utilidad debe siempre ser utilizado con moderación, y en especial con sumo cuidado.

¿El motivo? Usado de forma excesiva, o de manera inadecuada, puede causar más problemas (en lugar de solucionarlos). Por ejemplo, según alertó el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid hace algunos años, los aspiradores nasales -entre los que nos encontramos con el tradicional y popular sacamocos- suele dar muchos problemas de otitis, dado que al usarlo las probabilidades de que la mucosidad entre en el interior de la Trompa de Eustaquio -el canal situado entre el oído y la garganta- aumenta peligrosamente, hasta obstruirlo.

Pero los riesgos no acaban aquí. Se ha demostrado que el uso excesivo de los sacamocos y otros aspiradores nasales pueden ocasionar daños en las fosas nasales del bebé, por lo que el problema asociado a la mucosidad se le puede añadir otro aún más doloroso: la existencia de irritaciones e inflamación.

Por tanto, independientemente del tipo de sacamocos que vayas a utilizar (ya se trate de un aspirador nasal manual o eléctrico), la clave está en:

  • Evitar usarlos de forma excesiva, varias veces al día.
  • Aplicarlos de manera cuidadosa y sin apretar.

Una vez tengamos esto en cuenta, el uso del sacamocos, de forma correcta, segura y efectiva, es verdaderamente simple y sencillo: solo tienes que colocar al bebé boca arriba, sobre una superficie lisa, así podrás controlar sus movimientos. Habla con el bebé y dile que vas a quitarle los mocos (aunque pueda no entenderte, simplemente con escuchar tu voz conseguirás que se calme). Finalmente, elimina el vacío del aspirador y colócalo con suavidad en la nariz del pequeño.

Para terminar, tan solo tienes que limpiar bien el sacamocos, y guardarlo en un lugar seguro hasta su próximo uso.

No obstante, como opinan muchos pediatras, lo ideal es intentar sustituir el uso del sacamocos por lavados nasales con mono-dosis de suero fisiológico, utilizando cada mono-dosis de manera individual en cada orificio nasal. ¿Lo más recomendable? Si el bebé o el niño no está enfermo lo adecuado es hacer un lavado nasal por día, y si el pequeño está enfermo y tiene demasiada mucosidad, hacerlo hasta cinco veces por día (como mínimo).

Si aún así prefieres continuar usando el sacamocos, o al menos hacerlo de vez en cuando, la clave está en utilizarlo con cuidado, y solo una vez por día.

¿Cuándo usar el sacamocos?

Aunque es cierto que se ha desacreditado, en gran medida, que el color de los mocos pueda ser un indicativo exacto de lo que le pueda estar pasando al bebé, los colores extremos sí pueden ser una indicación de la existencia de algún tipo de infección, por lo que se debe buscar atención médica, en especial si el bebé o el niño está enfermo y tiene otros síntomas como vómitos, náuseas, asfixia o es incapaz de dormir.

Una vez que la mucosidad tiende a volverse mucho más espesa, puede terminar ocasionando que el bebé no pueda dormir bien. Y este suele ser uno de los momentos en los que echamos mano del tradicional sacamocos.

De lo contrario, cuando la mucosidad es líquida, clara y el bebé respira cómodamente, los padres no deberían estar demasiado ansiosos por sorber, constantemente, los mocos de la nariz del pequeño.

De hecho, en estos casos lo más adecuado es simplemente que tanto la naturaleza como la gravedad hagan el trabajo, y únicamente limpiar la mucosidad del rostro del bebé cada vez que salga de sus diminutas fosas nasales.

Últimos consejos útiles a la hora de manejar la mucosidad del bebé (y del niño)

  • Acostúmbrate. Es la clave para evitar preocupaciones y molestias innecesarias. Aún cuando manejes el problema con cierto aplomo, es probable que el bebé continúe teniendo muchísima mucosidad, y no supone ningún tipo de problema.
  • Cuidado. Como te hemos comentado, no es recomendable succionar la nariz del bebé todo el tiempo. De hecho, un exceso de succión solo terminará desencadenando una mayor producción de mucosidad.
  • Vigila la consistencia. La mucosidad espesa puede llegar a dificultar la respiración, y en ocasiones, puede convertirse en una señal de enfermedad. Por otro lado, también es necesario acudir al médico si después de 10 a 14 días, el bebé o el niño aún continúa con exceso de mocos.
  • Vigila el color. La mucosidad clara suele no gustar mucho, pero por lo general está bien. No ocurre lo mismo con la mucosidad amarilla o verde, ya que posiblemente puede ser un síntoma de un problema.
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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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