Masajes en bebés

Masajes y relajacion: ¿por qué son tan importantes para los bebés?

Los masajes se convierten en una oportunidad excelente para disfrutar de un momento tranquilo y relajado con el bebé; un instante único que tanto el bebé como la mamá (o el papá) disfrutan mucho.

Los masajes para bebés ofrecen una amplísima variedad de beneficios. Por ejemplo, con cada suave masajeo el bebé se sentirá seguro, amado y nutrido, ayudando a fortalecer el vínculo entre la mamá (o el papá), y el pequeño. También le ayudará a sentirse muchísimo más relajado, lo que puede mejorar su sueño.

Aunque son necesarias más investigaciones al respecto, alguna investigación ha sugerido que el masaje podría incluso promover un crecimiento mucho más saludable en el bebé, siendo útil no solo a la hora de que se encuentre más relajado, sino seguro y confiado.

Y es que los masajes se convierten, de hecho, en una excelente manera de acercarnos al pequeño, de acariciarle y de sentirlo aún más cerca. Y, a medida que interactuamos con el bebé, la confianza y la comunicación se van desarrollando. Además, las caricias calmantes harán que el bebé se sienta más cuidado y amado.

Cuáles son los beneficios del masaje para la salud del bebé

Antes de que los bebés desarrollen sus habilidades lingüísticas, y puedan hablar, se comunican con el mundo que les rodea a través del tacto. Así, el poder del tacto para calmar es simplemente instintivo, de ahí que cuando el bebé empieza a llorar, una de las primeras cosas que solemos hacer es levantarlo y abrazarlo, o frotar su espalda para tranquilizarlo. Por tanto, masajearlo es una extensión de esta maravilloso impulso natural.

Estimulante 

De acuerdo a la International Association of Infant Massage (Asociación Internacional de Masaje Infantil, en su traducción al español), el masaje aplicado en el bebé puede ayudarle de forma muy positiva, sobre todo a la hora de estimular los sistemas digestivo y circulatorio.  

Por este motivo, el masaje puede ayudar a algunos bebés con algunas afecciones digestivas, como: gases y flatulencias, cólicos y estreñimiento.

También pueden ayudar a aliviar la tensión muscular, las molestias causadas por la dentición, y los dolores asociados al crecimiento. Además, ayudarían a estimular el crecimiento en los recién nacidos que han nacido prematuramente.

Vinculación y confianza

El masaje fomenta la unión positiva entre los padres y sus bebés, y además lo hace a una etapa temprana. 

También puede ayudarte a tener más confianza en el manejo de tu hijo, y a reconocer mejor sus necesidades. Te ofrecerá una oportunidad excelente para pasar más tiempo con él, permitiéndote también el espacio que necesitas para empezar a reconocer -y aprender- sus señales.

Calmante

El masaje también ayuda a calmar el sistema nervioso, y es excelente no solo para aliviar los cólicos, sino para el sueño. Aumenta los niveles de oxitocina, una hormona que nos ayuda a sentirnos bien, y no solo al bebé, sino también a quien está realizando el masaje.

El resultado es más que evidente: nos ayuda a sentirnos más tranquilos y relajados. 

Eso sí, si el bebé tiene algún problema de salud o afección, lo más aconsejable siempre es hablar antes con el médico, para decidir si es adecuado -o no- que el pequeño reciba el masaje.

¿Cuándo comenzar con el masaje para bebés?

La International Association of Infant Massage sugiere que los padres introduzcan el masaje tan pronto como nazca el bebé. Pero no debemos entender el masaje como por ejemplo nos lo realizaría a nosotros un fisioterapeuta cuando sufrimos una lesión o contractura. En los bebés, en especial en los más pequeños, bastará con suaves caricias.

A muchas mamás y papás les encanta hacerlo colocando a su bebé sobre su pecho, disfrutando mutuamente de la técnica conocida como piel con piel (o método canguro). Una vez sostenemos al bebé, gradualmente podemos empezar a acariciar su espalda y sus piernas, y luego pasar a otras áreas, como los brazos.

Después de las primeras semanas tras el nacimiento, es el momento de comenzar a masajear al bebé. Eso sí, el bebé debe estar tranquilo, alegre o contento y alerta. Todo dependerá, en definitiva, del estado de ánimo del pequeño. De esta forma, no deberemos llevar a cabo nunca ninguna técnica de masaje que parezca molestar o incomodarlo. 

También es aconsejable esperar al menos 45-50 minutos después de que el pequeño haya comido, independientemente de que se haya alimentado con pecho o con biberón. ¿El motivo? Realizar un masaje demasiado pronto, sin respetar el tiempo recomendado, puede causar vómitos y molestias digestivas incómodas.

¿Con qué frecuencia podríamos realizar masajes al bebé?

La frecuencia depende directamente de la mamá o papá y del bebé. Por ejemplo, algunos padres dan masajes a sus bebés todos los días, mientras que otros lo hacen cada dos o tres días. 

Una buenísima opción es la de masajear al bebé durante la mañana, para que continúe lo más relajado posible a lo largo del día, y por la noche, después del baño o antes de acostarse, para ayudarlo a que duerma y a que descanse mejor. En cualquier caso, es el bebé quién mejor determinará cuál será la rutina de masaje más adecuada, por lo que deberemos prestar siempre atención a sus señales.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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