Baño

Estas son las pautas que tienes que seguir para que tu bebé disfrute de un baño ideal

El baño puede ser un momento perfecto para que te olvides de los problemas y te centres únicamente en disfrutar de tu bebé. Te ayudamos a que sea así con una serie de consejos y recomendaciones para que tanto tu bebé como tú disfrutéis de un momento mágico.

bebé baño
Fuente: Depositphoto

Cuando nuestro bebé parece no relajarse con nada, un buen baño puede resultar la mejor medicina. Un momento único para reforzar el vínculo padres-hijo y dejar las preocupaciones de lado. Solo el bebé y tú (o vosotros). Mírale, sonríe y cántale mientras rocías con agua su pequeño cuerpecito. Disfruta de los pequeños momentos.

A veces, el momento del baño puede resultar algo estresante pero, para evitar agobios y conseguir que el peque disfrute de un baño ideal y relajante, hemos recopilado una serie de pautas muy sencillas de poner en práctica:

Lo primero: desmontar mitos

Nuestras abuelas no bañaban a sus hijos a diario. En la época de nuestras madres, algunas seguían sin hacerlo mientras que otras comenzaron a practicarlo a diario. Actualmente, hay gente que piensa que lo correcto es no bañarlos todos los días mientras que otros padres dan a su bebé una agüita diaria. ¿Quién está en lo cierto? Como indica la doctora Natalia Jiménez, dermatóloga de la Fundación Piel Sana de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV), "a pesar de creencias pasadas, que desaconsejaban el baño frecuente, en la actualidad se considera que la mejor opción es el baño diario de nuestro bebé".

Elige el momento perfecto: ¿mañana o noche?

Eso depende de ti. Elige un momento en que no estés apurado y cuando sea menos probable que te interrumpan. Algunos padres prefieren bañar a sus hijos por la mañana, cuando están despiertos. A otros les gusta hacerlo por la noche para que se calmen, como un ritual para ir a dormir. Si bañas a tu bebé después de darle de comer, espera un poco hasta que haga la digestión para que no regurgite.

Mide bien el agua que tienes que echarle

Una recomendación común es aproximadamente 5 centímetros de agua tibia. Para mantener al bebé caliente puedes verter ese agua sobre su cuerpo durante el baño. Algunas investigaciones sugieren que usar un poco más (lo suficiente para cubrir los hombros del bebé) puede calmarlo y ayudarle a reducir la pérdida de calor. Pero es muy importante mantener firmemente sostenido al bebé durante el baño. Nunca contestes al móvil o realices otra tarea mientras tu pequeño está en la bañera. Para evitar cualquier susto, no le dejes solo en el baño, ni siquiera cuando sea capaz de sentarse, ya que no sabe nadar y podría perder el equilibrio y ahogarse.

Recuerda: siempre debes estar a su lado.

Mima mucho su piel escogiendo los productos adecuados

Es recomendable que el baño de nuestro bebé tenga una serie de características de manera que no sea perjudicial. "La temperatura del agua no debe ser excesivamente caliente ni fría, estableciendo los 37-38 ºC como el intervalo ideal", explica la experta. Puedes utilizar esponjas naturales suaves, sin ejercer una fricción excesiva.

En cuanto al jabón, son preferibles los llamados syndet (detergentes sintéticos). Son agentes limpiantes muy suaves con un pH parecido al de la piel, por lo que evita la alteración de su barrera protectora. "Deberemos elegir un jabón que sea respetuoso con la piel de nuestro bebé, con un pH lo más parecido al de la piel (5,5) e idealmente que pertenezca al grupo de los llamados "syndet" (también conocidos como jabón sin jabón)", añade la doctora Jiménez.

Respecto al champú ha de ser neutro y específico para bebés. En determinadas ocasiones, si contamos con un diagnóstico de costra láctea (manchas escamosas ligeramente rojas o amarillas de aspecto similar al de las costras en el cuero cabelludo), el dermatólogo puede recomendarnos uno concreto para ello, además de indicarnos lociones de tratamiento.

Pasos a seguir para bañar al bebé

Antes de desvestir al bebé, asegúrate de que la temperatura ambiente esté entre 22 y 25 ºC para que no sienta frío. Coloca dos toallas sobre el cambiador (la segunda es para secarle) y deja a mano el jabón y la crema para no tener que separarte del pequeño en ningún momento.

Hay que llenar la bañera poco a poco con agua templada, empezando por la fría (la caliente se queda en el fondo y le podría quemar). Después se mezcla bien con la mano y se comprueba la temperatura. A los recién nacidos les basta con estar dentro un par de minutos. Después se puede alargar hasta diez. Antes de introducirle en el agua, enjuágate bien las manos para que no resbalen por su piel enjabonada. Coloca una mano bajo su axila y otra bajo de las nalgas. Métele en el lavabo empezando por los pies.

Una vez dentro del agua, puedes sujetarle con una sola mano pasando el brazo bajo la nuca. La otra queda libre para hacerle mimos y jugar con él. Aunque el espacio sea pequeño, déjale que chapotee.

Antes de sacarle del agua, aclárale las partes del cuerpo que no están sumergidas. Deja la cabeza para el final, pues es lo que menos les suele gustar. Retira del cambiador la toalla húmeda y deja solo la de debajo para arroparle a la salida.

Al sacarle del agua, igual que al meterle, es esencial sujetarle con firmeza con una mano bajo la nuca y la otra a la altura del culete. Si te quedan restos de jabón en las manos, intenta aclarártelas antes para que no resbalen.

Al secarle, túmbale sobre el cambiador y envuélvele rápidamente para evitar que se enfríe. Sécale sin frotar, insistiendo mucho en los pliegues. Si le has lavado la cabecita, sécala también con la toalla muy suavemente. ¡El secador está totalmente desaconsejado en los bebés!

¿Debo lavarle el pelo?

Si tu bebé tiene cabello y crees que tienes que lavárselo, adelante. Con tu mano libre, masajea suavemente una gota de champú suave para bebés en el cuero cabelludo. Enjuaga el champú con una taza de agua o un paño húmedo, pasando una mano por la frente de tu bebé para mantener la espuma fuera de sus ojos.

¡No te olvides de la crema!

Un motivo muy frecuente por el que puede llorar el bebé es porque la temperatura de la crema esté excesivamente fría. "Es recomendable calentarla con nuestras manos antes de aplicarla y ponerla lentamente", comenta la experta.

En caso de tener alguna patología como dermatitis atópica, el llanto puede producirse por poner una crema hidratante sobre lesiones de dermatitis (lo cual a veces producir escozor). En ese caso, será necesario tratar la dermatitis (habitualmente con corticoides atópicos), y cuando se produzca mejoría de la dermatitis, aplicar la hidratante.

Cuidados específicos para piel atópica

¿Picor? ¿Tu peque no puede parar de rascarse? ¿Presenta brotes y se le descama la piel cada cierto tiempo?

Estos síntomas pueden significar que tu hijo padece dermatitis atópica. Una patología pediátrica mucho más común de lo que los papás se piensan y que se manifiesta fundamentalmente, entre los 0 y 2 años, en forma de sequedad extrema en la piel y, como consecuencia, conlleva síntomas molestos como un fuerte picor, llegando a producir alteraciones en el sueño. De hecho, 1 de cada 5 niños se ven afectados por dermatitis atópica.

Es importante cuidarles desde el nacimiento con productos específicos para este tipo de piel, y más en el caso de los bebés cuyos padres son atópicos, pues es clave para la prevención, ya que puede llegar a reducirse hasta un 50 % su probabilidad de aparición. Actualmente existe toda una variedad de productos aptos para la piel atópica del bebé: cremas emolientes, champús, toallitas limpiadoras, bálsamos y hasta pijamas.

La firma Mustela ha confeccionado uno en tejido 100% de algodón, con tecnología de microencapsulación de activos 100% de origen natural. Es el primer pijama calmante para la piel que alivia el picor, ayuda a reducir el deseo de rascarse por parte del pequeño e incide también en la mejora de su calidad de vida.

Para tratarla, Natalia Jiménez nos aconseja "realizar una consulta con el dermatólogo o el pediatra". En caso de presentar eczemas es habitual emplear corticoides tópicos o análogos de calcineurina tópicos bajo supervisión médica.

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