Salud infantil

Síndrome del bebé sacudido: sus terribles consecuencias

El Síndrome del bebé sacudido tiene lugar después de zarandear a un niño o un bebé con fuerza. Puede provocarle secuelas irreversibles. ¡Cuidado!

A veces, el llanto del bebé pone a prueba nuestra paciencia como padres. Tanto que algunos han llegado a zarandearle o agitarle con el deseo de que se calme. Una escena rocambolesca pero más repetida de lo que creemos; sobre todo hace unos años.

Lo que no saben muchos de los padres que han recurrido a esto en algún momento son las consecuencias que pueden provocar en su hijo: el conocido como ‘Síndrome del bebé sacudido o zarandeado’ o ‘shaken Baby’.

“Muchos padres cuentan que, en el contexto de un llanto inconsolable, al intentar calmar al niño y no conseguirlo, se sostiene al bebé por el pecho y se sacude bruscamente para intentar callarlo”, explica Jorge Martínez Pérez, médico adjunto en el servicio de Pediatría del Hospital Niño Jesús, de Madrid y miembro de Top Doctors.

No es este, sin embargo, el único motivo por el que puede aparecer: también podría darse, de acuerdo al profesional, en el contexto de una caída accidental.

“Otra causa es el intento de ‘reanimar’ al niño ante una situación que el cuidador entiende como amenazante para su vida, como un espasmo de sollozo, un atragantamiento o un ataque de tos”, sostiene, también, la Asociación Española de Pediatría.

Las consecuencias inmediatas de sacudir al bebé

Este movimiento tan brusco, unido a la fragilidad de los huesos de la cabeza del bebé, pueden producir un cóctel desastroso. “Automáticamente se produce un mecanismo de aceleración-desaceleración de la cabeza”, explica el doctor. Una cabeza que, en ese momento, tiene un tamaño desproporcionado con respecto al resto del cuerpo y que se sostiene en una musculatura (la del cuello) que no está acabada de desarrollar y que, por tanto, no tiene el suficiente tono muscular para soportar bien ese peso y esas oscilaciones tan bruscas.

“La consecuencia inmediata es que esos movimientos tan bruscos hacen que se mueva dentro del cráneo del bebé el cerebro, rompiendo unas venas que unen este órgano al cráneo y produciendo, de esta manera, un sangrado interno”, nos explica la misma fuente. Este es, precisamente, el Síndrome del Bebé sacudido: lleva asociados hematomas, edemas cerebrales difusos y, por ejemplo, en los ojos, hemorragias retinianas.

¿Cómo puede afectar el síndrome del bebé sacudido a largo plazo al bebé?

“El Síndrome del bebé zarandeado produce consecuencias a largo plazo”, explica la AEP. De hecho, según sus datos, uno de cada diez niños que lo sufren fallece y, la mitad de supervivientes, lo hace con secuelas graves e irreversibles.

“Podría provocar una encefalopatía severa con importantes trastornos, no solo de la visión, sino ceguera, pérdida neuronal severa o daño neurológico irreversible”, expone el profesional del Hospital Niño Jesús.

¿Cómo saber si tu bebé sufre este síndrome?

Nos gustaría no tener que dar esta información porque, para evitar que aparezca este síndrome, lo único que podemos hacer es no perder la paciencia ante el llanto desconsolado del bebé. Este siempre lleva una causa detrás a la que podemos hacer frente. Por ejemplo, si se produce una situación en la que veamos que se queda sin respiración, será mejor colocarlo boca abajo, sujetando la cabeza. En el caso de que el llanto sea prolongado, deberán ser los padres los que busquen las medidas que ayuden a calmar al niño y, en su caso, mantener la paciencia sin agobios.

Sin embargo, sí existen síntomas inmediatos que pueden alertar de él:

“Podemos detectar este síndrome al ver un aumento de la presión intracraneal que lleva asociados vómitos, letargia y tendencia al coma”, explica el experto. En otros casos podremos observar irritabilidad o falta de apetito en el pequeño, alteración de su movilidad o, incluso, crisis epilépticas o muerte. “Dependerá del grado de severidad en función del tipo y la cantidad de sangrado que tenga el niño”, expone.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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