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Hidropesía fetal: qué es, causas, síntomas y tratamiento

Conocida con el nombre de hidropesía fetal, se trata de una afección grave y potencialmente mortal que, aunque rara, puede comprometer la vida del bebé. Te descubrimos en qué consiste.

De acuerdo a las estadísticas, se estima que la conocida como hidropesía fetal ocurre en 1 de cada 1.000 nacimientos. Consiste en una afección grave y potencialmente mortal, en la que el feto o recién nacido presenta una acumulación excesiva y anormal en el tejido que rodea el abdomen, los pulmones, el corazón o debajo de la piel.
En caso de que la mujer esté embarazada y su bebé tenga hidropesía fetal, es posible que el ginecólogo desee inducir el trabajo de parto y el parto en sí de forma prematura. Mientras que, en caso de nacimiento del bebé, posiblemente el pequeño necesitará una transfusión de sangre y otros tratamientos médicos con la finalidad de eliminar esa acumulación de líquidos.
Según las mismas estadísticas que mencionábamos anteriormente, incluso con tratamiento médico, se calcula que más de la mitad de los bebés con esta afección morirán poco antes o después del nacimiento.

¿Cuántos tipos de hidropesía fetal existen?

Existen dos tipos de hidropesía fetal: la hidropesía fetal inmune y la no inmune. El tipo dependerá directamente de la causa de dicha afección.
En el caso de la hidropesía fetal inmune, generalmente ocurre cuando existe una incompatibilidad Rh, lo que significa que el tipo de sangre de la mamá y del feto no son compatibles entre sí.
Cuando esto ocurre, el sistema sanitario de la madre puede acabar atacando y destruyendo los glóbulos rojos del feto. Sin embargo, la hidropesía fetal inmune ocurre principalmente en casos graves de incompatibilidad Rh. No obstante, hoy en día tiene a ser menos común.
En el caso de la hidropesía fetal no inmune, ocurre cuando otra enfermedad o afección interfiere con la capacidad normal del bebé para poder regular los líquidos. Suele ocurrir, por ejemplo, en caso de defectos cardíacos o pulmonares, por infecciones virales o bacterianas, malformaciones vasculares, hemorragia, trastornos genéticos y metabólicos (como la enfermedad de Gaucher y el síndrome de Turner), y anemias graves.

¿Cuáles son los síntomas?

Las embarazadas pueden experimentar algunos síntomas cuando el feto presenta hidropesía fetal. Por ejemplo, puede surgir polihidramnios (exceso de líquido amniótico), y / o tener una placenta gruesa o anormalmente grande.
En el caso del feto, es posible que presente un agrandamiento del hígado, bazo o corazón. Además, puede tener líquido que rodea los pulmones o el corazón, pudiendo ser observado durante la realización de una ecografía.
Foto: Istock

Síntomas de la hidropesía fetalFoto: Istock

Cuando el bebé nace con esta afección, también es común que se presenten algunos síntomas, como: ictericia severa, piel pálida, hematomas, edema (especialmente en el abdomen), dificultad para respirar con normalidad y un agrandamiento del bazo y el hígado.
Como vemos, el diagnóstico se realiza en la mayoría de las ocasiones durante la realización de una ecografía en el embarazo, pudiendo encontrarse sobre todo durante un control de rutina.

¿Se puede tratar?

Por lo general, durante el embarazo no es posible tratar la hidropesía fetal, aunque, en ocasiones, un médico puede realizar una transfusión sanguínea fetal intrauterina con la finalidad de ayudar a aumentar las posibilidades de que el bebé sobreviva hasta el momento del nacimiento, y así aplicar el resto de tratamientos médicos disponibles posteriormente.
No obstante, a la hora de proporcionar una mejor supervivencia, en la mayoría de las ocasiones, es posible que el médico induzca el parto de forma temprana, mediante la administración de fármacos inductores del parto prematuro (en caso de ser posible), o con la práctica de una cesárea de emergencia.
En el caso de que se trate de una hidropesía fetal inmune, el bebé podría recibir una transfusión directa de glóbulos rojos que coincidan específicamente con su tipo sanguíneo. Igualmente, en el caso de que la hidropesía en sí haya sido causada por otra afección subyacente, el bebé también recibirá tratamiento médico para esa afección.
Aunque todo depende de la afección subyacente, se estima que, incluso con tratamiento médico, la tasa de supervivencia del bebé es baja. En este sentido, se sabe que el riesgo de muerte es mayor para los bebés que reciben un diagnóstico médico muy temprano, especialmente antes de las 24 semanas de embarazo.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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