Desarrollo

¿Cuándo dejará de babear el bebé?

Es normal que los bebés echan babas desde que empiezan a salirles los dientes. A veces, es tal la cantidad de saliva que expulsan, que hay que colocarles un babero para que las babas no mojen su ropa.

¿Cuándo dejará de babear?

Babero tras babero, pañuelo tras pañuelo, pero ese hilillo de saliva siempre aparece asomando por la comisura de la boquita, colgando y empapando la ropa del bebé. Alrededor de los dos meses el bebé empieza a babear en exceso y lo mismo sucede cuando empieza la dentición.

No hay una fecha concreta en la que los pequeños dejan de babear. En general, suelen hacerlo cuando aprenden a tragar saliva, alrededor de los doce meses, y cuando termina la etapa de la dentición, entre el año y medio y los dos años. Así que no te preocupes si tu hijo de un año sigue echando babas como cuando era un bebé.

Lo que sí puedes hacer, si el niño babea mucho (suele coincidir cuando está a punto de irrumpir el diente) y moja su ropita, es colocarle un babero. Es importante que su ropa no esté húmeda para evitarle resfriados.

Podemos pensar, ¿por qué se le sale la saliva y no la leche? Esto es así porque en realidad sí sabe tragar pero no lo hace frecuentemente, a no ser que se introduzca el alimento en la boca.

El sistema de deglución es distinto al que utilizan cuando toman la leche: para alimentarse, el esfuerzo con los músculos de la boca para succionar va seguido de la deglución automáticamente. Pero una saliva que se produce en la boca si darse cuenta, permanece en la boca hasta que rebosa.

Heridas o ampollas

A veces la cantidad de babas es mínima y un mes más tarde vuelve a aumentar, y eso puede deberse a que al niño le está saliendo un nuevo diente o a alguna heridita o ampolla que tenga en la boca. Para aliviar las molestias de esta herida, el niño mantiene la saliva en al boca y evita tragarla y por eso babea más en ciertas ocasiones.

A veces, tras un incremento de la producción de saliva puede haber algún tipo de infección (de encías, de boca o de garganta). El pediatra es el que debe determinarlo.

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