Desarrollo del bebé

Cómo conseguir que el bebé se duerma solo

A medida que el bebé crece es normal que los padres deseen conseguir que empiece a dormir solo, lo que significa que es necesario establecer una rutina que pueda ayudar a conseguirlo.

Cómo conseguir que el bebé se duerma solo
Foto: Istock

En bastantes ocasiones te hemos hablado acerca de los diferentes beneficios que nos proporciona el colecho, no solo a los propios bebés, sino también a la mamá e incluso al papá. 

A lo largo de los primeros meses, por ejemplo, es cada vez más común que los padres mantengan a sus bebés en la cama a lo largo de toda la noche, lo que puede facilitar enormemente la lactancia materna durante la noche, extenderla y contribuir tanto a su salud como al bienestar del pequeño y de la propia madre. Siempre y cuando, claro está, se haga de manera segura.

Con el paso de los meses, muchos padres continúan compartiendo la cama y la habitación con el pequeño, mientras confían que, llegado el momento adecuado, el niño finalmente duerma tranquilo en su habitación.

Otros padres, sin embargo, optan por llevarlo a su habitación incluso desde que el niño todavía es bastante pequeño, ocasionando la necesidad de que la mamá y el papá se despierten y levanten varias veces a lo largo de la noche.

Tanto si el niño duerme con nosotros en nuestra cama (recordamos, siempre aumentando la seguridad y su protección al máximo), como si duerme en la misma habitación pero en su cuna, es posible que llegado el momento deseemos intentar que el bebé consiga dormirse solo. ¿Qué hacer y cómo hacerlo? Seguir una serie de pautas básicas podría ser de mucha ayuda.

Enseñando al bebé a dormirse solo

Empezando con la rutina de sueño regular

Es común que muchos bebés tiendan a confundir los días y las noches, debido a que tienden a dormir largas siestas por la tarde, y justo acaban despertándose para jugar por la noche, en el momento en el que, en realidad, deberían acostarse.

Distintos estudios han mostrado que a los bebés se les puede enseñar la diferencia entre el día y la noche, y además es posible hacerlo desde un principio. Y, como coinciden en señalar muchos especialistas: solo es necesario proporcionarle las señales que ayudarían a conseguir que esto suceda.

Es conveniente despertar al bebé por la mañana temprano, y adoptar la rutina de levantarnos, con él, siempre a la misma hora, todos los días. En este sentido, es recomendable colocar su cuna cerca de una ventana, y mantener las persianas abiertas.

La presencia de luz natural ayudará de forma muy positiva a la hora de conseguir que el bebé pueda organizar mejor sus ritmos circadianos. Además, dejarle dormir la siesta con las persianas igualmente levantadas también sería útil para promover este proceso.

Por ejemplo, cuando se despiertan de una siesta con la luz del día, entienden que, efectivamente, es momento de levantarse. De esta manera, si cuando se despiertan es de noche, y todo está oscuro, aprenderán a volver a dormirse.

En este sentido, por la noche, es adecuado comenzar con algunos rituales tranquilos, decidiendo una rutina específica a seguir cada día para la hora de dormir. Puede ser útil bañar al pequeño siempre a la misma hora, vestirlo, alimentarlo si es necesario, y ponerlo en su cuna con las luces apagadas.

Bebé durmiendo solo
Foto: Istock

La importancia de seguir la rutina

Una vez hemos establecido la rutina específica del sueño con la intención de conseguir que el pequeño se duerma solo, es imprescindible mantenerla cada día. De hecho, si el pequeño todavía necesita alimentarse durante la noche, puede convertirse en un buen momento a la hora de acentuar la diferencia entre el día y la noche.

Es ideal mantener las comidas nocturnas tranquilas y relajantes, con las luces bajas, haciendo todo lo posible para evitar que el bebé se estimule y se despierte o active. Luego, durante el día, es posible alimentar al pequeño en un momento de mucha actividad, por ejemplo, mientras la mamá le canta canciones o le hace cosquillas. De esta forma, el bebé empezará a percibir la diferencia.

Colocando al bebé en la cuna

Al tercer día es el momento ideal para poner al niño en su cuna mientras todavía está despierto

Es bastante posible que el bebé empiece a llorar, pero, como opinan muchos especialistas, el llanto no causará daño psicológico al pequeño, puesto que el pequeño está acompañado en todo momento por su madre o por su padre. Es decir, lo único que verdaderamente hace daño al pequeño es no atenderlo, dejándolo solo en la cuna, en una habitación solo.

Eso sí, es común que los bebés más mayores, de 6 o 7 meses, tiendan a mostrarse más molestos y enfadados porque las reglas han cambiado. 

Manteniendo la calma

Al día siguiente, volviendo a repetir la misma rutina, es bastante probable que el niño vuelva a llorar cuando lo colocamos en la cuna despierto con la intención de que se duerma, pero recordará que el llanto no producirá resultados. En estos casos, los especialistas recomiendan alargar su tiempo de respuesta a cada diez minutos, pero sin dejarlo solo nunca.

Es decir, la mamá o el papá deben siempre permanecer al lado del bebé, por ejemplo sentados en la cama o en una silla al lado de la cuna, y prestarle atención siempre, pero sin cogerlo.

Llegando al quinto día

Se estima que, después de tres a cinco días manteniendo la misma rutina, es posible que hacia el quinto o sexto día el niño empezará a intentar, al menos, conciliar el sueño solo

Por tanto, la clave es intentar mantener la calma y al bebé o niño pequeño lo más tranquilo posible, siguiendo las rutinas que lo ayuden positivamente a la hora de conciliar el sueño.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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