¿Se ponen malos?

Cómo deberían vestir los niños cuando hace mucho frío

La duda de siempre vuelve a aparecer a medida que se acerca el invierno: ¿será suficiente con esta ropa o pasará frío el peque?

Recuerdo, en primera persona, trabajar en una cadena de ropa y material de deportes muy conocida en la que nos enseñaban por qué la ropa infantil de montaña iba tan protegida contra el frío como la elaborada para las mujeres: porque quienes compran mayoritariamente la ropa para sus hijos son las madres y estas quieren que sus hijos vayan tan abrigadas como ellas.

Aquello siempre quedó rondando mi cabeza y desde entonces tiendo a observar cómo abrigamos los adultos, padres también, a nuestros hijos, y es verdad que en general tendemos a pensar en cómo nosotros sentimos y padecemos el frío y no tanto en cómo lo sienten ellos realmente. Por este motivo, a menudo les abrigamos de más, un error que no tiene grandes consecuencias por otro lado, aunque es verdad que pueden estar más incómodos de lo que podrían con una ropa de abrigo adecuada y puede ocurrir también que pasen calor y lleguen a sudar en los casos más exagerados. 

Dicho esto, te preguntarás cómo debemos abrigar a un niño o niña, ¿verdad? La respuesta es sencilla: aplicando el sentido común. Lo explica la pediatra Esther Martínez García para Mapfre: “Si yo, como adulto, tengo calor con un anorak y un jersey de lana, mi hijo también. Debemos asumir que sienten el frío y el calor con la misma intensidad que nosotros”.

Abrigar por capas

Salvo la excepción de los recién nacidos, cuya inmadurez física y el hecho de que se pasen casi todo el día tumbados descansando, sin movimiento, explica por qué es bueno llevarles con un capa extra de abrigo si hace frío, los niños y niñas no tienen por qué ir más abrigados que sus padres. Es más, si el plan para el que les tenéis que vestir implica mucha actividad física (van a jugar al parque, a patinar, etcétera), puede que incluso les sobre algo de abrigo en comparación con lo que lleváis vosotros ese mismo día. Pensad que al ser más activos, entran en calor antes que nosotros.

Por ello, los especialistas, como lo es la citada doctora Esther Martínez, recomiendan abrigar a los niños por capas. En vez de vestirles con camiseta interior de tirantes, jersey muy gordo y abrigo, por ejemplo, podéis optar por una capa intermedia fina y un jersey más ligero o sudadera, y de ese modo podréis ir jugando con las capas en función del frío que haga y el que ellos tengan, que no es lo mismo. Esto es especialmente importante en caso de que vayáis a pie hacia un lugar interior donde vayan a estar los peques con la calefacción puesta. El cole es un buen ejemplo: si el equipo docente os dicen que vayan en manga corta debajo de la chaqueta y el abrigo, fiaros de ellos porque son los que están en el aula con vuestros hijos. Las circunstancias, por lo tanto, importan en el cómo abrigar a un niño.

Lo que no varía en función de estas es la recomendación de los expertos de proteger orejas, manos y garganta con guantes, bufandas, orejeras, bragas, gorros y demás accesorios textiles cuando llega el frío de verdad. En el caso de las manos, porque es bueno proteger la piel del frío y porque es una zona por la que “entra” la sensación de frío. Y la garganta y, sobre todo, los oídos, porque es una parte del cuerpo sensible a los cambios de temperatura. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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