¿Cómo jugar con un bebé de once meses?

¿Qué está en disposición de hacer el pequeño a esta edad que puede ayudarle en su desarrollo psicomotor? Te lo contamos

Bebé (Foto: iStock)
Bebé (Foto: iStock)

Alrededor del año de vida los niños comienzan a dar sus primeros pasos de forma autónoma, sin necesidad de apoyos, ya sean fijos o móviles -las manos de sus papás, por ejemplo-.

Hay un porcentaje minoritario que antes de los 12 meses de vida echa a andar de forma autónoma, pero otros muchos no lo consiguen hasta después de su primer cumple. Es completamente normal y no hay que alarmarse por ello. Cada peque tiene su ritmo de desarrollo. 
 
Lo que sí es importante es estimularle mediante algunos juegos que son en realidad ejercicios encubiertos. El bebé se divierte y afronta pequeños retos que tienen un impacto muy positivo en su desarrollo psicomotor. A los once meses, además, está listo para hacer un montón de cosas. 

Ideas para motivarle

Por ejemplo, puede jugar a ser un pequeño escalador. Para ello, proponle que pase por encima de vosotros mientras estáis tumbados en una superficie cómoda y segura -dejad espacio entre uno y otro adulto-, sus papás, tíos, abuelos, etcétera. Lo empezará a hacer alrededor de los 7 meses si le animáis y veréis que con once meses “está listo” para irse al rocódromo. Bromas aparte, esta es una actividad muy interesante para fortalecer sus músculos, tonificar sobre todo la parte superior de su cuerpo, y también para mejorar la coordinación y los movimientos de sus manos. Además, potencia el vínculo afectivo. Las risas están aseguradas. 

 Otro juego que podéis montar en casa son pequeños circuitos, como los que hacen los peques en las clases de psicomotricidad, pero a pequeña escala. Si disponéis de una superficie blanda sobre la que pueda gatear, arrastrarse o incluso andar con algún apoyo seguro, podéis ponerle distintos objetos blandos sobre los que pasar (baja altura), un tubo que atravesar, o cualquier otra cosa que se os ocurra con la que el pequeño pueda retar a su cuerpo. 

También podéis simplificar este juego y proponerle al pequeño que, simplemente, alcance un objeto que le gusta mucho que haya sido colocado previamente a distancia de él. Si ya se anima a dar pasitos apoyándose en superficies seguras, podéis incentivarlo pensando el recorrido que tenga que hacer para recoger el objeto.

Además de la parte física, también es aconsejable potenciar la psicomotricidad fina, y en este caso, a los once años, hay que ayudarle a perfeccionar la pinza, que no es otra cosa que su capacidad para agarrar objetos ayudándose de los dedos de sus manos. Un ejercicio muy sencillo es el de introducir objetos en espacios reducidos. Hay juguetes diseñados a tal efecto, pero os puede valer hasta un bote de tenis y unas pelotas, siempre y cuando vigiléis que no se las meta en la boca, algo que es altamente probable que intente hacer. 

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