Marca su rutina

¿Qué horarios debe tener un bebé de 10 meses?

Desgraciadamente, no siempre se puede seguir la rutina perfecta porque depende de otros factores, pero sí que hay unos márgenes en los horarios recomendables que todos los papás deberían intentar cumplir.

Bebé (Foto: iStock)
Bebé (Foto: iStock)

El horario perfecto para un bebé no existe en tanto y cuanto se alimenta a demanda durante los primeros meses de su vida, pero a partir de los seis meses, cuando se inicia en la alimentación complementaria y sus horarios ya no son los de un recién nacido, se puede ir cuadrando una rutina que sí se puede generalizar.

Eso sí, es obvio que ha de ser flexible porque no todos los papás tienen las mismas circunstancias en sus vidas. Es más, ni siquiera todos los niños se alimentan igual a los 10 meses. Hay muchos que ya toman leche de fórmula y otros que siguen alternando su plan de alimentación complementaria con la lactancia materna. Lo que sí es inamovible, y es la base sobre la que se debe construir un horario saludable para un bebé de 10 meses son las horas que necesita dormir: 14 al día; esto incluye tantos las siestas como la noche. 

Teniendo en cuenta que a esta edad la mayoría de los peques duermen dos siestas, una por la mañana y otra después de comer, lo normal es que por lo menos duerma alrededor de 12 horas de madrugada, aproximadamente. Este dato es también necesario para establecer su horario. 

Cómo establecer una rutina

Más allá de si los dos progenitores trabajan o no y si el bebé toma leche de fórmula o materna, factores que pueden modificar un poquito el horario recomendado en función de las circunstancias, para establecer el horario es casi más importante fijar como primera variable la hora de irse a dormir por la noche. Y dado que los niños suelen tener una ventana de sueño alrededor de las 9 de la noche, estipularemos esta hora como la adecuada para que el peque se vaya a descansar hasta el día siguiente. 

En función de esto, un horario estándar recomendable sería el siguiente:

  • Entre las 8 y las 9 de la mañana se despierta. Hora de desayunar. Leche, cereales y fruta, lo más recomendable.
  • Hasta media mañana, hora de disfrutar del juego y de trabajar con él la estimulación de todos sus sentidos y también de trabajar a nivel psicomotor.
  • Entre las 11 y las 12, según se haya despertado, se tomará su primera siesta del día. Suele ser de media hora aproximadamente, y es recomendable que no se acostumbre a hacerla muy larga porque de lo contrario será difícil que haga más larga la siesta de después de comer. Tened en cuenta que la siesta de la mañana es la que antes se quitará de su rutina.
  • Alrededor de las 12:30-13:00 horas, toca almorzar y tomar un poco de leche de nuevo.
  • Después de la comida, puede jugar un poquito más, hasta que el sueño vuelva a hacer acto de presencia.
  • Dependiendo del niño y de cómo haya sido su primera siesta, entre las 14:00 y las 15:00 horas se echará la segunda siesta, esta sí de dos horas aproximadamente.
  • Al despertar, entre las 16:00 y las 17:00, es la hora de la merienda. Puede ser el pecho y complementar con una fruta, por ejemplo, o puede merendar un yogur y un poquito de fruta. Siempre, productos lácteos no edulcorados y fruta, mucho mejor que galletas y demás productos malsanos.
  • Hasta las 19:00 horas, toca disfrutar de nuevo del juego y de la compañía de sus seres queridos. Y a esa hora, más o menos, es un buen momento para iniciar la rutina del sueño con un baño relajante.
  • Entre las 19:30 y las 20:00 horas, llega la hora de la cena.
  • Y a continuación, leche y a dormir. Si toma el pecho, probablemente se quedará dormido directamente en el regazo de su mamá. 

De todos modos, es muchísimo más efectivo que el horario que se siga con él sea constante y no caótico, que si se levanta media hora antes o se acuesta un poquito después del horario establecido en este ejemplo. Y el fin de semana, dentro de lo posible, es recomendable mantener dicha rutina. 

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