1000 días de vida

¿Por qué son tan importantes los primeros 1.000 días del bebé?

Un número exacto: 1000. Los días que necesita un bebé para acabar de completar su desarrollo, aunque esta vez sea fuera del vientre materno. Te contamos por qué tienen tanta importancia y cómo cambian los bebés los primeros mil días después de nacer.

Los primeros 1.000 días del bebé su cruciales para su correcto desarrollo. Y no lo decimos nosotros: lo dice la ciencia basándose, para ello, en todos los hitos importantes que tienen lugar en este periodo de tiempo después de nacer. Entre ellos, tal y como explicaremos detalladamente más adelante, se encuentra el hecho de que en estos días se produce un cambio en la alimentación del recién nacido, en sus rutinas de sueño y también, cómo no, en su cerebro.

De hecho, con respecto a este último tenemos que decir que el 85% del desarrollo del cerebro se completa en estos 1.000 días que corresponden, más o menos, a tres años de vida. Un estudio llevado a cabo por UNICEF recoge que el 40% de las habilidades adultas se forman en este periodo.

Además, Save the Children, basándose en literatura científica anterior, marca los principales desarrollos que se dan en este periodo de tiempo y que resumimos a continuación.

El desarrollo motor en los primeros dos años de vida

En los primeros 1000 días después de nacer, tu hijo dejará de ser un ser indefenso a convertirse en un niño con movilidad propia. En los primeros días el bebé tiene muy poca fuerza motora y, de hecho, no es capaz de controlar sus extremidades y sostener su cabeza. Por eso, es mucho más vulnerable a sufrir accidentes y es completamente dependiente de sus padres o cuidadores.

A medida que vayan sucediendo los días, irá adquiriendo la fuerza necesaria para hacerse con el control de sus piernas, de sus manos: conseguirá moverlas, abrirlas y cerrarlas e, incluso, coger objetos.

Además, poco antes de los dos años, probablemente ya haya empezado a mantener el equilibrio y dar sus primeros pasos.

En este periodo de tiempo, desde que nace hasta que cumple los tres años de edad, es más importante que nunca que fomentemos y trabajemos junto a ellos su motricidad fina y gruesa. Así estaremos contribuyendo en su correcto desarrollo.

El sueño: ahora necesitan dormir menos horas

Vulgarmente suele decirse que los bebés solo comen y duermen. Y es que, un recién nacido necesita, de media, 16 o 17 horas de sueño al día. Sin embargo, a medida que vaya creciendo estas horas irán viéndose reducida.

Después de 1.000 días en el mundo, el niño dormirá una media entre 10 y 13 horas. Eso sí, tenemos que intentar siempre que el sueño sea lo más reparador posible.

Para conseguirlo, podemos establecer rutinas para irse a la cama. Incluso, podemos empezar a trabajarlas cuando el bebé sea solo un recién nacido. Aunque nos parezca una tontería, irán absorbiéndolo como esponjas.

¿Cómo cambia la alimentación?

La alimentación de los niños es uno de los ejemplos claros de cómo cambian los bebés en los primeros 1.000 días de vida. La Organización Mundial de la Salud recomienda a todas las madres la lactancia exclusiva los seis primeros meses y, después, ir alterándola con una alimentación complementaria.

En este periodo de tiempo iremos introduciendo poco a poco líquidos y sólidos en la alimentación de nuestro pequeño y pasará de beber todo en un biberón a comer solito con sus manitas o con ayuda de un cubierto. ¿No es un avance maravilloso?

Sus primeras palabras

En los primeros tres años de vida del bebé el cerebro crece más que nunca; al final de este periodo, habrá completado el 85% de su desarrollo.

Para favorecer ese crecimiento prolongado, una nutrición adecuada y la estimulación neurosensorial son dos factores muy importantes.

Y, ¿cómo estimular a un bebé recién nacido? Muy sencillo: según diferentes investigaciones llevadas a cabo en Estados Unidos, si hablas, cantas y lees en voz alta y con frecuencia a tu bebé, aprenderá antes a caminar y a leer.

Además, relacionado con esto se encuentra el hecho de que los bebés comienzan a decir sus primeras palabras en los 1.000 días de nacimiento. Estas pasarán de ser llanto, a ser un tímido balbuceo que comenzará, más o menos, a los ocho meses, para acabar siendo palabras completas alrededor del final del primer año de vida. Los padres podemos ayudarlos a fomentar su lenguaje. ¿Cómo? Aquí te damos unas cuantas ideas.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

Continúa leyendo