Aprender a caminar

¿Qué calzado necesitan los niños mientras aprenden a caminar?

Antes de comenzar a caminar, los niños aprenden a mantener el equilibrio de pie y, después, a ser ágiles con la cadera. Pero, ¿qué calzado es necesario durante cada etapa por la que pasan mientras adquieren la marcha correctamente?

Uno de los momentos más especiales durante el crecimiento de nuestros bebés son sus primeros pasos. Con este acontecimiento empiezan nuevas aventuras, nuevos miedos y también nuevas responsabilidades. Por ello, queremos informaros y ofreceros indicaciones sobre esta nueva andadura en el desarrollo de los niños.

En el ser humano la maduración del pie sucede por etapas. En esta evolución es muy importante tener en cuenta el tipo de calzado a utilizar. Ya que, dependiendo del tramo y la actividad que se desarrolle en el mismo, es conveniente utilizar un calzado u otro.

El acto reflejo de la marcha es innato aunque su adquisición sucede hacia los 12 meses, precedido de una etapa en la que comienzan a sostenerse de pie. Aquí cabe decir que no hay que comparar el desarrollo de unos niños con otros, ya que cada uno tiene su ritmo de crecimiento y aprendizaje.

Como decimos, antes de adquirir por completo la marcha, han de conseguir el equilibrio con un pie, para después inclinarse hacia delante y así lograr el desplazamiento. Esto sucede más o menos hacia los 9 meses. A parte del desarrollo del pie y de las diferentes etapas que intervienen en la marcha, hay que tener en cuenta que los distintos grupos articulares que forman parte de ella tampoco tardan el mismo tiempo en crecer. Así, tobillo, rodilla y cadera se desarrollan de manera más tardía.

El mejor calzado para cada etapa

En cuanto al calzado a utilizar en las diferentes etapas del crecimiento y adquisición de la marcha de nuestro bebé, os dejamos una serie de indicaciones.

Antes de comenzar a caminar: de los 0 a los 8 meses, lo ideal es dejar los pies del niño en libertad. Es necesario que ganen movilidad y que no tengan costuras que puedan apretarle los dedos, ya que pueden desarrollar ciertas patologías en un futuro, (pies en garra o uñas encarnadas). Para favorecer y estimular el desarrollo de los músculos plantares un ejercicio perfecto para esta época, si las condiciones ambientales lo permiten, es caminar descalzos por la arena.

Durante la adquisición de la marcha: de los 8 a los 12 meses. En el momento en el que el niño ya puede sostener su peso y realizar el equilibrio que le permite el desplazamiento, es cuando debemos estimular el aprendizaje. Una vez más lo recomendable es que aprenda a caminar descalzo. Pues el contacto con el suelo le permite tener una percepción más clara de la superficie y ayuda a reforzar su bóveda. Además el sudor que genera, le sirve como ventosa para ayudar durante esta trayectoria. Si por causas ambientales no pueden aprender a caminar descalzos, se recomienda utilizar zapatos de cañas altas y flexibles sobre todo en la parte de la suela. Así le sujetará el pie y tobillo pero le permitirá realizar correctamente el juego articular. En cuanto al zapato, ha de medir 1 cm más, porque el pie del niño como el resto del cuerpo crece muy rápidamente.

En sus primeros pasos: de los 12 a los 36 meses. Los zapatos que se utilicen durante esta etapa, sí deben sujetar de manera más firme el pie. No deberían tener más de 7 mm de altura en el tacón. Estos zapatos no han de tener soporte de bóveda (un ligero saliente en la plantilla), ya que de forma natural, los niños la tienen poco marcada. De nuevo, es necesario que el tamaño del zapato permita que quede holgado con respecto al dedo gordo de ambos pies.

Por último, nos gustaría aportar algunas indicaciones en relación con el uso de andadores de cualquier tipo, y en concreto los que comúnmente se denominan “taca-taca”. La principal razón por la que se desaconseja el uso de este tipo de mecanismos, es la peligrosidad por accidentes. De hecho en países como Canadá, ya se ha prohibido la emisión de publicidad y venta de este tipo de andadores. Además, es posible que la estimulación de la marcha de manera natural, se vea interferida al utilizarlos. Por ello, lo más recomendable es que el niño aprenda a caminar de forma autónoma, y como siempre con nuestra ayuda y supervisión. Porque no hay nada más satisfactorio que poder vivir con nuestro bebé sus logros y avances.

 

Artículo elaborado por Juan Carlos Montero, vocal de Publicidad, Comunicación y Redes de COPOMA

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