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Bienestar infantil

Pañales con fugas por la noche: qué hacer para evitarlo

Hay veces que no es posible evitar que el pipí empape las sábanas del niño o del bebé, aún a pesar de que utilice pañales. Encontrar la causa, especialmente si se repite varias noches seguidas, ayudará a prevenirlo fácilmente.

Imagínate la situación: estás profundamente dormido, y de repente, escuchas la llamada del pequeño a través del ‘escucha-bebés’. Crees que puede tratarse de una pesadilla, o que simplemente se ha despertado y ha sentido algo de miedo. Pero ¡no! Te recuestas en su camita para volverlo a dormir y descubres que las sábanas y su pijama tienen pipí.

Es algo que a cualquier madre y padre le ha ocurrido en algún momento a lo largo de la infancia de su hijo/a. Fugas de la noche a la mañana, que además de remojar las sábanas y los pijamas, también pueden incluso mojar los calcetines.

Aunque no es posible evitar las fugas de orina por completo, sí existen formas de reducirlas. También puede ocurrir que, cuando el niño es algo más grande pero aún utiliza pañal, te despistes y no se lo pongas. 

El resultado efectivamente es tal y como sospechas, ya que en este caso no se produce una fuga, sino un auténtico río de pipí, húmedo y caliente, que posteriormente y con el paso de los minutos se vuelve frío y tremendamente incómodo.

¿Cuáles son las causas de las fugas del pañal por la noche?

1. Demasiado pequeños

Como manifiestan muchos expertos, una de las principales causas por las que el pipí del niño/a puede salirse del pañal es utilizar pañales que son demasiado pequeños. 

Por ejemplo, es posible que durante el día sigas con el rango de peso y la etapa que coincida con la del bebé o el niño. Pero por la noche es posible que esto no sea suficiente. Esto es debido posiblemente a que, durante el día, le cambiamos el pañal al pequeño varias veces. Sin embargo, por la noche no lo hacemos tanto, en especial si el niño tiene 2 o 3 años y duerme a pierna suelta.

2. El tipo de pañal

También es posible que una causa habitual sea el tipo de pañal que estás utilizando, ya que dependiendo del tipo que uses también podría ayudar -o no- a mantener al bebé más seco por la noche.

Por ejemplo, los pañales orgánicos suelen ser menos absorbentes, en comparación con los pañales desechables tradicionales. Esto podría suponer tener que llevar a cabo un mayor número de cambios de pañal por la noche.

Lo mismo ocurre con los pañales de tela, que retienen una menos cantidad de orina.

3. Colocarlo mal

En ocasiones puede ocurrir que tengamos prisa a la hora de meter al niño en la cama, quizá porque se nos ha hecho tarde o porque estamos agotados y deseamos descansar.

Si es así, es posible que, con las prisas, no acertemos a colocar bien el pañal, dejándolo suelto de alguno de los lados. El resultado será evidente: si bien es cierto que puede que la orina no se escape al principio, es muy probable que sí suceda a mitad de la noche, incluso pocas horas antes de que el pequeño se despierte.

¿Cómo solucionarlo, y cómo evitarlo?

…Si el pañal es pequeño

Si te has dado cuenta que la causa es el tamaño del pañal, entonces si el bebé -por ejemplo- está en la etapa dos o tres de pañal y descubres que por la noche los está empapando demasiado hasta el punto de que el pipí se salga (lo que significa que el pañal no es capaz de retener toda la cantidad de orina), lo mejor es subir a la etapa tres o cuatro -en función del rango que estés usando-.

…Si depende del tipo de pañal 

Si utilizas pañales de tela lo más adecuado es tratar de duplicar la cantidad antes de meter al bebé en la cuna, o al niño en la cama. De esta forma, no importa la cantidad de orina que el pequeño expulse a lo largo de la noche, ya que es previsible que ésta quede retenida al utilizar más pañales de tela.

Los pañales de noche también pueden ser muy útiles, ya que precisamente están diseñados para tal fin: ser colocados por la noche. Por ello son más gruesos y presentan una capacidad absorbente mucho mayor.

¿Y si nada de esto funciona?

Si nada funciona, trata de facilitarlo. Un truco: coloca una almohadilla impermeable sobre el colchón del bebé, luego una sábana ajustable para la cuna o cama, luego otra almohadilla impermeable, y finalmente la sábana de la cuna o cama.

De esta forma, si el bebé o el niño empapa la sábana o la almohadilla superior en mitad de la noche, simplemente tendrás que cambiarle el pañal, el pijama y retirar estos dos elementos, dejando que siga durmiendo sin tener que hacer un cambio de sábanas que podría terminar por despertarlo del todo.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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