Crecimiento del bebé

Por qué merece la pena invertir en una trona convertible

Aunque no tan económicas como las tronas fijas o tradicionales, optar por una trona convertible puede ser sumamente interesante, especialmente si queremos que duren un poco más de tiempo.

Quizá estás a punto de comenzar -o ya has empezado- a alimentar a tu bebé con alimentos sólidos, dando el paso a la alimentación complementaria. Si es así, enhorabuena, ya que estás adentrándote en una maravillosa, emocionante y, en ocasiones, frustrante nueva etapa de crianza.

Y es que es absolutamente normal que surjan muchas preguntas, sobre todo si eres una mamá o un papá primerizo. Y no solo relacionado con la propia alimentación en sí, sino con el lugar donde colocarás al pequeño mientras come. 

Cuando el bebé ya puede sentarse solo y puede comenzar a comer alimentos sólidos (generalmente entre los 4 a 6 meses de edad), es el momento ideal para hacernos con una silla que, lejos de decorar la cocina, pueda ayudarnos en el proceso.

Por ejemplo, ¿es necesaria una silla alta o un asiento elevado?, ¿las tronas son indispensables?. Y, más aún: ¿son verdaderamente útiles las nuevas tronas convertibles?.

Empezando por el principio: ¿qué es y en qué consiste una trona convertible?

Una trona consiste básicamente en un asiento especialmente diseñado para sentar al bebé o al niño pequeño, habitualmente desde el momento en el que no solo puede sentarse, sino desde el instante en el que damos el paso a la alimentación sólida.

Por este motivo, es una silla de patas altas que suele venir con un útil tablero delante y reposabrazos. El tablero, evidentemente, posee el fin de poder colocar en él el plato de comida para ofrecérselo al pequeño.

Es ideal utilizarla a partir de los 6 meses de edad, y en función de nuestras propias necesidades, podemos encontrar diferentes tipos en el mercado:

  • Tronas fijas. Son las tronas que podríamos denominar como tradicionales. Consisten en tronas básicas, que cuentan con una altura de asiento predeterminada (es decir, no puede ser subida o bajada), y poseen una bandeja extraíble. Aunque es la tradicional, tiene la desventaja de que cuando el niño crece no puede ser reutilizada.
  • Tronas plegables. Conocidas también como tronas regulables o de tijera, suelen incorporar ruedas para moverlas con mayor facilidad, se pliegan cuando no las utilizamos y es posible modificar la altura del asiento o reclinar el respaldo. Por este motivo pueden ser también útiles como tronas de viaje.
  • Tronas evolutivas. Son tronas que pueden acompañar al niño en las distintas etapas de su propio desarrollo, dado que desde el momento en el que no es necesario utilizarla como una trona, se convierten en una silla.

No obstante, en este punto nos encontramos con un paso más allá, completamente revolucionario, y que en los últimos años está ganando en popularidad: las tronas convertibles. Como su propio nombre indica, son tronas que tienen una durabilidad y uso muchísimo mayor, ya que no solo funciona como una trona, y posteriormente como una silla, sino que pueden convertirse también en una cómoda silla y mesa a la vez.

Por este motivo, una vez el pequeño crece y ya no necesita sentarse en una trona para comer, podemos convertirla en una silla y mesa de juegos, ideal para niños de entre 3 a 6 años de edad.

¿Qué ventajas ofrecen las tronas convertibles y por qué son tan útiles?

Aunque es cierto que son un poco más caras, y que su diseño puede no ser tan bonito en comparación con el resto de tronas, la realidad es que si solo te preocupa su eficacia y durabilidad, las tronas convertibles son una excelente opción, ya que podemos utilizarlas durante un período de tiempo muchísimo mayor.

A diferencia de las tronas evolutivas, que pueden ser convertidas en una silla desde el momento en el que el niño se siente solo y no necesite comer en ella, las tronas convertibles pueden pasar a ser una simple trona con silla, en una auténtica silla con mesa. De esta forma, su período de uso aumenta hasta los 6 o 7 años, por lo que las usaremos durante un tiempo mucho mayor.

Es decir, no solo poseen la función de sentar al bebé cuando pasamos a la alimentación sólida, sino que pueden ser útiles para que luego, una vez el pequeño crezca, lo convirtamos en un asiento y en una mesa ideal para jugar.

Eso sí, a no ser que optemos por una trona convertible verdaderamente económica y amplia, en su mayoría suelen tener una pequeña gran desventaja: a medida que el niño crece, pueden no ser tan cómodas como nos gustaría, en especial aquellas que no tengan tanto espacio para sentarse.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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