Ritual de sueño

Sueño infantil: cómo establecer una buena rutina para dormir

El ritual para dormir es uno de los elementos que más tenemos en cuenta para ayudar a un bebé o niño a conciliar el sueño con calma. Hablamos de los mejores consejos para establecer una buena rutina de sueño.

rutina sueño
Foto Istock

La realidad es que los humanos, somos seres de rutinas, nos guste o no. Nos organizamos gracias a ellas y muchas veces no nos damos cuenta. Poder predecir comportamientos y patrones nos proporciona una sensación de seguridad y ayuda a nuestro cuerpo a prepararse para la siguiente actividad, como puede ser dormir. Los bebés no son diferentes, también ellos encuentran beneficios en tener un patrón en su día a día.

Así pues, las rutinas ayudan a los bebés a sentirse a salvo y a comprender qué tienen que hacer para avanzar con seguridad a lo largo de las diferentes etapas del día.

¿A partir de qué edad se puede empezar con una rutina o ritual de sueño?

Es algo con lo que podéis empezar desde el día que llegáis a casa por primera vez con vuestro bebé. Un ritual para dormir no es más que algo que hacemos de manera repetitiva que ayuda al bebé a relajarse, estar en calma y conciliar el sueño.

Aunque con un recién nacido puede ser algo complicado, a partir de los 3 meses es recomendable empezar a establecer un patrón con ritual para dormir que ayude a tener un mejor control de las horas que duerme y que ayude a organizar el día.

Es posible que en cierta manera y con el tiempo hayáis adoptado una rutina que seguís para ayudar a dormir a vuestro bebé o que lleváis a cabo por inercia antes de iniciar cualquier otra actividad.

A partir de los 5-6 meses, sí recomendamos empezar con rutina matutina, una rutina para la hora de la siesta y otra para dormir por la noche, será un gran inicio para ir estableciendo los horarios según sus ventanas de sueño o periodos de vigilia.

¿Por qué es positivo tener un ritual para dormir?

Esa rutina que siempre hacéis para ir a dormir, es lo que le indica al bebé que se acerca la hora de dormir. Es un indicativo perfecto para que su cuerpo se prepare, le aporta seguridad y le ayuda a entrar en el sueño de una manera más natural y sin estrés. Sin embargo, es importante recordar que el sueño del bebé es complejo y no es el único elemento que nos ayudará a que duerma con calma. La rutina para dormir es, en sí misma, una asociación positiva para conciliar el sueño y es algo que trabajamos mucho con las familias.

Además, tener un ritual de sueño es también positivo porque es un momento bonito y tranquilo que cualquier madre o padre puede tener con su hijo o hija. Es un momento íntimo y de conexión con mamá/papá que ayudará al pequeño a desconectar del mundo.

Ingredientes de una buena rutina para dormir

-Elementos que ayuden a tu bebé a desconectar. Aunque no hay nada establecido ni obligatorio en la rutina para dormir, generalmente el mejor punto de partida para la rutina de la noche es la hora del baño de agua tibia y el mejor punto final es leer un cuento justo antes de ponerlo en la cuna (o leer el cuento en la cama si no duerme en cuna), cantar una nana o un rato de mimos.

-Evoluciona a medida que el bebé crece. A medida que se desarrollan, sus necesidades cambian y es posible tener que ir haciendo pequeños cambios en el ritual de sueño. Hay cosas que, simplemente, les dejan de funcionar y en lugar de aportarles calma, les estimula.

-Repetitiva y predecible. Cada día lo mismo y en el mismo orden. Es lo que ayuda a crear esa asociación positiva y a que el bebé o niño asimile esos pasos previos para ir a dormir, ya sea en las siestas o por la noche.

-Luz tenue. Desde el inicio de la rutina, es recomendable bajar la intensidad de las luces de casa. Le ayudará a ir disminuyendo el ritmo porque es una señal clara para su cerebro de que toca dormir. Para las siestas, es recomendable bajar las persianas de la habitación donde hagamos la rutina.

-No demasiado larga (no más de 30 minutos por la noche y no más de 15 minutos para las siestas). Si la rutina dura demasiado, es muy posible que se pierda la ventana de sueño y su cuerpo empezará a activarse de nuevo, se estimulará y le costará conciliar el sueño.

Artículo elaborado por Amelia Hunter, Asesora de sueño infantil certificada y cofundadora de Baby Sleep Solutions

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