Ser Padres

La piel del bebé: frágil y delicada

Sabemos que tiene el tacto más suave del mundo y que huele maravillosamente bien. Pero más allá de estas sensaciones, conocer cómo es la piel del recién nacido y en qué se diferencia de la nuestra nos ayudará a darle los cuidados necesarios para que el peque se sienta muy a gusto.

La delicada piel del bebé comenzó a formarse en el útero materno durante el primer trimestre del embarazo y hacia la semana 34 su maduración como ‘órgano barrera’ es casi completa. En los días posteriores al nacimiento, su piel, igual que el resto de sus órganos, tendrá que adaptarse del medio acuoso en el que vivía al mundo exterior.No hay problema porque vienen preparados “de fábrica” con una protección extra. Se llama la vérnix caseosa y es una capa formada por restos de células y grasa que protegía al bebé mientras permanecía en el líquido amniótico. Una vez que nace, se tiende a postergar el primer baño y dejarle esa capa al menos 24 horas porque le protege (normalmente se retira el exceso de grasa y células con una gasa o toallita, pero se pospone el primer baño).

¿Es igual que la de un adulto?

El aspecto no es la única diferencia entre nuestra piel y la de un bebé. Internamente también hay una serie de variaciones que hay que conocer para darle los mejores cuidados:

Cómo cuidar su piel en 3 pasos

  1. Tocar al bebé solo con las manos limpias y no hacerlo si se tienen infecciones comunes como el herpes.
  2. Para asegurarse de que está bien hidratado basta con aplicar una crema hidratante cada día, aunque no vale cualquiera. Una crema de adulto puede contener productos tóxicos o irritantes para el pequeño (recordemos que su piel tiene mayor capacidad de absorción que la nuestra), así que lo mejor es escoger un producto especial para bebés que no contenga perfumes ni conservantes.
  3. Algunos papás lavan al bebé por partes los primeros días; otros le dan un baño cortito. Es lo mismo, siempre que el pequeño no pierda calor y que la zona del cordón quede perfectamente seca después. Los jabones que se usen también deben ser especiales para bebés: suaves, sin demasiados perfumes ni demasiado espumosos para que no arrastren la grasa, que ofrece la protección natural de la piel.

Con más delicadeza en algunas zonas

Asesora: Ángela Hernández Martín, dermatóloga adjunta del Hospital Niño Jesús y dermatóloga del Hospital Beata María Ana (ambos en Madrid).
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