Porteo seguro

Cómo elegir mochila de porteo ergonómica, ¿qué hay que tener en cuenta?

Los beneficios de portear a tu hijo son muchos tanto para él como para ti si se hace de la manera adecuada. Para ello, lo primordial es escoger la mochila o el fular adecuado en función del peso y vuestras necesidades. Vamos a tratar de arrojar un poco de luz en una materia que parece mucho más sencilla de lo que en realidad es.

Mamá porteando a su bebé
Mamá porteando a su bebé (Foto: iStock)

Favorece el desarrollo del vínculo con el bebé, hace que ellos estén más tranquilos, aumenta la producción de oxitocinay prolactina por lo que promueve la lactancia materna, es cómodo para los padres porque les permite tener las manos libres… estos son solo algunos de los beneficios del porteo. Este método de transporte del bebé es muy recomendado por todas las ventajas que ofrece tanto a los padres como a los hijos al estar ambos en contacto continuo.

Eso sí, para que todo funcione como debería es importante que se realice siempre respetando la posición natural de los pequeños. Hay que buscar un sistema con el que hacerlo de forma ergonómica que tenga esto en cuenta. Puede ser una mochila, un fular elástico, una bandolera o un portabebé evolutivo, lo importante es que no altere la naturalidad del bebé y que sea acorde a su edad y su peso.

La posición, lo más importante

Como hemos dicho, lo primordial es respetar en todo momento la posición natural del bebé que es aquella en la que mantiene la espalda curvada en forma de C y las piernas flexionadas con las rodillas más altas que el culo. Una postura de ranita en la que tendrán que ir desde recién nacidos, primero con la cabeza bien sujeta y, cuando ya se mantengan erguidos, cambiar el agarre a debajo de las axilas. 

No hay que perder de vista, por tanto, que en cada etapa hay que cubrir una serie de necesidades. Al nacer, por ejemplo, el fular es el que mejor va a ayudarte porque es fácil de utilizar y, al ser envolvente, facilita el contacto piel con piel. Puede colocarse en varias posiciones en función de la forma de anudarlo y, al ser ajustable, permite ser empleado durante el primer año de vida.

Muy similar para los primeros meses de tu hijo funciona la bandolera de anillas, quizá el más rápido y sencillo de colocar aunque, eso sí, reparte en un solo lado el peso del bebé por lo que puede resultar al final del día menos cómodo para las mamás y papás.

El paso del tiempo

El fular es el sistema ergonómico más recomendado desde el nacimiento del bebé pero, conforme vaya creciendo puedes probar otras opciones. Existen mochilas evolutivas que, como su propio nombre indica, van adaptándose a las diferentes etapas del niño, de manera que se ajustan en mayor medida para que en todo momento se lleven conforme al tamaño y peso del pequeño.

A partir de los seis meses se pueden utilizar también los portabebés ergonómicos convencionales, siempre y cuando vuestro hijo sea capaz de sostenerse.

De hecho, puede incluso cambiarse la manera de portear y pasar a hacerlo a la espalda. No hay una edad o un momento más o menos recomendado para hacerlo, aunque los expertos advierten que esto debe ser cuando quien vaya a portear ya tiene cierta experiencia y se ve confiado para probar a llevar el bebé detrás. De nuevo aquí es importante mantener la posición y esta se consigue colocandolo primero al pequeño en la cadera e inclinándose hacia adelante ligeramente para que se apoye y de ahí moverle hacia atrás bien sujeto. Una vez atrás, comprobarás como es mucho más cómodo tanto a la hora de repartir el peso como para realizar cualquier tarea.

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